SIN LA VENIA

Sin la Venia: La Justicia… que Agoniza

Buenos días a todos.

Comenzamos Diciembre con un “cabreo” monumental. Y por tanto, me tengo que quejar. Por una situación que merece un “Sin la Venia”. Como sabéis, y si no os habéis enterado, yo os lo explico, los famosos Juzgados de “San José”, más conocidos como “Los Balbo”, fueron clausurados por su mal estado. La sede, que desde 1988, ya tuvo la consideración de “provisional”, ha venido teniendo directamente un deterioro que con el paso del tiempo ha sido más que evidente. Goteras, puertas rotas, placas del techo en mal estado… en fin, si me pusiera a enumerar, podría no acabar. Y la Junta… quieta. Preocupándose de otros “menesteres” en los que bueno, el ciudadano, el contribuyente, y el justiciable… no podemos opinar. A pesar de que viven de nosotros, de nuestros impuestos, dicho sea de paso. 

La cuestión es la siguiente. Cuando esta clausura ocurre, lo más lógico es que se nos avise a todos los profesionales. Abogados, procuradores… e incluso a los justiciables para que, en los días venideros, entendieran que sus declaraciones y sus juicios estaban suspendidos porque… no había dónde celebrarlos. 

Os cuento cómo me enteré yo. Y cuando digo “yo”, hablo de “Mateos y Huelga”.

Conformamos el despacho mi querida Tamara Huelga y yo, como letradas en ejercicio y titulares, y además de esto, tenemos a nuestra querida Gloria Contreras, que es nuestra contable y responsable del Área Fiscal. Pues bien, me levanto yo de buena mañana, me hago mi café, y doy los buenos días en los grupos como todos los días. Pues nada, nosotras, que tenemos nuestro grupo de Telegram, nos encontramos con que, antes de que yo diera los buenos días, Tamara, puso una foto que a mí me dejó como se dice en Andalucía, “las patas hechas trancas”. Esta fotografía que os adjunto. 

Como veis… la foto tiene mucha trascendencia. La noticia es para quedarte de piedra. Es decir, yo el día anterior, había estado practicando declaraciones en el Juzgado de Instrucción nº1, es decir, en “Los Balbo”. Y ahora, al día siguiente, me entero por el diario, que han clausurado esos Juzgados urgentemente… ¿y quién nos tendría que haber avisado a nosotros? El Ilustre Colegio de Abogados de Cádiz… que sí, que avisó… pero ¿sabéis a qué hora avisó? A las 16.58 de la tarde. Un poquito tarde… ¿no?

Letrados y procuradores que no tenían ni la más remota idea de que el Juzgado de San José se cerraba y se clausuraba a cal y canto, y viéndose suspendidas sus actuaciones judiciales… ¡Y nosotros sin enterarnos! 

Esto fue… como os digo, un absoluto despropósito. Y por eso me quejo. Se tenía que decir, y se dijo.

Pero es que sin irnos más lejos. Nos indican además, que no tienen ni la más remota idea de lo que van a hacer con las sedes de los Juzgados. Que de momento, el de guardia, va al Estadio Nueva Mirandilla. ¡Ala! ¡Y quéjate!

Pues eso hago, señores, quejarme. Y no de vicio, sino quejarme porque ya que encima, me entero que en nuestro Ilustre Colegio Profesional soy molesta, pues me quejo. Y soy molesta por eso, por quejarme. Por denunciar todas estas cosas públicamente, y que cuando las presento “por registro”, quedan archivadas en un cajón. Y yo, lo siento mucho señores… pero estoy hasta el último pelo de la cabeza que nos ninguneen. Que nos pisen la cabeza, que nos traten como despojos. Cuando los abogados, somos parte de una cadena de la Administración de Justicia, que sin nosotros, no habría justicia. Nosotros, en colaboración con funcionariado, fiscalía, jueces… somos y conformamos el sistema (deficiente) de Administración de Justicia. 

Pero es que la cosa, señores, como continúo, no queda ahí. 

En el día de ayer, 1 de Diciembre de 2022. Acudo al Estadio a una citación de la policía para asistir a un cliente en juicio. Total. Que cuando veo la citación, dice “Se celebrará en el Juzgado de Guardia sito en el Estadio”. Pues nada, ahí voy para el Estadio. Y cuando llego me encuentro el esperpento hecho persona. 

El Juzgado de Guardia, de nuevo el Instrucción nº1, está compartiendo  sala con el Juzgado de Violencia sobre la Mujer. Es decir, Doña Bárbara Izquierdo (Magistrada) y Doña María del Carmen Fornell (Magistrada) se ven en la tesitura de que las pobres mías (con todo el respeto) tienen que estar compartiendo sala, porque nuestro querido Ministerio de Justicia, no proporcionan medios para que cada sede judicial… pueda tener su propio espacio. Nada oye, pues como buenas compañeras, porque las pobres mías no tienen ningún tipo de problema en tener solidaridad con la situación, pues comparten la sala. No queda más remedio que “abocinar”. 

Pero es que la cosa no queda ahí. No hay adaptada ni una mísera sala de espera. Tanto los justiciables, como los profesionales, se encuentran teniendo que esperar en un descansillo de un metro cuadrado, al pie de una escalera… ¿inhumano? ¿Intolerable? Podría decir mil adjetivos y no mentiría en ninguno. Tuvimos que esperar durante más de dos horas, entre juicios mezclados entre violencia y juzgado de guardia, en un descansillo, en una escalera, sin poder tener intimidad, ni tan siquiera para poder tener una conversación con nuestro cliente salvaguardando sus datos personales. Allí… dos, tres, quince personas allí embutidas (porque no hay otra palabra para describirlo) en un descansillo de uno por dos… y en el cual… también te enteras de cosas. 

Para empezar, me encuentro con que, mientras mi cliente y yo, esperábamos para poder celebrar nuestro juicio, nos llega un Fiscal, ataviado de mascarilla y con la cara (o la expresión de los ojos) completamente descompuesta. A lo que dice… “Miren, soy el Fiscal del número dos… sé que aquí hay gente que está citada para Juicio del número dos… pues, indicarles que todos los juicios están suspendidos hasta nueva orden”. Cuando nos lo indica, nos quedamos todos de piedra. Y ahora viene… el colofón. Cuando el Fiscal, al que valoro su forma de trabajar y su honradez… manifiesta lo siguiente: “Yo estoy igual que ustedes, yo he venido pensando que se iban a celebrar, pero realmente no me han avisado de que habían suspendido los juicios. Se les citará y se les avisará de nuevo”.

Tócate la pera… Ese es el pensamiento que se me pasa por la cabeza según escucho estas palabras. Yo con un hombre indignadísimo al lado, indicando que había pedido el día de trabajo y que estaba harto de esperar. Que lo habían citado a las 10 y que eran cerca de las 12 de la mañana. Sí señores… más de dos horas. Con todo el mundo allí, y todos con un papelito que decía en esencia lo siguiente: “Allí a las 10”. 

Y bueno… cuando hay 10 personas citadas a las 10 de la mañana… ¿qué? ¿Cómo le ponemos al niño?

Y si ya fuera poco, cuando llega el momento de mi juicio con mi cliente, entramos dentro de… ¡¡Un despacho!! No hay una sala. Su señoría se encontraba con la cara descompuesta, embutida en una silla… y la pobre mía que no escuchaba lo que decía mi cliente hasta que iba a levantarse a cerrar la puerta. No, señoría, me levanto yo, porque si usted no escucha, tampoco yo. 

Muy poético. Pero es la realidad. Cuatro personas, denunciante, denunciado, Juez y Letrada… sin presencia de fiscal alguna, en medio de un despacho reunidos como si de mesa camilla se tratase. Cuando acaba el juicio, su señoría ya me termina de dar el tiro de gracia. 

“Es que esto parece que solo afecta a Letrados, es que nos afecta a todos, que a mí me llamaron un jueves y me dijeron, vete a tu casa y no vuelvas hasta nueva orden. Vamos a ver señores… que soy jueza, que hay letrados y personas que se ganan la vida ya en unas condiciones deplorables y que esto no parece que se vaya a solucionar, que no tienen ni idea, que nos vemos aquí en febrero…” 

Y acto seguido, me mira, y con gesto que le vi en la cara, suplicante… me dice “es que yo no sé por qué los letrados no os quejáis de esta situación, es que a nosotros no nos hacen caso”. 

No se preocupe, señoría, que para denunciar esto, ya estamos muchos compañeros, pero con dos ovarios para hacerlo público en internet… ya estamos el equipo al completo de Mateos y Huelga. 

Señores, que esto no es una novela para no dormir. No es una novela policiaca, ni un thriller… esto es la realidad. Todo lo que realmente nos encontramos Tamara y yo día tras día. Trato más que irrespetuoso hacia los letrados, pero hoy, sinceramente, he visto que… muchos golpes de pecho los del Ministerio de Justicia, al que por cierto les mando un mensaje: menos comidas de empresa a costa del Estado (que nos descuentan de nuestros impuestos, que vivís de nosotros), menos tablets, menos macs… que el mío me lo estoy pagando yo, con el sudor de mi frente… con mi trabajo… y más invertir tanto dinero que os da el Gobierno (y sobre todo Europa), en medios para que tengamos un sistema de justicia, ya no lujoso… eso me da igual… DIGNO. Para que podamos celebrar un juicio… en condiciones normales, sanas, y sobre todo en condiciones óptimas para garantizar los derechos y los problemas legales de las personas. 

No somos médicos, no, de nosotros no depende el latido de un corazón. Pero sí la vida de una persona que… en un momento determinado… puede suponer un bienestar en su núcleo familiar… y que solucionar un problema legal en el que se encuentra… depende de todos y cada uno de nosotros… y si nosotros no nos defendemos ni damos la voz de alarma con lo que está pasando… NADIE LO HARA. 

Así que nada, este Sin la Venia, para empezar Diciembre… tocando la cuerda de la queja. Total, soy molesta por quejarme por los canales directos, pues ahora soy molesta porque les pongo la cara colorada a todos… libre, y abiertamente.

Y por último… como ya manifesté… se tenía que decir, y se dijo.

Que tengáis todos un buen puente de la constitución. 

Tamara, te paso el testigo.

Un beso a todos!

María Mateos Selma

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El Oráculo del Autónomo: El mes del Autónomo

El autónomo, los eternos olvidados, a los que hace 20 años se les hacía la ola allá donde iban, hoy se han convertido en los mas castigados y los mas “pringados” de esta sociedad. Antiguamente, entraban en un banco y todo eran elogios, hoy son patadas en la boca. Antes la frase “Soy autónomo” era garantía de poder tenerlo todo… Hoy es una garantía de que te van a cerrar la puerta en las narices.

Todo esto es muy injusto, porque son el motor del pais… Porque su seguridad social, sus impuestos… Son la mayoría de los ingresos que recibe el estado.

Os voy a contar desde el punto de vista de alguien que a efectos vitales, es autónoma, la odisea del mes del autónomo.

Empieza el mes pagando gastos… Alquiler del local, recibos de suministros (Luz, agua, internet) y seguro del local. Empezamos bien el mes…

No es el único gasto que un autónomo tiene a primeros de mes… Dependiendo de la actividad laboral del autónomo (En este caso una pequeña tienda de ultramarinos) vamos con una tanda de proveedores fijos… Y es cuando empieza el juego de “Vente mañana”, “la semana que viene te doy lo que me falta” “Se me ha olvidado el dinero” … Todo esto con alguna que otra sorpresa como… Me han subido el precio del género, me suben el precio de la luz o miras la factura del agua y por un grifo que tienes en tu local te clavan la friolera de 60€, de los cuales… 54 son impuestos.

Continúa el trascurso del mes entre proveedores y clientes que te sueltan perlas como… “Te vas a hacer el mas rico del cementerio” “Como sigas subiendo el precio te quedas sin clientes” “Por el precio de una barra tuya me traigo tres de mercadona”.

Si es época de impuestos… (Si si, mas impuestos…) recibes la llamada del diablo encarnado (Tu gestor) que noticia buena ya te digo yo que no tiene nunca… O bien has tenido pérdidas, lo cual no es bueno porque indica que estás trabajando para nada… O te dice que tienes que vender un riñón y un pulmón para pagar porque has vendido mucho ese trimestre… y tu pregunta es… ¿Y donde leches está el dinero? Pues donde va a estar criatura… En tu negocio, porque para tu casa hay días que te vas con cinco euros en el bolsillo y ese día has tenido suerte… Y esa llamada finaliza con una clara advertencia… El día 20 tienes que tener dinero en la cuenta para que se cobren lo que tienes que pagar por tus “ganancias”… ¿De dónde saco el dinero? Se pregunta el pobre autónomo… Ay amigo, te toca torear a los proveedores de nuevo… De nuevo otra tanda de tu credo “Vente mañana” “La semana que viene te pago el resto” “Se me ha olvidado el dinero”. Si tu gestor es buena gente… Te dirá que te pide un fraccionamiento, pero claro… tu gestor es buena gente… la agencia tributaria no tanto… Además de no ser buena gente, tampoco tiene muchas luces… Porque cuando te niega el dichoso fraccionamiento como razonamiento a esa negativa te dice “Se deniega su solicitud porque tras muchas comprobaciones se observan por esta administracion que presenta dificultades economicas financieras que ponen en duda la posibilidad de afrontar dicho fraccionamiento”

Y te quedas con cara de besugo… Pues claro que tengo dificultades económicas… Si no las tuviera no te pido un fraccionamiento. O sea que para que la administración conceda un fraccionamiento, hay que demostrar que no se necesita… “Ponen en duda la posibilidad de afrontar dicho fraccionamiento” ¿Qué le hace pensar a la administración entonces que se puede pagar la deuda en su totalidad?

Pero en fin, no estamos aquí para poner en tela de juicio la capacidad intelectual y mental de los miembros de la administración (Porque eso da para otro artículo)

Y llegan los últimos días del mes… Y diréis… Venga… Ya queda poco para que el autónomo respire un poquito… Si si… Ahora es cuando llega la traca final, el golpe de gracia… El estoque…. El último día del mes… Para terminar de expulsar el hígado por la boca… Otro cobro en la cuenta corriente… La cuota de autónomo. Esa que le garantiza al autónomo que el día que se jubile (Si es que el estrés, la ansiedad y los disgustos no se lo llevan por delante) Tendrá una pensión que le hará disfrutar de una vejez sin preocupaciones.

Y es así queridos lectores el día a día, el mes a mes de esos olvidados, esos a los que las administraciones, los bancos e incluso los ciudadanos tratan con la punta del pie, LOS AUTÓNOMOS.

Igual sería buena idea hacer un poco de examen de conciencia y comencemos a dignificar un poco el trabajo del motor de este país…

Si suben los precios, no es por hacerse los más ricos del cementerio… Es porque entre impuestos, subidas de precios de proveedores, subida de precio de luz… Subida de precio de gasolina… Hay meses que no tienen como mantener a sus familias.

Si por el precio de una barra en una pequeña tienda de barrio, te llevas tres en mercadona… Vete a mercadona y sigue empobreciendo al que se levanta día tras dia, sin días libres, sin vacaciones y sin tiempo libre.

¡Hasta Diciembre! ¡Os paso el testigo chicas!

Gloria Contreras

Area Fiscal de Mateos y Huelga Abogados

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La «Limosna» desconocida de la AEAT. El Fondo de Garantía de Pensiones de Alimentos.

Buenas a todos,

Hace un tiempo que no escribo sobre temas jurídicos, pero creo que debemos hacer una reflexión sobre… ¿merecen la pena la ayuda que te dan las Administraciones? Os explico, porque puede parecer que estoy yo aquí ahora crucificando a todo el mundo.

Me baso en un caso que tenemos en el despacho. Una señora que me llega del turno de oficio. La mujer está desesperada, cansada, harta de luchar por los derechos de su hijo y llegando a haber sufrido malos tratos psicológicos por parte de su ex marido. Pero a mí me designan para presentar una demanda de ejecución. Porque este hombre, no le ha pagado la pensión de alimentos a su hijo, que durante más de cinco años, ha venido siendo mantenido por su madre sin que la obligación de pago de pensión de alimentos de su progenitor se haya visto cumplida. ¡18.000’00 euros que le debe el muchachito!

Llegó en febrero, y se abrió a mí, me contó su historia, y me conmovió muchísimo. Le prometí ayudarla. Y procedo a presentar la demanda. Y me encuentro con lo que, por desgracia, muchos clientes desconocen en sus ejecuciones, que es lamentable, y que hace que las ejecuciones se queden abiertas durmiendo el sueño de los justos. Y es que este hombre no tiene ningún tipo de ingreso ni ningún bien que embargar. Es frustrante, muy frustrante, porque esta señora se gana la vida cuidando a una persona con necesidades especiales todas las tardes por el poco dinero que pueden pagarle. Yo comprendo las circunstancias de mi clienta, pero también comprendo las circunstancias de sus empleadores, que se ven solos… y sin ayuda por parte de las Administraciones… 

Y diréis… ¡María a qué viene esto! Que divago mucho ¿verdad? Pues a lo que voy, tras poneros en antecedente me encuentro con una solución para poder ayudar a la clienta, como a tantas otras personas a las que me designan para ayudarla. Y aparte de solicitarle el IMV, me encuentro con algo que es muy desconocido por la gente, y que os traigo a día de hoy. Algo que parece que es la panacea, pero que es, a juicio de esta letrada, una “limosna”. ¿Y qué es? El fondo de garantía de alimentos de la AEAT. 

¿Qué es esto? Aparte de unas palabras bonitas, porque lo primero que se te viene a la cabeza es… “uy, el FOGASA de los alimentos”. Sí, técnicamente lo es, y está regulado como tal, pero oye… vamos a ver qué diablos es, porque cuando se observa su regulación lo que te da es un ataque de risa histérica, pero muy muy grande. 

¿Qué es el fondo de garantía de pensiones de alimentos?

Es una de las particularidades y prestaciones que ofrece la AEAT. Falta evidentemente la publicidad a bombo y platillo, porque si de 100 personas, la conocen 5, me ahorro pagar 95. Les sale a cuenta ¿no? Este tipo de prestaciones comportan y comprenden un “anticipo de las pensiones de alimentos impagadas”. Como se puede observar, mi clienta entra dentro de ese cuadro de personas. Y digo cuadro, porque para las administraciones somos números de DNI, les da exactamente igual nuestras circunstancias y nuestras necesidades. ¿Y por qué digo esto? Porque tras haber tenido una conversación telefónica con la clienta, de casi una hora, llego a la misma conclusión. Y lo digo escatológicamente… ¡es una mierda!

Antiguamente, esta prestación se abonaba creo recordar entre un 80% de lo debido y un 75%, pero… cuando miro la regulación, me encuentro con una particularidad. 

La cuantía de esa prestación es… 100’00 € al mes durante 18 meses por cada beneficiario. Es decir, si tienes tres hijos, y tu ex no te pasa la pensión, la AEAT te paga 300 euros al mes. Pero escucha, tengas 300 euros de pensión en el convenio, como si tienes 900. Te tienes que conformar con 100 euros por niño. Y luego… en un Juzgado tenemos que partirnos la cara por el mínimo vital que son 150… ¿me lo explica alguien?

Es decir, que me encuentro con una clienta que no tiene ingresos con los que salir adelante, para nada vamos. Que ejecuta la sentencia y se encuentra con que el otro progenitor no es embargable. Nada la cosa va de lujo (nótese la ironía), y decidimos acudir al fondo de garantía de pensiones de alimentos. Aportamos nuestra sentencia, nuestro convenio, nuestra ejecución infructuosa… y te tienes que conformar con 100 euros al mes cuando el mínimo de la pensión que tienes reconocida es 300. 

Vale, muy bien, supongamos que lo damos por bueno, que evidentemente la AEAT no puede atender a todas las pensiones que se pactan libremente. Pero… ¿y cuando hablamos que judicialmente el mínimo vital son 150 euros? Es decir, a efectos judiciales que son los que lo regulan y los que amparan (supuestamente) los intereses de los menores, son 150 euros… pero para Hacienda, 100 euros al mes y te tienes que callar y dar las gracias porque la AEAT te ayuda con ello… Eh… Creo que como bien llegamos la clienta y yo a la conclusión, nos encontramos ante una “limosna” ¿no lo veis así? 

Lo que pretendo decir, es que para solicitar este anticipo, tenemos que tener reconocida y reclamada, una deuda que nos pertenece, ya no a nosotros, sino a nuestro hijo, porque no olvidemos que las pensiones de alimentos es un derecho del menor a su sustento y manutención. Y nos tenemos que conformar con 100 euros que ordena la AEAT… díganme ustedes qué hace una persona en esta situación. 100 euros al mes, y durante 18 meses ¡ojo! O sea, te deben 50000 euros de pensiones de alimentos, y nos encontramos con que la AEAT solo te anticipa la cantidad de 1800 euros, fraccionados en 18 meses a razón de 100 euros… ¿dónde está el amparo? Esto, en mi humilde opinión, no deja de ser una maraña publicitaria para que la gente deje de ver a Hacienda como un enemigo… pero estamos realmente negros y vemos que solo hace dar “limosna” a los administrados que realmente necesitan una ayuda mayor. 

En fin… no sigo porque me caliento, pero vamos, que esta prestación sí, existe, y es de agradecer, pero como esto de mejorar también es recíproco, la AEAT debería mejorar también ahí. Y como siempre, os digo que el Logo de la AEAT les viene al pelo, porque indirectamente, nos están diciendo esto.

Os dejo chicos, me voy a un curso de Extranjería para mejorar nuestra formación.

¡Hasta diciembre!

DEONTOLOGÍA PROFESIONAL

CÓDIGO DEONTOLÓGICO DE LA ABOGACÍA. EL TEXTO «SAGRADO»

Buenas a tod@s de nuevo. Es, como siempre, un placer dar la bienvenida a noviembre con este artículo de nuestro blog.

Hoy me siento inspirada, pues esta misma mañana he asistido a una vista consistente, básicamente, en que la letrada contraria ha infringido, repetida y conscientemente, el Código Deontológico. Y no es un tema baladí. El Código deontológico no está ahí de adorno, para acumular polvo en las estanterías de nuestros despachos (eso contando que la letrada contraria lo tenga en el suyo, que lo dudo), y tampoco es algo que juramos o prometemos porque sí, como mero trámite. El Código Deontológico debe ser para nosotros la norma suprema, el faro que guíe el ejercicio de nuestra profesión. O, si lo preferimos, el manual para jugar las partidas a que de ordinario nos enfrentamos los profesionales de la abogacía.

Es por eso que asisto atónita a las ocasiones en que ciertos compañeros deciden saltarse a la torera dicho Código, y más aún cuando veo que los órganos rectores de esta materia, los Colegios de Abogados, asisten al esperpento con las manos cruzadas, esperando que el barco de la dignidad de esta profesión termine de hundirse solito. Lamento que dé la impresión de que cargo siempre las tintas contra los mismos, no es nada personal, palabrita.

En concreto, pretendo centrarme en el artículo 5 de dicho Código, que regula el secreto profesional. Porque sí, señores, aunque a algunos les extrañe, y a otros ni se les pase por la cabeza respetarlo, en el ejercicio de nuestra profesión somos como los curas, tenemos secreto, no de confesión, pero sí profesional. Y, de hecho, es una falta grave infringirlo. Vamos, que nos va la toga en ello. O debería irnos, porque la realidad, como veremos, es que pegarle patadas a dicho secreto puede perfectamente quedar en agua de borrajas.

Vamos a examinar el artículo.

El apartado primero de dicho artículo 5 dice lo siguiente:

«la confianza y confidencialidad en las relaciones con el cliente, ínsita en el derecho de éste a su defensa e intimidad y a no declarar en su contra, impone a quien ejerce la abogacía la obligación de guardar secreto, y a la vez le confiere este derecho, sobre los hechos o noticias que conozca por razón de cualquiera de las modalidades de su actuación profesional, limitándose el uso de la información recibida del cliente a las necesidades de su defensa y asesoramiento o consejo jurídico, sin que pueda ser obligado a declarar sobre ellos como reconoce la LOPJ»

Que traducido resulta, que lo que pasa en el despacho de un abogado, se queda en el despacho del abogado. Pues bien, asisto en el proceso del que os hablaba a la temeridad hecha persona. A saber: letrada y procuradora contrarias, interponen un monitorio contra un cliente de mi despacho, por unos supuestos servicios profesionales de hace más de 4 años. Mi cliente tiene la impresión, y podemos incluso constatarlo a lo largo del procedimiento, de que el trabajo no se realizó, pues ni se le comunicó la sentencia, ni se personaron en la ejecución posterior, ni hicieron escrito alguno en la misma. Pero, al margen de esto, que es propiamente el fondo del asunto, y que os cuento solo para poneros en antecedentes, la sorpresa llega cuando en la petición de monitorio en el Juzgado, la parte contraria indica que tienen un testigo, que no es otro que la persona que recomendó a mi cliente el despacho de dicha letrada, y, OJO AL DATO, que era conocedor de todos los pormenores e incidencias del asunto. Cuando leo esto, y sinceramente, en un ejercicio de cortesía profesional, decido intentar llevar a la otra parte a retractarse, y contesto por escrito, indicando que debe tratarse de un error, pues lo que la parte contraria está manifestando es que vulneró el secreto profesional, contando a alguien a quien el caso no le iba ni le venía las menudencias del asunto. Como os digo, cortésmente digo que debe tratarse de un error, y que entiendo que la parte contraria lo aclarará a su debido tiempo. La sorpresa llega cuando la letrada, lejos de bajarse del caballo, impugna mi oposición, diciendo, no ya que este señor sabía de los pormenores del asunto, sino que además se encargó de hacer reclamaciones extrajudiciales a mi cliente para que pagara los honorarios. Como si fuera el caballero el cobrador del frac. Y pide que se lo cite como testigo. Y pienso, alma de cántaro yo, que no va a pedir finalmente que entre en sala. Y llega el día de hoy, y los veo aparecer juntos por el Juzgado, casi de la manita. Y entra en sala, y efectivamente, vuelve a pedir la testifical. Su Señoría, sabiamente, le pregunta que qué aportará al procedimiento, y ni corta ni perezosa, ella responde que fue quien la recomendó a mi cliente. La jueza le vuelve a formular la misma pregunta, y viendo que la había llevado a un callejón sin salida no le admite la testifical.

Pero ojo, que sino es por el Juzgado, la letrada, por cobrar un asunto, hubiera no sólo pisoteado el secreto profesional, sino estado dispuesta a manifestar abiertamente que había cometido delito de revelación de secretos, lo que no sólo le hubiera costado la toga, sino una sanción pena. Y le daba igual. Escalofriante.

Continuando con dicho artículo, su apartado segundo manifiesta lo siguiente:

«el deber y derecho al secreto profesional comprende todas las confidencias y propuestas del cliente, las de la parte adversa, las de los compañeros, así como todos los hechos y documentos de que haya tenido noticia o haya remitido o recibido por razón de cualquiera de las modalidades de su actuación profesional.»

Interesante también, sobre todo cuando por lo que sea, las relaciones abogado cliente se quiebran, porque me he encontrado con algún que otro compañero que, cuando te montas a caballo en un pleito ya comenzado, llaman como testigo al abogado anterior. Algo escandaloso que, como os digo, he vivido, aunque no en el caso de esta mañana, pero que igualmente responde a la realidad, y ha sido prueba admitida por el Juzgado a pesar de nuestros recursos y protestas. En concreto, se trataba de un tema hereditario de un pueblo pequeño de la provincia, en el que, antes de llegar a los Juzgados, la familia, los dos bandos, pusieron el asunto en manos de un abogado, primo de los herederos, intentando acercar posturas. Cuando vieron que aquello no tenía solución de continuidad, decidieron tres de los hermanos buscarse otro abogado, en este caso nuestra firma, el resto de hermanos hace lo propio y también cambia de despacho, pero con una particularidad, porque llamaron como testigo al primo en cuestión. Como os digo, fue algo absolutamente escandaloso porque el Juzgado admitió la prueba, a la espera de ver qué se declara en el acto de juicio, y reservando a esta parte el derecho de acudir al Colegio en caso de que finalmente infringiera el artículo 5. Tuvimos que ponernos en contacto con el compañero, y con el propio colegio, anunciando que si salían a la luz las negociaciones o cualquier aspecto relativo a su trabajo como abogado de esta familia, no nos iba a temblar el pulso al pedir su toga. Y viendo aquello, al llegar a juicio el compañero claudica y sólo testifica que tuvo el asunto en su despacho y que intentó un acuerdo que finalmente no fue posible. Eso sí, teniendo cuidado de aclarar que actuó no como abogado, sino como primo. Toma castaña.

Pasando al apartado tres del artículo, podemos leer lo siguiente:

«Cualquier tipo de comunicación entre profesionales de la abogacía, recibida o remitida, está amparada por el secreto profesional, no pudiendo se facilitada al cliente ni aportada a los tribunales ni utilizada en cualquier otro ámbito, salvo autorización expresa del remitente y del destinatario, o en su defecto, de la junta de gobierno, que podrá autorizarlo discrecionalmente, por causa grave, y previa resolución motivada con audiencia de los interesados. En caso de sustitución, esta prohibición le estará impuesta al sustituto respecto de la correspondencia que el sustituido haya mantenido con otros profesionales de la abogacía, requiriéndoselo la autorización de todos los que hayan intervenido.

Se exceptúan de esta prohibición las comunicaciones en las que el remitente deje expresa constancia de que no están sujetas al secreto profesional»

Este apartado es importante por dos motivos. En primer lugar, porque cuando estamos negociando con la otra parte, es usual que los clientes nos pidan que les reenviemos los correos electrónicos, o los pantallazos de whtasapp de lo que hablamos con la parte contraria. Lógicamente, la cara de póker que se les queda cuando les decimos que no podemos, os la podéis imaginar. Alguno no se queda contento y pregunta que cómo sabe él entonces lo que playita parte contraria propone. Simple y llanamente (les solemos contestar), porque la relación entre abogado y cliente, es decir, entre tu y yo, es de mutua confianza, y si no te fías de nosotros, puedes cambiar de despacho. Ahí suelen claudicar.

En segundo lugar, y en el mismo orden de cosas, el apartado es interesante porque hay pleitos, como el de esta mañana, en los que al contrario no le tiembla el pulso a la hora de aportar correos electrónicos de la contraparte. Y es a lo que, como digo, acabamos de asistir. A saber. Letrada y procuradora interponen monitorio para reclamar honorarios y para probar la fecha en que este despacho se hizo cargo del asunto, aportan dos correos electrónicos enviados por y a esta letrada que suscribe. Yo veo los correos aportados, y decido volver a ser generosa, y contesto diciendo que no niego ni el contenido de los correos, ni las fechas, pero que, dado que no he autorizado su aportación, ni se le ha solicitado al Colegio de Abogados, exijo que la otra parte los retire. ¿Qué hace la letrada de la mesa de enfrente? No sólo no retira los correos, sino que, OJO QUE VIENEN CURVAS, pide autorización al Juzgado para aportar más correos electrónicos míos porque, supuestamente, hemos estado negociando, y eso supone que si hemos negociado es que algo debe mi cliente.

Evidentemente, el Juzgado no da autorización para absolutamente nada. Ni falta que hacía. Es importante hacer hincapié en el asunto. La parte en el juicio puede aportar lo que crea conveniente, y el Juzgado, por su parte, podrá admitir o no la prueba, pero no tiene que autorizar nada. Y por eso no se da autorización alguna. Porque no es la función del Juzgado, que nada tiene que autorizar. El artículo es claro, quien tenía que haberlo autorizado soy yo, y en mi defecto, el Colegio de Abogados, y siempre en una causa grave que, desde luego, no es que haya habido o no negociaciones previas. Es por eso que, sabiendo que la petición tenía los pies de barro, y a sabiendas de que el Colegio no iba a autorizar nada, decide salvar los muebles pidiendo autorización judicial. Pero, como digo, incluso si el Juzgado hubiera admitido la prueba, o dado una autorización de una manera u otra, el Código se hubiera infringido igualmente, porque no es el órgano competente. El único que puede autorizar algo así es el Colegio en cuestión, y concretamente dentro del mismo, su junta de gobierno.

Prosigamos. Turno del apartado 4:

«Las conversaciones mantenidas con los clientes o con los contrarios, de presencia o por cualquier medio telefónico o telemático, en que intervengan profesionales de la abogacía no podrán ser grabadas sin previa advertencia y conformidad de todos los intervinientes y siempre quedarán amparadas por el secreto profesional.»

También se nos ha dado el caso, concretamente con un cliente. Una persona que, por cierto, sigue siendo cliente del despacho, que siempre acudía acompañado de un familiar. En una de las visitas, se ve que tuvo que venir solo, por lo que sea, y cuando lo hicimos pasar de la sala de espera al despacho, las dos letradas pudimos ver claramente como le daba a la grabadora del móvil, entiendo que para luego reproducirle la conversación a dicho familiar. Que ya podía, simplemente, haber cambiado la cita para seguir viniendo acompañado, digo yo. En fin. Lo mejor de cada casa.

Los apartados 5 y 6 ahondan en las mismas cuestiones:

» el secreto profesional ampara las comunicaciones y negociaciones orales y escritas de todo tipo, con independencia del medio o soporte utilizado.

El deber de secreto profesional en relación con los asuntos profesionales encomendados, o en los que intervenga cualquiera de los miembros de un despacho colectivo, se extiende y vincula a todos y cada uno de ellos.»

¿Que si alguna vez hemos visto como se infringen? ¡Pues claro que sí! Además de una manera sangrante. En un divorcio, en el que llevamos a la señora, la misma nos indica que el abogado de su ex es compañero de despacho de un familiar íntimo suyo. Es decir, que para no quedar mal de cara a la galería, le endosó el divorcio al compañero. Hasta ahí todo más o menos normal. La cosa es que, de los detalles del divorcio, se acabó enterando toda la familia de mi clienta. Se ve que al compañero le falló la memoria y no recordó que, aunque el asunto lo firmara su socio, el secreto extendía su manto también sobre él. Las cosas de la vida.

Por su parte, los apartados 7 y 8 reflejan lo siguiente:

«En todo caso, quien ejerce la abogacía deberá hacer respetar el secreto profesional a cualquier otra persona que colabore con él en su actividad.

La obligación de guardar secreto profesional permanece incluso después de haber cesado en la prestación de los servicios al cliente o abandonado el despacho donde se estaba incorporado, sin que esté limitada en el tiempo.»

Y por eso, entre otras cosas, cuando recibimos a nuestros alumnos de prácticas, lo primero que hacemos es firmar con ellos un documento recordando estos apartados, para que sean conscientes de las consecuencias que puede tener que se vayan de la lengua, y desde luego, para que sepan que dichas consecuencias serían asumidas única y exclusivamente por ellos mismos.

El apartado 9 del artículo 5, en relación con el 3, indica que:

«solamente podrá hacerse uso de hechos o noticias sobre los cuales se deba guardar el secreto profesional cuando se utilice en el marco de una información previa, de un expediente disciplinario o para la propia defensa en un procedimiento de reclamación por responsabilidad civil, penal o deontológica. Todo ello, sin perjuicio de lo dispuesto en relación con la aportación de la correspondencia habida con otros profesionales de la abogacía en el número 3 de este artículo.»

Por eso el caso de hoy es tan escandaloso. Porque el artículo es meridianamente claro en cuanto a los supuestos en los que puede uno sacrificar el secreto profesional, que es única y exclusivamente cuando al letrado en cuestión le estén reclamando civil, penal o deontológicamente; y tratándose de comunicaciones con otros letrados, como vemos, se nos remite al procedimiento de pedir autorización al compañero o a la Junta de gobierno, incluso si lo necesitamos para defendernos. Y por eso creo que este artículo es la piedra angular del ejercicio de la abogacía. Y también por eso siento vergüenza cuando veo que hay compañeros que le prenden fuego sin que les tiemble el pulso.

Por último, los apartados 10 y 11, nos aclaran, así, de la manita alguno que, en multitud de ocasiones, también se hace mal:

«el consentimiento del cliente no excusa de la preservación del secreto profesional.

No se aceptará el encargo cuando se haya mantenido con la parte adversa una entrevista para evacuar una consulta referida al mismo asunto y ésta afecte a su deber de secreto profesional.»

Es decir, que por un lado, de nada vale la firmita del cliente para sacar a pasear los secretos de los que somos conocedores por el ejercicio de la abogacía. ¿Y por qué? Pues muy sencillo. Porque, como digo, el deber de secreto profesional (que, por cierto, además de ser un deber es un derecho, no se nos puede obligar a vulnerarlo, ni con orden judicial), es sagrado. O debería serlo. Y no es disponible. Es decir, no depende de la voluntad de los clientes. NO SE PUEDE QUEBRANTAR SI NO ES DENTRO DE LOS SUPUESTOS PREVISTOS, Y PASANDO POR EL PROCEDIMIENTO PREVISTO.

No hay más motivos, ni más camino. Pero, como vemos, una cosa es la teoría, y otra la práctica. Y de ahí que insistentemente yo reclame la redignificación de la profesión. Es necesario que se tomen medidas cuando ocurran estas cosas, dado que no estamos jugando al parchís, sino con los deberes y derechos de las personas. Y las reglas del juego deben cumplirse. Si los ciudadanos no pueden confiar en sus abogados, mal vamos. Y desde luego, flaco favor le hacemos al gremio, y a la profesión.

Cierro el artículo dejando en el aire una pregunta. Porque, como os he dicho, a las compañeras en cuestión no parece que la jugada les haya salido muy bien, pero, aún así ¿vale todo en esta profesión? ¿Cobrar un asunto merece arriesgar tu toga, tu libertad, y dejar a la profesión a la altura del betún?

Por mi parte, lo dudo. No se me ha educado así, y me congratulo en poder ir por la vida con la cabeza bastante alta. Aunque, imagino, y como en todo, habrá opiniones de todo tipo.

En fin, por aquí les dejo la mía.

Hasta la próxima.

H.

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El Oráculo del Autónomo: La Tarifa Plana de Autónomos.

Buenos días a todos. De viernes ya. Último viernes de octubre. Pues bueno, hoy vamos a hablar de una cuestión de los autónomos bien asesorados por el equipo de Mateos y Huelga Abogados y Asesores, que escuchan hablar cuando saben que van a abrir un negocio, pero evidentemente necesitan más preguntas y respuestas. Vamos a coger a nuestro autónomo favorito, que nos trae a su primo, que va a abrir un negocio nuevo y viene a que le respondamos a las preguntas:

  • Buenos días Gloria.

Buenos días, ¿qué necesitas?

  • Pues mira, es que quiero abrir un negocio nuevo. Pero he escuchado algo de una tarifa plana de los autónomos, y quería saber si tengo derecho o no, porque claro… pagar casi 300 euros de cuota de autónomo… te echa para atrás. 

Sí claro, existe lo que se llama la tarifa plana de autónomo. ¿Has sido autónomo alguna vez?

  • No, nunca. Siempre he trabajado en diferentes sitios por cuenta ajena.

Entonces tienes derecho a la tarifa plana del autónomo.

  • Bueno y eso… ¿cómo se come?

Se trata de una medida para impulsar el autoempleo que consiste en el pago de una cuota mensual reducida a la Seguridad Social en calidad de autónomo durante dos o tres años. Es decir, que durante los primeros tres años pagarás menos que un autónomo normal, porque te acoges a esta medida de tarifa plana. Eso te ayuda a abaratar el coste del autónomo en los primeros tres años de apertura de tu negocio, y eso hace también que poco a poco vayas equiparándote a la cuota actual de autónomo que como bien dices casi ronda los 300 euros… 

  • Bueno cuéntame un poquito más, anda, ¿en qué consiste?

Te lo acabo de decir, pero vamos, me explayo un poquito más. Se introdujo hace casi diez años, y ha sufrido algunos cambios, como por ejemplo estos:

En 2019 pasó a ser de 60 euros el importe de la tarifa plana (antes era 50 euros y por un período de seis meses), y se amplió a un año el primer tramo de esta bonificación para nuevos autónomos, tal y como se recoge en la última Ley de autónomos.

Se ha producido además una ampliación de la tarifa plana, de uno a dos años durante el primer tramo, para nuevos autónomos empadronados en municipios de menos de 5.000 habitantes. Vamos de municipios pequeños. 

  • ¿Cómo es eso de los tramos? ¿Qué pasa que unos meses vale una cantidad y otros vale otra?

Hombre hay que entender que es una trastada cuando pasa el tiempo de tarifa plana, pasar de 69 euros (actualmente) a 294 euros de golpe. Lo sé bien, porque mi novio es autónomo y le cuesta la vida. Por eso, la cuantía de la tarifa plana varía a lo largo de los primeros meses de actividad, estableciéndose tres tramos de reducción sobre la base mínima de cotización y el tipo mínimo de cotización.

Estos son los tramos de la tarifa plana y la cantidad que se paga en ellos.

Los primeros 12 meses: cuota de 69 euros (reducción del 80% sobre la cuota base).

De los meses 13 a 18: cuota de 146,97 euros (reducción del 50%).

De los meses 19 a 24: cuota de 205,76 euros (reducción del 30%).

De los meses 25 a 36: cuota de 205,76 euros (reducción del 30%) para nuevos autónomos menores de 30 años y autónomas menores de 35 años.

Y ya a partir de ahí, pasarás a los 294 euros, o al importe que esté la cuota normal en ese tiempo, que ahora mismo tal y como está el país (que ya me quejaré más adelante), es una incertidumbre.

  • Ahhhh… pero creo que eso a mí no me afecta, o no puedo acogerme.

¿Por qué?

  • Porque yo soy el administrador único de una SL. No soy un autónomo normal, me dijeron algo así de… ¿Autónomo societario?

Hombre… eso también ha dado que hablar, porque la Seguridad Social os discriminaba. Pero los tribunales ya denegaron esos escritos de la Seguridad Social, precisamente por eso. Si sois autónomos igualmente, ¿por qué no se puede beneficiar de esto porque tengas una sociedad? Es tonto y absurdo.

A ver eso sí, tienes que saber una cosa, que este tipo de autónomos cotiza por una base superior a la del resto, en concreto de 1.234,86 euros mensuales de base mínima de cotización en el año 2022, que es 960 euros.

Esto implica que la cuota reducida para el autónomo societario está en torno a los 85 euros durante los primeros 12 meses.

Vamos en pocas palabras, que en vez de 69 euros vas a pagar 82, pero con tarifa plana vamos, igual que los demás.

  • Ahhhh, pues eso está muy bien, porque así abarato el coste. Vale, ¿y qué documentos necesitas para hacerme el alta de autónomo? No me lo voy a pensar ya. 

Pues necesito darte de alta en el epígrafe correspondiente en el Modelo 036 en la AEAT, que eso es para que Hacienda sepa en qué epígrafe vas a darte de alta y qué profesión vas a ejercer.

Y una vez que tenga ese modelito hecho, con el certificado digital, claro, pues evidentemente ya me meto en la seguridad social y te doy de alta como autónomo. Así de sencillo. ¡Ah! Una cosa… el número de cuenta, porque así se domicilia el pago de la cuota de autónomo. 

  • Vale vale, pues te los traigo mañana, o… ¿te los puedo mandar por mail?

Claro que sí. Apúntate. Para lo que necesites fiscal@mateosyhuelga-abogados.com, ese es nuestro correo. 

  • Vale vale, pues nada corazón. Muchas gracias. ¡Ah! ¿Y cómo hago para mandarte las facturas?

Al mismo correo, pero de cómo me las tienes que mandar hablamos más adelante. 

Bueno, esto ha sido este mes, para más cositas así, escribidnos a nuestro correo. Estaré encantada de atenderos.

¡Hasta el mes que viene!

Gloria Contreras

Área Fiscal de Mateos y Huelga Abogados y Asesores.

CONSUMIDORES

INDEMNIZACIÓN AFECTADOS CARTEL COCHES

¿Compraste un coche entre el 2006 y el 2013?

Tras las sanciones impuestas a las distintas marcas de automóviles y las confirmaciones a las mismas a lo largo del año pasado por parte de nuestro Tribunal Supremo, se abre la puerta a que millones de consumidores y usuarios puedan reclamar el dinero que les corresponde.

El importe a reclamar oscila entre un 10 y un 15% del dinero que invertiste en el automóvil, más intereses.

Las marcas, fueron acusadas de haber intercambiado información confidencial de manera incorrecta, vulnerando los derechos de los consumidores, y con el único fin de manipular y controlar el mercado, creando un cártel.

Además, el derecho a reclamar asiste, no sólo a particulares, sino también a autónomos y empresas.

Y diréis que todo esto ya lo habíais leído. Pero OJO que aquí llega la novedad.

Si hace unos meses nos decían que teníamos que interponer demanda corriendo porque acababa el plazo de las distintas casas a lo largo de este año 2022, recientemente, tras las conclusiones del Abogado General del TJUE, el plazo ha sido ampliado a 5 años, debido a que el derecho de la UE garantiza que, en cuestiones de competencia, los estados miembros deben asegurar que los plazos para ejercitar la acción por daños será de por lo menos, 5 años (Directiva 2014/104 entre otras).

Por todo ello, y en conclusión, las marcas afectadas y nuevos plazos de prescripción son las siguientes:

  • Volkswagen, Seat, Audi, Skoda, Porsche, Peugeot, Citroen, Chevrolet: 20 de abril de 2026.
  • Renault, Dacia y Volvo: 6 de mayo de 2026.
  • Ford, Chrysler, Fiat, Jeep, alfa romeo y Lancia: 13 de mayo de 2026.
  • Hyundai: 17 de mayo de 2026.
  • Mazda: 19 de mayo de 2026.
  • BMW y Mini: 31 de mayo de 2026.
  • Kia y Mitsubishi: 2 de junio de 2026.
  • Nissan: 7 de junio de 2026.
  • Honda: 17 de septiembre de 2026.
  • Mercedes Benz y Smart: 27 de septiembre de 2026.
  • Opel: 5 de octubre de 2026.
  • Toyota y Lexus: 1 de diciembre de 2026.

Es altamente recomendable ejercitar las acciones incluyendo informe pericial, pero no os preocupéis, porque este despacho cuenta con peritos independientes para ello.

Si aún no has reclamado, no lo dudes y ponte en contacto con nosotros.

tamara@maeosyhuelga-abogados.com

956 90 28 67 / 691 758 396

¡Hasta la próxima!

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El Oráculo del Autónomo: Preguntas y Respuestas

Buenas a todos,

Esta semana tenemos a mi autónomo favorito con más preguntas y respuestas que le doy. Es que algunas son la leche, pero hay cosas y cuestiones que la gente no comprende y creo que ha sido adecuado transcribir y contestar. Os dejo algunas.

A. Hola Gloria, tengo unas preguntas que hacerte. 

G. A ver qué te pasa ahora… 

A. Es que me encuentro con clientes que no quieren pagarme el IVA de las facturas. Pero claro… es que yo tengo que pagar el IVA a Hacienda de mi bolsillo… ¿ Es eso cierto?

G. ¡De ninguna manera! ¿Cómo vas a pagar un IVA que no has cobrado? Tienes que tener claro que tú no eres el obligado al pago del IVA, sino que tú se lo retienes al cliente para que hacienda lo cobre. Si tú no has cobrado el IVA, evidentemente no tienes que declararlo en el modelo 303.

A. Claro es que esa era mi duda, porque claro si yo cobro unos honorarios por mi trabajo, si el cliente no me paga el IVA, ¿cómo voy a pagar yo de mis honorarios el impuesto de hacienda?

G. Bastante pagas ya de IRPF como para hacerte cargo de un impuesto que no es tuyo vamos… ¡Es que yo no lo haría! 

A. Vale vale… y otra pregunta… si tengo la función de retenedor entonces… aunque no cobre el IVA, yo puedo declarar en mi IRPF que he cobrado eso ¿no?

G. Efectivamente. Tú a la AEAT, en tu modelo del 130, es decir, donde declaras tus ingresos y tus gastos, ahí sí metes lo que tú has cobrado. Es que el IVA es un impuesto aparte. En el 130 tú declaras lo que tú percibes, lo correspondiente a lo que ingresas de tus honorarios o de tus ventas por tu trabajo. 

A. Vale vale, y una cosa… una duda que me surge… ¿qué hago con los gastos que no llevan IVA? Eso es deducible en el 130?

G. Claro que sí. A ver no todos los gastos que soportamos llevan IVA, pero sí van destinados a tu actividad laboral o empresarial, entonces claro, cuando tú declaras tu IRPF, en el 130, se te genera un impuesto de IRPF (pago fraccionado), pero claro, ese impuesto tú lo aminoras con los gastos que tú tengas. Todos los gastos son deducibles en el 130, solo que te aclaro, que los que llevan un IVA añadido, ese IVA lo compensas en el 303.

A. Es que claro me encuentro con gente que cobran muchas cosas sin IVA, y temen inspecciones… ¿no hay problema en que yo declare ese ingreso real, que es lo que yo percibo en mi 130? ¿Aunque yo en el IVA no lo pueda meter porque no me han pagado el IVA?

G. Tienes que tener clara una cosa. El obligado al pago del impuesto sobre el valor añadido, es el cliente que te paga por tus servicios o productos, ergo, si el cliente no te lo paga, no tienes que declararlo, ¡faltaría más! Por eso siempre ocurre cuando hacemos trimestrales, que casi siempre los autónomos obligados a los dos modelos, declaran mayor cantidad en el 130 que en el modelo de IVA. Hacienda jamás se meterá en ese sentido, es muy poco probable que ocurra, porque lo que hacienda ve, es que tú tus propios ingresos sí los estás declarando. Otra cosa es que los clientes sean piratas que se nieguen a pagarte el IVA.

A. Bueno y una última cosa, ¿si yo no tengo coche, pero me desplazo en transporte público para ir a mi negocio… esos gastos de transporte son deducibles? ¿Qué hago? ¿Guardo los tickets?

G. Claro que sí, además, esos gastos sí son deducibles al 100%, no por nada sino porque son perfectamente justificables de cara a la AEAT que vas a tu puesto de trabajo, o a tu negocio o lo que sea, lo complicado con el coche es que el coche lo puedes usar para cualquier otra cosa y no puedes demostrar los desplazamientos. Ese es el misterio de solo el 50 cuando te desgravas la gasolina o el parking.

A. Oh, pues muchas gracias Gloria, eres mi oráculo de verdad… es que me quedo mucho más tranquilo cuando me contestas a mis preguntas. 

G. A mandar hijo, a mandar… 

Y sencillamente le respondí a estas preguntas y por un día más, lo dejé tranquilo… como siempre. A ver con qué me viene la próxima. Pero como siempre se las responderé. Porque claro, estamos para que el autónomo haga las cosas bien. 

Os dejo hasta el próximo mes de octubre.

¡Hasta luegui!

Gloria Contreras.

NUESTRA NOVELA

Capítulo VI

Javier había dejado todo perfectamente hecho. Aquel coche, el de Uriel, había ardido y se había consumido en un “lamentable accidente”. Todo había salido a pedir de boca. Era algo impensable, haberle dado esquinazo a aquel que le perseguía. Había dejado aquella información en manos de Uriel, el único capaz de poder analizarla hasta el momento preciso. Momento en el cual, Javier haría lo que tendría que hacer… porque esa información no era suya. La había robado y quería poder utilizarla para sacar el mejor beneficio posible. Sin embargo su coeficiente intelectual no le daba para poder analizar y descifrar lo que había dentro de ese pendrive. No era nada en clave, pero dentro de toda aquella información se encontraba la verdad.

Ahora le tocaba lo que jamás había sido su fuerte, tener paciencia y esperar a que Uriel le llamase. Estaba seguro de que tendría una respuesta pronto… a menos que el “otro” lo encontrase antes. Francisco… su peor pesadilla. Estaba sentado en una mesa en la terraza de enfrente del edificio del despacho de Uriel, nada como un buen café por la tarde para poder terminar el día y hacer balance de la situación. Había matado dos pájaros de un tiro, y ahora él era un tercer pájaro. Un pájaro seguro de desviar el tiro que le venía encima.

Su teléfono sonó. No iba a cogerlo de momento. Estaba demasiado ocupado. Pero seguía sonando con insistencia. ¿Quién coño era ahora?

Cogió el teléfono.

— ¿Diga?

— Hola… soy yo – La voz de una mujer sonó al otro lado del auricular.

— Miriam… — Sonrió – Veo que tu jefe ha llegado bien al despacho… ¿ha sospechado algo?

— No… de momento no – Respondió Miriam — ¿Cuándo me dejarás en paz?

— Cuando cumplas tu cometido, precioso peón de ajedrez… solo así te dejaré en paz, y aun así, me lo pensaré – Respondió Javier mientras miraba hacia la puerta del edificio de Uriel.

— Hay algo más…

— Dime – Respondió.

— Cuando salía, entró en el edificio una chica de aspecto raro. Tenía el pelo blanco.

El rostro de Javier palideció notoriamente.

— ¿Qué has dicho?

— Que una chica de pelo blanco ha entrado en el edificio.

“Esa puta zorra… ¿qué coño hace aquí?”

— Ya te he oído, estúpida.

— Entonces, ¿para qué preguntas?

— No me vaciles Miriam… no me vaciles – Respondió Javier — ¿Has puesto lo que te dije en la oficina?

— Sí, tal y como me pediste.

“Mierda… si esa chica es quien creo que es, no servirá de nada”.

— ¿Qué pasa? — Preguntó Miriam.

— Que no contaba con esa chica en la ecuación… puede ser un problema.

— ¿Qué quieres decir?

— ¿Acaso eres tonta? Esa chica es una enviada para entorpecer mis planes…

— No me pareció peligrosa…

— Es más peligrosa de lo que te imaginas…

“Lo que no entiendo es por qué no ha venido directamente a por mí si sabe cómo encontrarme… ¿estás perdiendo facultades Alma?”, pensó Javier.

— La ha enviado Francisco ¿verdad?

— ¿Dónde has oído ese nombre?

— Tú mismo me lo dijiste… — Respondió Miriam.

— No vuelvas a decir ese nombre por teléfono ¿me oyes? ¡Nunca!

Francisco tenía ojos y oídos en todas partes, y si le encontraba… más le valía a Javier encontrar un buen boquete en el que esconderse.

— Está bien… está bien… — Dijo Miriam — ¿Necesitas algo más?

— No, ya has hecho bastante, ya te llamaré – Javier colgó el teléfono sin más.

Cuando colgó el teléfono pagó la cuenta de la cafetería y se levantó de la mesa. Miró su buzón de voz. Tenía cuatro mensajes. Llamó al 242. “Tiene, cuatro mensajes nuevos”.

“Sí sí, ya… cuéntamelo mañana”

Escuchó los tres primeros mensajes, publicidad barata. Pero el cuarto mensaje sí que era relevante. Esa melodía que le hizo estremecerse por completo. La 5ª Sinfonía de Beethoven… le había encontrado. Tenía que cambiar de número de teléfono y esconderse durante unos días, ¿cómo iba Uriel a ponerse en contacto con él si cambiaba de número? Tenía que cambiar de táctica. Javier caminó calle abajo, en dirección al parking donde tenía ubicado su coche. Llegó a la puerta de la barrera metálica de salida. ¿Para qué iba a usar la salida peatonal? Total, eso solo era para los débiles. Él estaba por encima de todo eso. El olor a humo de coche y a tabaco rancio invadió sus fosas nasales. Eso es lo que tenía de característico. Además de que los fluorescentes del techo parpadeaban de forma intermitente.

“Joder, para lo que cobran de parking podrían tener las cosas en condiciones, coño”, pensó Javier mientras se adentraba en la segunda planta, donde tenía aparcado el coche. Sin embargo, cuando giró para bajar la rampa de coches algo le inquietó sobremanera. Había gente corriendo de un lado para otro, y el fondo del lugar no se visualizaba… solo había humo. ¿Humo? ¿Qué estaba pasando? Bajó rápidamente, algo le olía mal, y no la intensidad del olor a quemado. Cuando llegó a la planta baja notó cómo le faltaba el aire, tosía… no veía nada. Solo escuchaba gente asustada sobre lo que había pasado. Hablaban de varios coches calcinados. Caminó varios metros entre el humo. Escuchó varias personas que le decían que no continuara. Le daba igual. Su instinto le decía que uno de los coches calcinados era el suyo. El origen de aquel incendio era para él.

Y efectivamente, cuando llegó al final de la planta, se encontró de golpe con su coche, un BMW Serie 7 de color negro, que había comprado hacía un mes… totalmente calcinado. Unos miles de euros gastados al contado… para que se hubiera reducido a cenizas en cuestión de segundos usando un combustible muy volátil… quizá alcohol isopropílico. Era fácil deducirlo, si hubieran usado gasolina apestaría todo el puto parking. Pero no era un olor intenso. Se acercó al coche y apretó los puños, notaba cómo el aire le faltaba y tosía. Hijo de puta… había jodido su coche… y eso significaba que estaba muy cerca. Tenía que desaparecer y realizar su misión desde la distancia. O mejor, tenía dos planes a realizar. Esconderse de Francisco, y sobre todo, y más concretamente, hacer que Uriel hiciera su magia… y si para ello tenía que incentivarlo quitando a Alma del medio lo haría… ¿pero cómo se quita del medio a un fantasma?

justa

JUSTA Y UN JUICIO «NORMAL»

Justa acude con un cliente a un juicio y ocurre todo lo especialmente contrario a lo que esperaba.

Nuestra querida Justa acudió en el ejercicio de su trabajo a un juicio con un cliente y evidentemente no sucedió todo lo que se cabía esperar. Es decir… Te roban… y llega un momento desconocido en el que dejas de ser víctima para convertirte en verdugo… ¿Te ha pasado alguna vez? ¡Comenta y síguenos!

SIN LA VENIA

LA JUSTICIA Y LA VERDAD.

Buenas a todos.

Escribo el artículo, haciendo un break en los trámites y escritos judiciales propios de la profesión, porque llevo días dándole vueltas a un mismo asunto. Y me apetece dar mi opinión. No sé si será para bien o para mal. Ya lo veremos.

Ahí os va.

Como ya he comentado en varias ocasiones, estoy adscrita a los servicios del Turno de Oficio, y por tanto, me toca hacer una o varias guardias mensuales para asuntos penales. El caso es que, muy al contrario de lo que le ocurre a la mayoría de los profesionales del derecho, y no hablemos ya de los estudiantes, a mi jamás me gustó ni me interesó el derecho penal. Me parece una rama poco agradecida, y en absoluto agradable.

El caso es que, con agrado o a disgusto, me ocupo de este tipo de asuntos cuando me toca. Ello me obliga a darme de frente, en miles de ocasiones con lo más aterrador de la sociedad, y con las mayores bajezas del género humano. Pero también me permite conocerlo.

Me considero humanista de nacimiento y vocación, y además del gusto por las artes, esa condición me hace querer acercarme el lo posible a mis compañeros y compañeras de especie. Estudiarlos, ver cómo reaccionan ante las adversidades, escucharlos, acompañarlos en su dolor y, aunque no quisiera, llevarme su mochila a casa en multitud de ocasiones.

El dolor de una madre, o de una mujer rota por vilezas que os voy a ahorrar, las heridas físicas y visibles de una víctima (me importa un bledo su sexo) de delitos de lesiones, y un largo etcétera, son cosas con las que, en cierto tipo de profesiones tenemos que lidiar. Hablo de las víctimas, pero no me olvido de los ojos que, en tantas ocasiones, he visto a través de las rejas de un calabozo, pidiendo alguien que les escuche, que les otorgue el beneficio de la duda, que no los condene sólo por tener unas esposas en las muñecas.

De esta manera, en muchas ocasiones no nos queda otra que acudir prestos a comisaría o al Juzgado, y encontrarnos con alguien que, roto por el dolor, por el cansancio y por los nervios, tiene tanto que contar, que no puede ordenar su mente, ni sus palabras, ni los movimientos casi de su cuerpo.

En estas ocasiones, además, es usual que las horas de espera en el Juzgado sean largas y numerosas, y ello me permite escarbar en sus mentes y en sus corazones. Acercarme a estas personas, denunciantes o denunciados, mirarlos a los ojos, y esperar que se vacíen. Oírlos, tenderles una mano amiga, y esperar. Aguardar a que, por la propia inercia de empezar a hablar, puedan ordenar su discurso, y transmitir lo que necesitan. Aliviarles en parte, aunque sólo sea prestando oídos.

Es entonces cuando les hago preguntas, cuando intento aclarar aquello que necesito para su defensa. Sólo entonces. Porque es ahí, en el fondo de cada uno, donde están sus vivencias, sus recuerdos, sus emociones, y su verdad.

La verdad.

Es devastador, después de todo esto, de ver cómo alguien se vacía contigo, como te cuenta aspectos íntimos de su vida con lágrimas de tristeza, con las mejillas rojas por la vergüenza, o con los ojos abiertos y las manos cerradas por la rabia, ver lo que ocurre al entrar en sala.

Nos encontramos con Juzgados saturados, donde se intenta hacer lo que se puede, para despachar los asuntos, en lugar de ocuparse de ellos (déme aquí licencia mi admirado Rafael Santandreu para robarle esta importante distinción), tomar una decisión rápida y pasar otro expediente más al Juzgado de lo penal competente, sacando la carpeta de las oficinas de los juzgados de instrucción.

Pero no son sólo prisas. Es que además, cogemos a un ser humano cansado, nervioso, dolorido física y mentalmente, asustado incluso, y lo ponemos de pie, delante de un micrófono, en una fría sala donde además de dos abogados, hay un Juez y un fiscal. Y todos ellos se han puesto encima de la mesa la denuncia formulada en comisaría, el parte de lesiones, en fin, la documentación propia de los inicios de la instrucción. Ponemos la cámara en marcha para grabar todo lo que diga.

Y da comienzo la función.

Y a lo que nos vamos a dedicar, no es ya a oír a esa persona, sino a buscar, desde el minuto uno, mentiras o contradicciones, resquicios para poder meter los dedos hasta que vomite, no ya la verdad, sino la idea preconcebida que de la misma nos hemos hecho. Y ojo con decir en sala que te dijeron «cabrón, hijo de puta y malnacido» si en comisaría, o con la policía, instantes después de que te dieran una paliza, dijiste «cabrón, hijo de puta y sinvergüenza», porque entonces tu testimonio ya no goza de veracidad alguna.

Pedimos a las personas, en su mayoría desacostumbradas a manejarse en ámbitos judiciales, que tengan un temple, una memoria, y un dominio de su vocabulario, en medidas manifiestamente injustas, y en situaciones de clara presión psicológica.

Ello cuando no vemos cosas como lo vivido hace unos días, donde un letrado le pregunta a una mujer, tras denunciar que le habían pegado, que por qué no fue a pedir ayuda a un vecino. Y allí nadie dice nada. Pero oiga, que a esta mujer la estaban cogiendo por el pelo y chocándola contra una pared… ¿esta pregunta es necesaria? ¿Aporta algo al procedimiento?

Ojo, que con esto, no quiero decir que debamos creernos a pies juntillas todo lo que dice quien denuncia, ni quien es detenido por algo. De hecho, es evidente que debemos hacer una labor de espiga en los testimonios. Pero de ahí a limitarnos a coser a preguntas a las personas, con el único fin, no ya de acercarnos a la verdad, sino de descubrir mentiras, hay un abismo.

La Justicia es ciega, pero también parece sorda. Y eso, si es que existe. Que lo dudo.

Yo misma he asistido, en muchas ocasiones, a testimonios de personas que, cuando estoy esperando con ellas para entrar, después de horas de conversación, de hablar con sus amigos, familiares, etc. tienen un testimonio absolutamente desgarrador donde podrían contar mil cosas, y luego, dentro, por nerviosismo, por tapar a sus hijos, por vergüenza, por miedo, por pensar que no los creerán, por mil razones, no son capaces de verbalizar las mismas cosas.

Por eso me parece que el sistema falla. Falla en general, en todo, y en particular, en esto. Porque no busca la verdad. Busca la mentira. Y ni eso. Busca la rapidez. Y se acerca a los pleitos con ciertos marcos conceptuales en los que cada uno quiere hacer encajar, de manera más o menos forzada la realidad. Y eso es inaceptable.

Los ciudadanos salen con una sensación de acogotamiento, cuando no de abandono, de no haber sido escuchados, de las oficinas judiciales. La justicia no es justa en sus resoluciones, no lo es en muchas ocasiones, pero tampoco es justa en la manera de tratar a los seres humanos. Porque se acerca a ellos como expedientes, carpetas que llenan las estanterías y las memorias de los ordenadores, y que hay que ir pasando al siguiente órgano.

Y SE OLVIDA DE LAS PERSONAS.

Y SE OLVIDA DEL DOLOR Y DE LA TRAGEDIA.

Y SE OLVIDA, EN FIN, DE LA VERDAD.

Os veo en la siguiente.

H.