ELECCIONES AUTONÓMICAS 2018.

¡Buenas a todos!

Encantadas de retomar nuestro blog (ha sido un año intenso laboral y personalmente para las dos letradas). Las entradas las haremos a partir de ahora cada quincena, y las alternaremos con nuestras publicaciones en Mujeres Valientes. Os iremos dejando todos los enlaces en nuestra página de facebook.

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Con la campaña electoral encima, y las elecciones a la vuelta de la esquina, quien más quien menos tendrá alguna duda sobre el sistema electoral. Eso por no hablar de aquellos (como esta servidora) a los que nos ha tocado asistir a una mesa electoral (planazo de domingo). En esta entrada trataremos de resolverlas.

LA MESA ELECTORAL.

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¿Cómo se forman las mesas electorales?

La formación de la mesa es competencia de los ayuntamientos. Están compuestas por un presidente y dos vocales, elegidos por sorteo público entre los electores de cada mesa. Todos ellos deben saber leer y escribir, y además el presidente deberá tener uno de los siguientes títulos: bachiller o FP de segundo grado, o subsidiariamente graduado escolar. Además, se elegirá a dos suplentes para cada miembro de la mesa.

A estos asistentes a la mesa debemos añadir  los interventores que cada partido puede enviar a las distintas mesas (hasta dos por mesa).

¿Puedo librarme de ir a la mesa?

En principio los cargos de presidente y vocales son obligatorios. Ahora bien, la ley dispone que desde que se les comunica  que han sido elegidos (la notificación viene por correo certificado), disponen de un plazo de 7 días para comunicar a la Junta Electoral causas justificadas que no les permitan desempeñar sus funciones en la mesa. La junta resolverá en 5 días si acepta o no el motivo alegado, comunicándole la decisión también al suplente.

Los mayores de 65 años pueden dejar de asistir, debido a su edad, sólo con comunicar su voluntad de no hacerlo dentro del plazo establecido. Por lo demás, las causas que se suelen alegar son de lo más variopintas, desde tener guardia en un trabajo, un familiar a su cargo con problemas de salud,  y un largo etcétera.

Si la causa aparece después de ese plazo de una semana, habrá que comunicarlo al menos 72 horas antes, y si aparece aún después de este plazo, podrá alegarse también, siempre que sea antes de la constitución de la mesa.

¿Es retribuida la asistencia a la mesa?

Sí, en cada caso se fijará el pago que se hará a los componentes de las mesas, en concepto de dietas. Además si los componentes trabajan tendrán ese día de permiso retribuido y una reducción de su jornada al día siguiente. No obstante el pago suele rondar los 60 u 80 euros.

EL CENSO ELECTORAL.

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¿Qué es y cómo funciona?

El censo contiene la relación de todos los electores. La inscripción en el mismo es obligatoria, y se actualiza mensualmente con la colaboración de los datos proporcionados por los ayuntamientos y consulados (para los residentes en el extranjero).

¿Y si mis datos no son correctos?

Cualquier ciudadano podrá dirigirse a la Delegación Provincial de la Oficina del Censo electoral (también es válido dirigirse al ayuntamiento o consulado que corresponda) para comunicar un error en sus datos personales, o que ha cambiado de domicilio o que no se le ha incluido en ninguna sección para las votaciones. Los ayuntamientos deben facilitar a los ciudadanos estos datos, y es además lo frecuente que nos llegue a casa una carta con nuestros datos censales.

VOTO POR CORRESPONDENCIA.

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¿Quién puede utilizar este voto?

Podrán utilizar este tipo de voto todos aquello que prevean que el día de las elecciones no estarán en su localidad, o estando en la misma no podrán desplazarse a votar a su mesa (pensemos por ejemplo en personas incapacitadas o enfermas).

¿Cómo se solicita y cómo se ejerce este voto?

Todos aquellos que deseen votar por correspondencia deben solicitarlo personalmente a la Delegación que en cada caso corresponda, por correo, como máximo díez días antes de las votaciones. La delegación hará una anotación en el censo electoral para que no se realice un voto presencial el día de las votaciones, y remitirá a casa por correo las distintas papeletas electorales, como máximo 6 días antes de las votaciones. Asimismo, se le comunica al elector la dirección de la mesa que les corresponde, a fin de que una vez elegida su papeleta, pueda enviarla de nuevo por correo. Esto debe hacerse como máximo 3 días antes de las elecciones.

VOTO DESDE EL EXTRANJERO.

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¿Cómo puedo votar si vivo en el extranjero?

En este caso los electores deben rellenar un impreso solicitando este voto, y enviarlo a la Delegación Provincial que corresponda. Este impreso se les debe enviar directamente, pero además pueden encontrarlo en internet y en los consulados. De manera similar a lo que veíamos antes, recibido este impreso, la Delegación correspondiente les envía las papeletas y sobres necesarios, y la dirección a la que deben enviar su voto. Es importante decir que este voto debe solicitarse dentro de los 25 días siguientes a la convocatoria oficial de elecciones, y que el voto debe enviarse por correo certificado.

EL VOTO TRADICIONAL.

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¿Cómo se desarrolla este voto?

El voto común se desarrolla por cada elector en la mesa que le corresponda, personalmente y de manera secreta, para lo que se habilitarán unas cabinas donde el elector pueda elegir su papeleta. Habrá que aportar documentación identificativa para ejercer el voto, siendo válido además del DNI el carnet de conducir.

¿Y si el elector no sabe o no puede leer?

Cuando se trate de personas que no saben leer o que tienen discapacidad visual la ley permite que puedan servirse de personas de su confianza para elegir su papeleta, colocarla dentro del sobre y entregarla.

EL VOTO NULO.

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¿Qué votos se considerarán nulos?

  • Sobres o papeletas que no sean los oficiales, papeletas sin sobre, o sobre con más de una papeleta de distintos partidos.
  • Papeletas con añadidos, tachaduras o que hayan sufrido cualquier otra modificación.
  • Votos emitidos en sobres que tengan cualquier tipo de alteración.

¿Se computa el voto nulo?

No, el voto nulo es por definición no válido, y por tanto, no perjudica ni beneficia a ningún partido, simplemente no se tiene en cuenta.

EL VOTO EN BLANCO.

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¿Qué es el voto en blanco?

Se considera voto en blanco el sobre que no contenga dentro ninguna papeleta.

¿Cómo se computa el voto en blanco?

Es usual escuchar decir que el voto en blanco va para el que gobierna, o para el que saque mayoría. Bien, el voto en blanco es ante todo un voto válido, al contrario que el nulo. En el sistema electoral español se necesita un mínimo de votos para poder tener representación en el parlamento. Pues bien, esto hace que cuantos más votos haya, más votos necesita un partido para poder obtener representación. Así que podemos decir que el voto en blanco beneficia a los grandes partidos, y va en perjuicio de los partidos pequeños. Es decir, que el voto en blanco NO va para ninguna candidatura en especial, pero si se tiene en cuenta en el recuento total

ABSTENCIÓN

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¿Qué implica la abstención?

La abstención, entendida como no votar (no asistir a la mesa electoral), se asemeja al voto nulo. Es decir, que tampoco va dirigida ni al partido que gobierna ni al mayoritario, NO se tiene en cuenta, y NO beneficia ni perjudica a nadie.

 

 

Perdone, ¿la consulta es gratis? La “cruz” del abogado.

Buenas noches a todos. Sí, lo sé, nos habéis echado de menos a Tamara y a mí. ¡Echadnos la bronca! Pero en nuestra defensa diremos que lo que nos ha impedido escribir, ha sido la enorme carga de trabajo que tenemos. No sé si os compensa u os convence, pero no hay otra verdad más que esa.

Dejando este parche a un lado, en este momento, mientras estoy en el sofá con el portátil en las piernas pensando sobre qué escribir, me viene a la mente un montón de momentos incómodos que me han hecho replantearme ciertas cosas en mi trabajo como abogada. Me imagino que Tamara coincidirá conmigo, porque también ha vivido, y sigue viviendo lo mismo. Cuando yo voy a un supermercado, no me planteo siquiera preguntar cuánto es, sino que pago y punto. ¿Por qué? Porque de lo contrario estaría incurriendo en un delito leve de hurto, o delito grave si lo hurtado supera los 400 euros.

Cuando voy a un dentista, a revisarme la boca, o a sacarme una muela… siempre llevo dinero en la cartera, porque es un profesional que me va a desempeñar un trabajo, y evidentemente come, igual que yo. Cuando voy a un ginecólogo (al menos como todas las mujeres), siempre llevo dinero, por el asunto de que va a desempeñar un trabajo. Pero… ¿a qué tipo de trabajo nos referimos? ¿Acaso preguntar o asesorarse no es trabajo por parte de un profesional? ¿Acaso el trabajo de un dentista que sea fuera de la boca no es trabajo?

Pues señores, parece ser que el trabajo del letrado se limita única y exclusivamente a hacer escritos al Juzgado, y partirse la cara en Sala ante un Juez. Directamente os puedo decir que eso no es así. Un abogado se deja la piel tanto dentro del Juzgado como fuera. Un cliente no llega a un despacho y sale con una demanda en la mano. Un cliente llama al despacho, pide una cita alegando y diciendo que tiene un problema que precisa la ayuda de un abogado. El cliente llega al despacho, algunas veces con documentación, y otras no; pero básicamente expone su problema. El abogado pregunta lo que tiene que preguntar, el cliente responde lo que tiene que responder. Entonces el abogado claudica, da su respuesta, su razonamiento, su argumento, que da una solución hipotética al problema que tiene el cliente.

Hay veces que el cliente ve que su problema tiene una solución, a veces la que él quiere, a veces la que él no quiere. Eso es indiferente. Pero una solución hay. Por desgracia, a veces no la hay, pero el cliente ha realizado una consulta, y en consecuencia, ha tenido a su disposición el tiempo del abogado. Tiempo, que podría emplear el abogado en redactar una demanda, hacer un escrito, o preparar un documento extrajudicial. Tiempo, que podría emplear en otro cliente que ha encargado un trabajo profesional al abogado.

Tiempo, que merece una contraprestación económica. Tiempo, que también es trabajo.

Antiguamente, a ninguna persona se le ocurría irse del despacho de un abogado sin siquiera preguntar “¿cuánto es?” Porque jamás se ha negado que ese tiempo valga dinero. Con el paso de los años, las crisis económicas que hemos sufrido, hemos de sentir que el letrado es un profesional que ha sufrido muchos recortes a sí mismo. Hasta el punto, en que la competencia de los macrodespachos, con la idea de captar clientes, ofrecen una “primera consulta gratuita”.

Os cuento mi opinión, de lo que puedo creer que es el motivo de esa consulta gratuita de los macrodespachos. El cliente que llega a un macrodespacho es atendido por una persona, que a lo mejor es abogado, ciertamente, pero que jamás será el letrado que firme su demanda, o su escrito, o que lleve la dirección técnica de su asunto. Esa carpeta que tiene las notas manuscritas del letrado que asiste por primera vez, pasa a la mesa de otro letrado, y a su vez de otro… por lo que el cliente nunca llega a verle la cara al abogado que le defenderá, desde un principio. Ese motivo, hace que el trabajo del letrado no se valore como se deba valorar.

En los pequeños despachos, como somos Mateos y Huelga Abogados, asesoramos al cliente y estamos presentes para él, siempre, en todo momento, desde que viene por primera vez al despacho, hasta el momento en que se acaba la relación profesional por fin del encargo. Valoramos nuestro trabajo, ya sea dentro del Juzgado, o sentados delante de nuestro pc, o con un boli en la mano para anotar los datos del problema que nos trae un cliente nuevo. Hoy en día los clientes se van, sin siquiera preguntar cuánto es. Nos da miedo incluso el decir a un cliente la consulta son X euros, porque hemos visto de todos. Desde clientes que nos han puesto mala cara y nos han dicho en nuestra cara que la consulta no debe cobrarse… hasta clientes que nos han llamado “ladronas” por pretender cobrarle una consulta.

Es el abogado quien decide si debe cobrar la consulta o no, pero nunca el cliente, es preferible que el cliente pregunte, y el abogado sea quien le diga que no es nada, que no tiene que pagar nada. A criterio del letrado, no porque el cliente “de por hecho”, que puede ir al despacho de un letrado a consultar como si fuéramos profesionales que no tengamos derecho a comer.

Cobrar la consulta es un derecho del abogado que valora su trabajo, no puede darse por hecho, ni dar por sentado, ni ver mal por supuesto, el hecho de que un letrado valore su trabajo, y su tiempo dedicado a la atención de un cliente.

Espero que os haya gustado este post, es un aperitivo de todo lo que está por venir.

¡Hasta la próxima quincena!

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Adicción a las drogas: ¿Atenuante o eximente? Aspectos Jurídicos

En España, por desgracia, la tasa de personas que sufren adicción a las drogas es más alta de lo que nos gustaría desear. Y actualmente, este tipo de adicciones tienen una regulación específica de la responsabilidad penal cuando estas personas cometen delitos. Sé que el título de este post es en referencia a la drogadicción, pero esta regulación se puede aplicar igualmente al alcoholismo. Cualquiera de las dos es válida en este campo. La lógica moral puede llevar a pensar, y de hecho soy de las que piensan que debería ser así, que la adicción no debería usarse como una circunstancia modificativa de la responsabilidad en el sentido positivo. Me explico, quiero decir que hay personas que de forma deliberada utilizan estas sustancias para cometer delitos y luego esgrimirlo en un tribunal para salvarse u obtener una reducción de la pena.

Lo cierto es que hay gente con adicciones tan grandes que su consumo es más que irremediable, y estos casos muy tasados y muy concretos sí podrían saltarse mis principios y considerarse como válidos para eximirse de la pena. Pero por desgracia, como con otros temas, hay gente que las utiliza como un medio para cometer delitos impunemente. Hablo con conocimiento de causa, y no pretendo herir sensibilidades de nadie, sino que en nuestra profesión se ven muchas cosas que hacen que cambiemos en ciertos casos nuestra visión de las circunstancias. Cambiar el rasero en situaciones que parecen idénticas no es fácil.

En conclusión, de una manera o de otra, nos guste o no, la regulación de la adicción a las drogas es muy específica, y trataré de transmitiros unas nociones básicas para que los nuevos letrados las tengan en cuenta.

Tomando el testigo de Tamara Huelga, procedo a explicar este punto, en el ámbito penal.

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Las drogadicción en el Derecho Penal Español

Tanto la drogadicción como el alcoholismo, se regulan en dos preceptos del Código Penal, que según el que veamos, será como lo apliquemos. En un caso será como atenuante o eximente incompleta (reducción de la pena), y en otro caso será como una eximente de la responsabilidad penal (absolución).

Eximente Completa

Art. 20.2 Código Penal.- “Están exentos de responsabilidad penal. […] 2º El que al tiempo de cometer la infracción penal se halle en estado de intoxicación plena por el consumo de bebidas alcohólicas, drogas tóxicas, estupefacientes, sustancias psicotrópicas u otras que produzcan efectos análogos, siempre que no haya sido buscado con el propósito de cometerla o no se hubiese previsto o debido prever su comisión, o se halle bajo la influencia de un síndrome de abstinencia, a causa de su dependencia de tales sustancias, que le impida comprender la ilicitud del hecho o actuar conforme a esa comprensión”.

En este precepto, se está hablando de la eximente completa. ¿Qué quiero decir con esto? Básicamente, se procede a la aplicación de la eximente completa, con carácter excepcional (que no siempre), sólo y únicamente en los casos en los que hay una prueba más que suficiente para mantener la presunción de inocencia, es decir, cuando el acusado ha actuado con una profunda perturbación de la conciencia, condicionada y producida por la utilización de dichas sustancias, que excluyen la capacidad de comprender la significación de la acción, estado que requiere su plena acreditación en autos. No sirve esgrimirla en el aire en un intento vano de conseguir una sentencia absolutoria, hay que acreditarlo fehacientemente con documental, informes médicos y demás circunstancias.

Este precepto fue una novedad que introdujo el legislador en el Código Penal de 1995, debido a la confirmación de la gran influencia que la drogodependencia tiene en la delincuencia y con una interpretación jurisprudencial sobre la incidencia de ésta en la capacidad de culpabilidad. A diferencia de la regulación que había con anterioridad, esta novedad presta especial atención al problema del consumo y la dependencia de las drogas aportando una regulación específica sobre la incidencia que sobre la capacidad de culpabilidad tiene el consumo y la dependencia de las drogas, que supone la consagración legal de la práctica jurisprudencial. La doctrina del Tribunal supremo de los tres peldaños se acoge expresamente en la nueva regulación.

La jurisprudencia viene entendiendo que la actual regulación del consumo y de la dependencia de las drogas ha consagrado la teoría de los tres peldaños y formula una serie de requisitos para que se pueda producir dicho tratamiento:

a) Biopatológico.- Esto es, la presencia de un toxicómano, cuya dependencia exige una intoxicación grave y que tenga cierta antigüedad.

b) Psicológico.- Que produzca en el sujeto una afectación de las facultades mentales, indicando que en la atenuante de grave adicción se prescinde de este requisito, pues se parte de una presunción legal de que la grave adicción producirá necesariamente ese comportamiento por el efecto compulsivo que le llevaría a la comisión de esos delitos.

c) Temporal o cronológico.- La afectación psicológica tiene que concurrir en el momento mismo de la comisión delictiva, o actuar el culpable bajo los efectos de la abstinencia, requisito que cabe deducir de la grave adicción, siempre que tal estado no haya sido buscado con el propósito de cometer la infracción delictiva, o no se hubiera previsto o debido prever.

d) Normativo.- Entendido como que la intensidad o influencia en los resortes mentales del sujeto nos llevará a la apreciación de la eximente completa, incompleta o meramente como atenuante de responsabilidad.

Este tipo de eximente requiere para que se aplique, tres elementos que son esenciales.

– Aspecto biológico o psiquiátrico, es decir, un estado de intoxicación en el momento de cometer el delito.

– Componente psicológico, es decir, imposibilidad de comprender el carácter ilícito de su conducta o de actuar conforme a ese conocimiento.

– Requisito negativo, que la intoxicación no haya sido provocada con el propósito de cometer el delito o que el sujeto haya previsto o debido prever que en estado de intoxicación podría cometer un delito.

En conclusión, que el culpable se encuentre intoxicado por las drogas, que por esa intoxicación no conozca el carácter ilícito de lo que hace, y que no haya provocado su intoxicación. Según esos parámetros podríamos estar hablando de una eximente completa y, en consecuencia, una libre absolución.

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Eximente Incompleta

No siempre puede probarse dicha circunstancias, por lo que estaríamos hablando de una eximente incompleta, la cual se trata como una atenuante de la responsabilidad penal, para lo cual habría que ir al segundo precepto.

Art. 21.1ª, en relación al Art. 20.2º del Código Penal.- “Son circunstancias atenuantes. […] 1º Las causas expresadas en el capítulo anterior, cuando no concurrieren todos los requisitos necesarios para eximir de responsabilidad en sus respectivos casos.”

La aplicación de la atenuante por eximente incompleta se ha ido apreciando en los casos en los que se ha podido comprobar la persistencia de las funciones psíquicas del autor, pese a que actuara con limitaciones para el dominio de la voluntad, principalmente en aquellos casos en los que la adicción a las drogas puede asociarse a otras situaciones o enfermedades que influyen en la salud mental del sujeto, también cuando concurre un intenso síndrome de abstinencia; y por último, cuando el tiempo y la continuidad de la adicción llegan incluso a producir un trastorno o deterioro de la personalidad que disminuye de forma notoria la capacidad de control de los impulsos del culpable.

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Atenuante de grave adicción

En otros casos, el carácter atenuador de la pena, que se recoge en el mencionado Artículo 21, esta vez en cuyo apartado 2º, no es suficiente para eximir la responsabilidad, ni siquiera para calificarla de eximente incompleta. El precepto nos dice lo siguiente:

Art. 21.2º del Código Penal.- “Son circunstancias atenuantes. […] 2º La de actuar el culpable a causa de su grave adicción a las sustancias mencionadas en el número 2 del artículo anterior”.

En estos casos se reserva dicho precepto para aquellos casos en los que la perturbación mental del culpable del delito es leve, aplicándose a los toxicómanos con una fuerte dependencia a la droga, pero que no han actuado bajo el síndrome de abstinencia, o cuando este tiene carácter leve, reservándose por analogía la actual atenuante del Artículo 21.7ª, para los supuestos de inexistencia de grave adicción.

Sin embargo, esta atenuante no se aplicará a pesar de que figure en la causa el carácter de habitualidad del consumo de la droga, por no estar debidamente acreditada la constancia de que el sujeto se encuentre bajo la influencia de las drogas, ya que no basta ser drogadicto y cometer el hecho para conseguir la droga para apreciar, sin más y dejándolo en el aire, la disminución de la imputabilidad. Como he dicho anteriormente, el abogado defensor deberá acreditar y probar, ese impulso irrefrenable que justifique la estimación de la circunstancia modificativa de la responsabilidad criminal, ya que afecta al conocimiento y la voluntad del culpable.

Pero es que es más, la jurisprudencia viene sentando la necesidad de que los elementos constitutivos de las circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal han de estar tan acreditados como el mismo hecho integrador del delito, y que la prueba de los hechos impeditivos o atenuatorios de la responsabilidad incumbe a la defensa del acusado.

En este sentido, la Sentencia del Tribunal Supremo de 27 de enero de 2009, nos afirma que para que pueda apreciarse la drogadicción, sea como una circunstancia atenuante, sea como eximente, aún incompleta, “es imprescindible que conste acreditada la concreta e individualizada situación del sujeto en el momento comisivo, tanto en lo concerniente a la adicción a las drogas tóxicas o sustancias estupefacientes, como al periodo de dependencia y singularizada alteración en el momento de los hechos y la influencia que de ello pueda declararse, sobre las facultades intelectivas y volitivas, sin que la simple y genérica expresión narradora de que el acusado era adicto a las drogas, sin mayores especificaciones y detalles, pueda autorizar o configurar circunstancia atenuante de responsabilidad penal en ninguna de sus variadas manifestaciones.

Sintetizando, la adicción a sustancias psicoactivas se define como un estado psíquico y físico determinado por el consumo continuado de droga durante un periodo de tiempo, que se caracteriza por la pérdida del control en el uso de la sustancia. Según determinada doctrina, y demás aspectos legales y médicos, puede identificarse esta situación si en un período de 12 meses, el sujeto ha tenido tres o más síntomas de los siguientes:

– Tolerancia, necesidad de aumentar la dosis para conseguir el efecto deseado.

– El síndrome de abstinencia, es decir, el “mono”.

– Consumo de la sustancia en una cantidad mayor de lo que se pretendía.

– Deseo persistente o esfuerzos infructuosos de controlar o interrumpir el consumo.

– Empleo de mucho tiempo en la obtención de la sustancia.

– Reducción de las actividades sociales, laborales o recreativas debido al consumo de la sustancia.

– Uso de la sustancia pese a ser consciente de los problemas que provoca su consumo.

Para que la adicción tenga efectos atenuantes, el Código Penal exige que concurran dos requisitos: que la adicción sea grave y que la adicción sea la causa del delito. El primer requisito delimita el elemento biológico de la atenuante y el segundo hace referencia al elemento psicológico.

La gravedad de la adicción viene determinada por el cuadro clínico que presenta la adicción. Hay doctrina que delimita la gravedad en función del número de síntomas, y otros a la clase de sustancia consumida.

El código exige, además de que la adicción sea grave, que ésta sea la causa del delito. Esta exigencia alude a la necesaria conexión de la resolución antijurídica y la adicción. Es preciso que la adicción influya en la capacidad de conocer el carácter ilícito de su conducta o en la capacidad de actuar conforme a ese conocimiento. Como hemos indicado, la necesidad irrefrenable de consumir droga influye en el aspecto volitivo de la resolución antijurídica, de manera que el sujeto tiene mermada su capacidad para determinar su voluntad, dado que el proceso de motivación que conduce a la resolución antijurídica viene fuertemente influenciado por esa necesidad de consumir droga. Esto significaría que el delito se haya cometida para procurarse la droga o para consumirla.

En el primer caso, se trata de supuestos donde el adicto realiza el delito para conseguir dinero con el que adquirir la droga o trafica con droga para procurarse sus propias dosis. También es de aplicación cuando la vinculación causal del delito con la droga es indirecta, se elude la prisión o detención para poder seguir consumiendo o se mata a una persona para tener acceso a la droga. No basta que el sujeto sea un adicto, sino que exige que el culpable cometa el delito debido a la fuerte adicción que padece. Esto no ocurre cuando el drogodependiente comete un delito de violación, pero eso, amigos míos, lo explicaré en otro post.

Espero que os haya gustado este post. Esperamos, tanto Tamara como yo, que tengáis una feliz Semana Santa, que disfrutéis, y que los que aprovechéis como nosotras para adelantar trabajo en los primeros días laborales, os sea leve a todos. Continuaremos publicando para que nos sigáis leyendo.

Un beso a todos, y ¡Feliz semana santa!

MS

Competencia Desleal en la Abogacía. Los gigantes de los Macrobufetes.

Buenas tardes a todos,

¡Feliz día de Andalucía! En primer lugar nos disculpamos por la tardanza en escribir de nuevo, pero el lanzamiento de la nueva imagen corporativa y la carga descomunal de trabajo de las dos sedes nos lo han impedido. Esta quincena quiero manifestar mi indignación, porque sí, me siento denigrada por la situación que ocurre día a día, y cada vez a peor, en el gremio de la abogacía. El código deontológico y el Estatuto General de la Abogacía Española tiene su aplicación a nivel estatal, y a todos y cada uno de los profesionales que se encuentren habilitados en algún colegio de abogados de nuestro país. Sin embargo, parece que para ciertas entidades no es viable, y mucho menos encuadrable, para conseguir sus objetivos. Todos sabéis de qué hablo. Macrobufetes que se anuncian en las emisoras de radio, en canales de televisión, con una publicidad más que plenamente engañosa y, por supuesto, por medio de una competencia desleal que denigra a los demás profesionales que con total honestidad y honradez, se labran su futuro y consiguen su pan.

Este post es una crítica y análisis a las conductas que faltan a la ética profesional de los Letrados. Vamos allá.

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Deslealtad al Cliente.

Cuando nos dirigimos a nuestro Código Deontológico, debemos analizar en primer lugar, el Artículo 4.1 del mismo, cuando nos dispone lo siguiente:

La relación entre el cliente y su abogado se fundamenta en la confianza y exige de éste una conducta profesional íntegra, que sea honrada, leal, veraz y diligente”.

¿Por qué me refiero a éste Artículo? Veréis, hace unos días (que es lo que más me ha quemado la sangre a la hora de decidir escribir este post), me llega un cliente al Despacho y me comenta que han intentado “venderle la moto” en una filial de un macrodespacho muy conocido, situado en un centro comercial de Sevilla. El cliente, entró por curiosidad a preguntar un tema de herencia en la que no estaban de acuerdo los herederos, y que debía meter el asunto en el Juzgado. Como persona que no conoce el ámbito legal de un proceso, se dispuso a preguntar y asesorarse en lo que ellos creen profesionales.

Os cuento la situación tal y como fue, porque el cliente grabó la conversación, a la vista de que ya tenía muchos rumores sobre estas prácticas. El cliente llega, y le atiende una persona, que se identifica con nombres y apellidos, como abogado becario. Evidentemente, lo primero que hago a la hora de verificar, es meter los datos de esta persona en el Censo de Letrados de la Abogacía Española. ¿Respuesta? Con evidencia notoria, “no se han encontrado datos sobre su búsqueda”.

Aquí es donde entra la primera falta, que es una conducta profesional honrada, leal, veraz y diligente. Una persona puede ser licenciada en Derecho, con todos los respetos, como lo soy yo, como lo es mi compañera y socia, o como lo puede ser cualquiera de los Letrados con los que colaboro y trabajo. Pero eso no me da facultad para asesorar diligentemente a un cliente en una temática tan específica y farragosa como es el Derecho de Sucesiones. Todos estudiamos la carrera, nos especializamos con másters y cursos de especialidades, valga la redundancia, pero lo que nos da el carácter de “profesional del Derecho”, y “abogado”, es la habilitación en un Colegio Profesional, que conlleva el pago de unas tasas (algunas mensuales, y otras trimestrales, como es mi caso), y unas cotizaciones a la Seguridad Social, (bien por el Régimen de Autónomos, o a través de Mutualidades).

Ya aquí el cliente se pone tenso, pero lo disimula, y explica su caso. Un caso que tiene bastantes flecos que llevan muchos riesgos si se mete en un Juzgado en estas condiciones, como es reclamar unos gastos que se han hecho sobre una finca integrante de una masa hereditaria, sin que el cliente pueda acreditar dichos pagos. En esta sucursal, la supuesta letrada le comenta que “no se preocupe, que no hay ningún riesgo, en este Despacho tenemos los mejores profesionales”. Ningún abogado digno de su nombre, jamás puede dar garantías plenas sobre un caso, por muy claro que esté. Y por supuesto, debe ser plenamente honrado y leal para explicar los riesgos de cada caso concreto. En este caso, la herencia objeto en cuestión era puntillosa, porque el cliente quería reclamar unos gastos de 6000’00 euros, en una masa hereditaria con valor de 650.000’00 €.

Dichos gastos no estaban acreditados ni podían acreditarse, porque estaban todos a nombre del fallecido, por lo tanto era muy improbable sostener ese derecho de crédito en un Juzgado sin un solo Justificante bancario, ni siquiera un mísero recibo, que pudiera acreditar dichos pagos. Evidentemente, el letrado debe avisar y prevenir al cliente, de que por reclamar seis mil euros en un inventario de la masa hereditaria, se puede enfrentar a unas costas de más del doble, y más si el Juzgador aprecia temeridad o mala fe. Cuando el cliente afirmó la temeridad y la mala fe, la supuesta letrada volvió a insistir en la misma frase, como una lección aprendida: “no se preocupe, que no hay ningún riesgo, en este Despacho tenemos los mejores profesionales”.

La Ley es igual para todos, y si el Juez estima condenar en costas, lo hará estando defendido el cliente tanto por una letrada como yo (que trabajo sola y en mi casa), como con un letrado del macrobufete con más imagen pública (que no prestigio), del país.

Esa la primera.

.-*-.-*-.

Si nos vamos más adelante, que es lo que más me quema, nos encontramos con el Artículo 7.2.c) del Código Deontológico, en el cual nos establece lo siguiente:

Se entiende que vulnera el presente Código Deontológico, aquella publicidad que comporte, entre otros supuestos:

Prometer la obtención de resultados que no dependan exclusivamente de la actividad del abogado que se publicita”.

Voy a explicar esto porque los Letrados sí me entienden, pero los ciudadanos no. El resultado final de un proceso judicial no depende en exclusiva del Abogado. Depende, como bien se sabe, de lo que determine su señoría en Sentencia. Evidentemente el resultado puede estar influenciado levemente (porque la mayoría de las veces no nos hacen caso a ninguna de las partes), por la pericia del letrado, pero no depende en exclusiva de él. El Letrado que diga lo contrario miente. Y lo digo a boca llena.

Como letrada que lleva cuatro años de ejercicio, y seis en el sector (porque trabajé de pasante, y sin cobrar, aprendiendo como una esponja), jamás doy garantías sobre un caso como si el resultado dependiera única y exclusivamente de mí misma, pues mi integridad y mi honradez vale mucho más que captar a un cliente y venderle la moto. Cualquier letrado puede tener un mal día y no defenderlo con el arrojo suficiente, o puede que incluso el contrario se luzca más, o puede que el caso en sí no tenga las posibilidades que se pretenden según el lado en el que estemos. Jamás hay que dar garantías, porque entonces estaríamos engañando al cliente, que cabe recordar, aunque a los letrados que trabajamos solos y vivimos día tras día con amor a esta profesión, que esos clientes a los que se están engañando son los que nos dan de comer.

Muchas veces, la pretensión del cliente no tiene por qué ir por la vía que éste desea, nuestro trabajo es buscar la mejor solución, aunque ésta no sea acorde a la pretensión real del cliente. Nuestro deber está en informar y asesorar sobre todo lo que pueda conllevar el proceso, eso incluye las ventajas, y los riesgos o inconvenientes a los que pueda enfrentarse tanto el letrado que asume la dirección técnica, como el propio cliente.

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Publicidad y Honorarios Desleales

Volvemos al Artículo 7 del Código Deontológico, ésta vez en su apartado 1, cuando nos dice y establece claramente lo siguiente:

El abogado podrá realizar publicidad, que sea digna, leal y veraz, de sus servicios profesionales, con absoluto respeto a la dignidad de las personas, a la legislación existente sobre dichas materias, sobre defensa de la competencia y competencia desleal, ajustándose en cualquier caso a las normas deontológicas recogidas en el presente Código y las que, en su caso, dicte el Consejo Autonómico y el Colegio en cuyo ámbito territorial actúe”.

También debemos recurrir al Artículo 15, cuando nos dice que “El abogado tiene derecho a percibir retribución u honorarios por su actuación profesional, así como el reintegro de los gastos que se le hayan causado. La cuantía y régimen de los honorarios será libremente convenida entre el cliente y el abogado con respeto a las normas deontológicas y sobre competencia desleal”.

¿A qué me refiero con ésto? A la publicidad y a los precios que estos Macrobufetes hacen. Los Letrados tenemos un baremo orientador de honorarios, que muchas veces es un disparate pedir tal cantidad de dinero a un cliente en situaciones económicas precarias, y más en estos tiempos donde el paro azota a la mayoría del país. Pero otra cosa muy diferente es tirar los precios de una manera tan descomunal, precios contra los que letrados como nosotros que soportamos tanto nuestros gastos profesionales como personales, no podemos competir.

Un proceso judicial, ya sea de Divorcio, Herencias, o de cualquier otra índole, conlleva un trabajo del letrado, no sólo en el Juzgado, sino también en el Despacho redactando demandas, convenios, cuadernos particionales, haciendo llamadas… No se puede denigrar nuestro trabajo de ésta manera. Estos precios hacen que clientes potenciales acudan a estos macrobufetes y, sin ánimo de ofender, hablan con supuestos letrados que luego finalmente no llevarán su caso, sino que lo harán los letrados de la central, los cuales a su vez mandan sustitutos al Juzgado. Es decir, que nosotros, los que sí nos rompemos la cabeza estudiando un caso, subrayando, estudiando, leyendo, y buscando la jurisprudencia, nos vemos en la tesitura de que a quien tenemos delante en sala es un letrado sustituto que no se ha empapado el caso como nosotros. Pero claro, es un letrado de un macrobufete el que firma la demanda. Luego los tantos, las flores, y los galones, se los cuelgan los firmantes de las demandas, sin pensar en los demás.

En Mateos y Huelga Abogados, jamás actuamos así. Sólo, en algunos casos muy tasados, y casi nos apresuramos a decir que es por tener dos señalamientos el mismo día, enviamos a un compañero a sustituirnos, y nunca enviamos a cualquiera. Siempre nos solemos cubrir entre Tamara Huelga y yo. El cliente nos conoce a las dos, nos ve la cara, sabe los progresos que hacemos en su caso y, siempre trata directamente con nosotros. Los tantos y los galones nos los ganamos nosotras, que somos las que preparamos los casos. Aquí, coloquialmente hablando, nos partimos la cara para preparar un caso acorde a la honestidad y a nuestra diligencia profesional. Además, hacemos mil malabares para cuadrar agendas, tanto dentro como fuera del Juzgado.

Eso es otro punto, los letrados de la central de estos macrobufetes tampoco se sientan a empaparse a un caso, para eso tienen a becarios y pasantes que les dan las notas de juicio, conclusiones, argumentaciones y todo, para que ellos solo tengan que revisarlo y firmarlo.

¿Acaso esto no es una denigración no sólo hacia el cliente, sino hacia los propios compañeros? Por suerte, una servidora duerme tranquila todas las noches, aunque acabe exhausta y cansada, pero mis honorarios, aparte de ser dignos, me los gano yo, no los gana nadie para mí.

Los casos que hay en este despacho no son carpetas apiladas en una estantería, son personas, con una vida, con una historia, y lo más importante, con un problema que depositan en nuestras manos. Por eso, como letrada y como persona, me indigno ante estas conductas que lo único que hacen es denigrar una profesión muy digna y muy honrada. Siempre hay garbanzos negros en la olla, pero siempre son los menos. En nosotros está defender nuestra profesión, acorde a nuestras reglas, que están escritas en piedra, y en condiciones de igualdad para todos.

Espero que os haya gustado este post. Y por supuesto, no olvides compartir en tus redes sociales. Tamara, te paso el testigo.

¡Hasta la próxima!

M

¡Zafarrancho en el Despacho!

¡Buenos días!

Hemos comenzado el mes con muchísimos cambios, y no podíamos dejar de comentároslo en nuestro blog.

Ha habido un zafarrancho monumental que estábamos ansiosas de llevar a cabo, y que por fin, en un huequito, hemos podido ponerlo en práctica.

Mateos Selma Abogados y Abogados H han decidido fusionarse y crear una firma que comenzó pisando fuerte hace algún tiempo, pero ahora ya ha cobrado vida. Mateos y Huelga Abogados.

Una firma completamente moderna, sencilla, reforzada, y caracterizada por los principios de profesionalidad, humildad, sencillez y empatía.

Nuestro logotipo nuevo es una prueba del trabajo por igual que ambas letradas hemos ido manteniendo, para reforzar los principios básicos del trabajo en equipo en esta profesión, que hoy en día es más que necesario. La confianza ciega que hay la una en la otra es más que suficiente para crear algo que es únicamente nuestro, y que os presentamos con muchísima ilusión.

No nos queda otra que seguir trabajando, ¡arreando!

El Equipo de MyH.

La Homofobia como Delito de Odio

Volvemos a la carga, como cada quincena, venimos a comentar un tema nuevo. Esta vez, tomaré como base un artículo que leí el otro día, escrito por mi querido amigo, periodista, Adrián Verano, en la plataforma “magcedonia”, en el cual hablaba sobre una situación que había ocurrido en la última gala de “Operación Triunfo”. No soy de ver la televisión, pero cuando leí el artículo me resultó interesante. Incluso, ambos, comentamos el tema llegando a la misma conclusión de desaprobación.

Os dejo el enlace para que podáis leer este maravilloso artículo: http://magcedonia.com/conchita-wurst-la-negacion-del-genero/

Os haré un resumen sobre lo ocurrido. Conchita Wurst había sido invitada a la gala de “Operación Triunfo”. Al no hablar español, evidentemente, se precisa de un traductor tanto para ella, como para traducir a los demás lo que ella decía. Pues bien, a todas las mujeres las traducía una mujer, como es lógico; sin embargo, a Conchita la tradujo un hombre. Eso se consideró una negación del género de su personaje, femenino, independientemente de que más allá de la máscara del personaje, haya un hombre que lo encarne.

Comentando este tema con una alumna de la carrera que suele escribirme por la página de Facebook, finalmente me formuló una pregunta que me hizo reflexionar: “María, ¿la actitud hacia Conchita Wurst puede ser considerada homófoba, y en consecuencia, un delito de odio?”. Dicha pregunta me ha hecho reflexionar durante todo el fin de semana, dándole vueltas y más vueltas. Como letrada penalista, he llegado a mis propias conclusiones. Intentaré transmitirlas de la mejor manera posible.

Vamos allá.

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La homofobia como delito de odio.

Para poder llegar a estas conclusiones hemos de saber primero, qué es un delito de odio. Dicha definición, se encuentra recogida en el Artículo 510 del Código Penal, dentro del capítulo de De los delitos cometidos con ocasión del ejercicio de los derechos fundamentales y de las libertades públicas garantizados por la Constitución.

En dicho precepto, se dispone lo siguiente:

1. Serán castigados con una pena de prisión de uno a cuatro años y multa de seis a doce meses:

a) Quienes públicamente fomenten, promuevan o inciten directa o indirectamente al odio, hostilidad, discriminación o violencia contra un grupo, una parte del mismo o contra una persona determinada por razón de su pertenencia a aquél, por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión o creencias, situación familiar, la pertenencia de sus miembros a una etnia, raza o nación, su origen nacional, su sexo, orientación o identidad sexual, por razones de género, enfermedad o discapacidad.

Hay más apartados, pero para este caso, me centraré absolutamente en el apartado a), el cual habla de fomentar, promover, incitar al odio, discriminación o violencia contra un grupo. A fin de cuentas, el artículo que comento está relacionado con él más de lo que se piensa. Fomentar e incitar al odio, no sólo se puede hacer de forma directa, también de forma indirecta. La actitud del sujeto activo de este delito no sólo se limita a hacer manifestaciones en las que expresen su “inquietud”, “desaprobación”, “odio”, hacia ciertos grupos, ya sea por índoles racistas o de cualquier otro tipo. Podemos tener un ejemplo cuando se realizan manifestaciones o conductas de animadversión hacia personas que son de diferentes etnias, como los gitanos, árabes, o asiáticos (los cuales son dignos de respeto como cualquier otra raza). Seamos del grupo que seamos, la maldad la hay en todas partes, ya seamos gitanos, árabes, chinos, etc.

También se considera delito de odio a la conducta que incite al odio a diferentes grupos, como ocurre con este artículo, contra los homosexuales, transexuales, etc.

En el asunto que nos ocupa, se puede considerar una conducta indirecta que incita al odio, o más bien a la animadversión ante personas homosexuales. La negación de género, como se hizo en el acto donde Conchita Wurst, se debió haber utilizado a un intérprete femenino para la traducción de sus palabras. Sin embargo, se utilizó un intérprete masculino para la realización de ésta traducción.

Sí, es cierto, normalmente las conductas directas como insultos, injurias, agresiones verbales o físicas contra la integridad, el honor, o la propia imagen de los integrantes de estos grupos, son más fáciles de identificar como delitos de odio. No obstante, utilizar medios que produzcan una negación de género como ha sido en esta ocasión, puede encuadrarse como una incitación indirecta al odio hacia los homosexuales.

Los delitos de odio pueden verse agravados por la agravante genérica de discriminación recogida en del artículo 22.4, esto es, consistente en la comisión de un delito “por motivos racistas, antisemitas u otra clase de discriminación referente a la ideología, religión o creencias de la víctima, la etnia, raza o nación a la que pertenezca, su sexo, orientación o identidad sexual, razones de género, la enfermedad que padezca o su discapacidad”.

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Como siempre, y no me canso de decirlo, nuestro legislador ha seguido omitiendo en la última reforma la discriminación por la condición social o la pobreza de una persona (fenómeno también conocido como aporofobia), lo cual ha sido fuertemente criticado por las organizaciones que trabajan con personas sin techo, y más habida cuenta de los numerosos casos en los que estas personas son víctimas de graves agresiones. Esto es un comentario que siempre hago cuando tengo oportunidad, porque como letrada, conozco la Ley, y también he de reconocer, que en la mayoría de los casos no es perfecta, ni lo será, mientras haya intereses económicos pendientes de que siga siendo imperfecta.

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Reflexiones

La condición sexual de una persona, independientemente de otros criterios que en otros post he podido analizar y poner de manifiesto, no es motivo para negar dicha condición, y mucho menos realizar conductas que pudieran incitar al odio, la violencia, animadversión, y demás aspectos negativos, constitutivos a día de hoy, delito en nuestra legislación penal. Elementos típicos que son desconocidos para mucha gente, pero que están ahí. Como nuestro Ordenamiento Jurídico tiene un principio fundamental, que consiste en que “el desconocimiento de la Ley no exime de su cumplimiento”, aquí es claramente aplicable.

Personas que realizan lo que creen que es “libertad de expresión”, no provocan sino la incitación al odio y la violencia. Incluso una simple publicación en una red social, puede incluso perder la condición de conducta indirecta, ya que se hace con publicidad, y se comparte, y se comenta. Por lo tanto, incita en mayor grado al odio y la violencia hacia diferentes grupos, más comúnmente hacia los homosexuales, que estamos hartos de ver noticias de <<palizas y agresiones al grito de “maricones de mierda”>> o cosas así, y luego no se saben las consecuencias jurídicas que hay detrás de esto. Nadie conoce los juicios, las fases de instrucción, nada más allá de la noticia que se ve, y que luego cae en el olvido.

Lo de Conchita Wurst ha sido una negación de género, aunque parece ser de forma inofensiva o incluso se puede atribuir (por la dirección de la gala), como una equivocación, o falta de personal (cosa que no me creo). Si dejamos que este tipo de conductas sigan ocurriendo, lo ocurrido con esta artista, se quedará en pañales con lo que podemos desencadenar, directamente los que las realizan, e indirectamente los que nos callamos.

Espero que os haya gustado este artículo, y esperamos que os vayan gustando los cambios que veréis próximamente. Hemos evolucionado, y gracias a vosotros.

De corazón, en nombre de Mateos Selma Abogados, gracias por todo.

No olvides compartir en tus redes sociales.

MS.

Empezando a ser abogado. Consejos prácticos para jóvenes letrados

¡Primer post del 2018! Esta quincena, nuestra titular, María Mateos Selma ilustra a los jóvenes letrados que empiezan a ejercer la profesión, y que se encuentran perdidos ante qué hacer para prosperar y conseguir avanzar en el mundo de la abogacía. Consejos sencillos, humildes y honrados. ¿A qué esperas? ¡Sigue leyendo!

Hace dos semanas, tras el post en el que publiqué sobre los beneficios de tener el despacho en casa (si no lo has leído, léelo aquí), me hicieron varias preguntas por correo electrónico, y una de ellas me llegó al corazón. Un compañero de Murcia, que llevaba cuatro meses colegiado, me hizo la siguiente pregunta: “Estoy recién colegiado y no sé qué hacer para captar clientes y avanzar, ¿cómo lo hiciste?”. Bueno, espero que este compañero resolviera sus dudas ante la conversación telefónica que tuvimos, y el cual tiene toda mi atención y todo mi apoyo. Sin embargo, creo que no debo quedarme ahí, así que con toda la pasión que tengo por la profesión, voy a daros cinco consejos prácticos para avanzar y comenzar. Espero que os sirvan, ¡vamos allá!

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1.- Nunca quedarte con las dudas, pregunta a un compañero.

A la hora de que se te presente un caso, sea el que sea, puede que lo veas claro desde un primer momento. Desde luego, la mayoría de las veces puede parecer así, pero nunca hay que precipitarse. De hecho yo, tras cuatro años de ejercicio, todavía pregunto dudas y muestro mi enfoque de los casos a compañeros cuando lo necesito. ¿Por qué? Porque puede ser que estemos equivocados o que nuestro enfoque no sea correcto del todo.

A día de hoy, hay muchos grupos de compañeros (entre los que me incluyo), donde preguntamos dudas y nos asesoramos mutuamente. Aunque sea por cosas banales o que pueden parecer absurdas. Pero, cuando empiezas, no siempre se sabe todo. De hecho, ya puedas llevar treinta años de ejercicio que siempre tendrás dudas ante un caso. Nunca desaproveches la oportunidad de conocer a compañeros a la hora de consultar. Te dará oportunidades e incluso colaboraciones en algunos casos que ni siquiera esperabas.

Todos nos hacemos con nuestro “oráculo”, que suele ser un compañero al que siempre acudimos, con más experiencia y tablas. Yo, a día de hoy, tengo dos. Lucha y busca hasta que encuentres el tuyo. Lo cual, no quiere decir que sean estos compañeros los que te ayuden siempre. Como todo ser humano, no suelen tocarlo todo, lo cual hace que en su función de “oráculo”, nos remitan a compañeros que sí podrán ayudarnos. La red de contactos entre compañeros es una tela de araña que, bien tejida, no se desmorona con facilidad.

En conclusión, nunca des nada por sentado, preguntar y consultar implica inteligencia. Así que no te cortes, ¡adelante!

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2.- Nunca esperes a que te lluevan los clientes.

Si no te promocionas por alguna vía, jamás te lloverán los clientes, simplemente te quedarás con el boca a boca de los familiares y amigos. Os cuento mi experiencia.

Antes de tener el despacho físico, comencé abriendo la página de facebook del Despacho. Solía compartir noticias de actualidad y dejaba mis datos siempre. Nada como las redes sociales para darte a conocer. Eso para empezar. En aquel momento no existía ni este blog.

A la hora de la verdad, me fui haciendo con una pequeña carterita de clientes a través de Facebook y el boca a boca (que suele ayudar bastante al principio), hasta que en marzo de 2016 decidí tirarme a la piscina y abrir mi propio despacho en casa. A partir de aquí, tenía que actuar con cautela, pues los gastos me comían, como a todo el mundo que empieza.

Hay que contemplar los directorios de abogados. El que más utilizo yo, es el directorio “ElAbogado.com”. Pagas por los clientes que te entren, y tú pones la cantidad. A partir de ahí, he ido adquiriendo clientes al despacho, clientes de todo tipo, con recursos o sin recursos, particulares o empresas, y para todos los temas.

No descartes nunca cualquier opción para captar clientes, y tampoco esperes sentado en el despacho a que el teléfono suene. El abogado que no se mueve no consigue nada. El que se mueve, y además ven que se mueve, es quien consigue prosperar.

Además de ésto, cuando se tenga oportunidad, invertir en libros, monografías y mementos para el Despacho. Es un dinero bien invertido que nos enriquecerá en formación para prestar un buen servicio.

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3.- Con el cliente hay que ser siempre fiel y leal.

No somos personas que buscan “enriquecerse” a costa del cliente. Es cierto que comemos, que tenemos esa mala costumbre. Algunos tienen hijos (no es mi caso todavía), y tenemos que velar por ellos. Yo pongo el mismo ejemplo: ¿Qué se prefiere, un billete de 50 o 5 de 10? Parece lo mismo, pero en realidad no lo es.

Un cliente que te da un billete de 50, no es lo mismo que cinco clientes que te dan un billete de 10. El que te da el billete grande, es una posibilidad de que te mande más clientes, ocurrirá o no. Sin embargo, los cinco clientes que te den el billete pequeño, son más posibilidades de que algunos de ellos te manden clientes recomendándote.

Intentar siempre poner facilidades de pago a los clientes es lo mejor. Os explico, porque el cliente que quiere pagar, pagará, otra cosa es la forma y la flexibilidad que se le de. Aprendí durante estos cuatro años que darle facilidades de pago a un cliente, es trabajo asegurado. A día de hoy, que hay muchísimas personas que se resienten con la crisis económica, los clientes que quieren pagar, pero no pueden de una vez, es comprensible. Lo normal es tener corazón. He visto de todo entre compañeros, todo lícito claro está. Tanto los que no aceptan pagos fraccionados, sino todo de un tirón o en las fases correspondientes, como compañeros que aceptan pagos fraccionados y que hacen que el cliente se quede más tranquilo.

Otra cosa, es que al cliente siempre hay que tenerlo entre paños. Es decir, hay que hacerle ver que el letrado está trabajando en su caso. Hay que presentarle siempre los escritos que hagamos, a veces antes de enviarlo (sería lo mejor), pero cuando no se puede coordinar el plazo con la cita del cliente, no hay más remedio, pero siempre es conveniente presentarle los escritos que hagamos. Da igual que el cliente no entienda la jerga profesional, pero de esta manera le haremos entender que estamos trabajando en su caso, haciendo que se quede más contento con nuestro hacer profesional.

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4.- Nunca dar al cliente garantías de algo que no depende finalmente de nosotros.

Os lo resumo: nunca le digáis al cliente que el pleito está ganado (aunque lo esté). Este despacho siempre le dice al cliente lo mismo: al final no decidimos nosotros, decide S.sª.

¿Por qué? Porque luego vienen los llantos, quejas, y reclamaciones. Y con toda la razón del mundo. Si al cliente se le dice que el pleito está ganado, dando unas garantías que no dependen de nosotros, no se preparará para una circunstancia imprevista.

Poco más tengo que decir aquí, hay que darle esperanzas si las hay, pero nunca jamás decirle tajantemente “esto está ganado”. Porque, finalmente, no depende de nosotros, sino de S.sª.

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5.- No empequeñecerse a la hora de encarar un proceso.

No hay absolutamente nada que no esté en los libros. Todo, absolutamente, está en ellos. Nunca digamos que no a un caso. No nos agobiemos. Miremos las bases de datos de jurisprudencia y los libros. Siempre hay cuestiones que tenemos dudas y que podemos resolver a través de ellos.

No solo nos basta internet, hay que formarse a través de los materiales de las editoriales, poco a poco hazte con una buena biblioteca, ya sea digital o física. Personalmente, a la hora de trabajar y estudiar un caso, siempre trabajo mejor con papel. Los mementos son los mejores materiales con los que trabajar. Nunca utilicéis la fórmula de copiar y pegar, primero porque no es sano, y segundo porque puede provocar disparates garrafales que pueden provocar que perdamos un pleito por no leer lo que copiamos y pegamos.

Espero que os haya gustado y, a los nuevos letrados, no os achiquéis ante nada ni ante nadie. Por supuesto, estoy a vuestra disposición para lo que necesitéis. Espero ser vuestro oráculo, con mis limitaciones de conocimientos, como todos tenemos. Nadie lo sabe todo. Y quien diga lo contrario miente. Siempre ten un buen cuaderno al lado para tomar nota cuando pidas ayuda, tanto a un compañero como a un libro.

No olvides compartir en tus redes sociales.

Un beso a todos y ¡feliz inicio de año!

MS

El Despacho en Casa del Abogado: ¿Compasión o conciliación?

Esta quincena, dándole el relevo a Abogados H, nuestra titular, María Mateos Selma, nos habla desde su propia experiencia de tener el despacho profesional en casa. Una experiencia especial, dado que tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Más lo primero que lo segundo. Vamos allá.

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Hace casi cuatro años que me colegié como abogada, y trabajaba en un despacho profesional de pasante, aprendiendo y absorbiendo como una esponja cada una de las enseñanzas que mi mentor me fue transmitiendo. Desde 2012, al hacer mis prácticas de la carrera me encontré con un mundo completamente diferente al que había visto sobre el papel de los libros. Comencé con mucha ilusión, y aprendí diligentemente a asumir la dirección técnica de un caso. Dos años después, en julio de 2014, me colegié en Cádiz como Letrada, y a día de hoy continúo trabajando con mucha ilusión.

Pero, yendo al grano, en febrero de 2016 tuve que abandonar el despacho donde trabajaba, y me vinieron muchas incertidumbres a la cabeza. ¿Qué hago ahora? ¿Dónde me busco una oficina? ¿Qué alquiler puedo permitirme con lo poco que se empieza ganando? Me daba la circunstancia de que me había comprado mi casa junto con mi pareja dos meses antes, y fue él junto con mis padres quienes me abrieron la puerta a la visión actual: monta el despacho en casa.

Al principio fue un poco impactante, y lleno de incertidumbres, porque no sabes cómo te va a ir. A partir de ahí, empiezan los primeros flecos. Estructurar la casa para ver dónde pones el despacho; qué mobiliario poner, porque aunque parezca mentira, el mobiliario forma parte de la armonía del despacho; qué tipo de material se necesita. Cuando se empieza, como fue mi caso, mis ahorros eran limitados y tuve que tirar de mobiliario que estaba en casa de mis padres, el cual todavía sigue aquí, junto con más que fui ampliando.

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Empecé, un 28 de marzo de 2016, a las 9 de la mañana, abriendo las puertas con mucha ilusión. Comencé con un pequeño portátil, y sin impresora cabe mencionar, pero poco a poco se fue ampliando la maquinaria y toda la parafernalia propia de un despacho profesional. Por aquel entonces, no vivía en este piso donde me encuentro escribiendo este post, pero tenía muy claro que no pensaba irme de aquí en mucho tiempo. Mi despacho se encuentra en un barrio obrero en El Puerto de Santa María, un despacho humilde y sobre todo con muchas ganas de avanzar. Poco a poco, en el barrio me fueron acogiendo, tanto que a día de hoy acuden a mí con mucho cariño, aunque sea para preguntarme cosas banales que para los clientes son un mundo, pero que para mí es fácil de resolver. Entran nerviosos, inquietos, y se van tranquilos.

De hecho, lo que me ha motivado a escribir este post, ha sido en este puente, cuando una vecina del barrio me llamó el jueves desesperada, con un problema enorme (para ella), y que si podía atenderla cinco minutos. No pude negarme, porque le debo mucho a mi barrio, que me ha dado una acogida inmensa desde que llegué. Cuando llegó a casa, tras resolverle la duda que tenía, terminamos la conversación en la puerta con estas palabras “¡qué alegría que estés aquí! ¡no te vayas nunca!”.

Esas palabras me hicieron reflexionar y me dieron respuesta a las preguntas que me he hecho muchas veces. La primera, ¿estoy haciendo lo correcto? Encuentro la respuesta es que sí, porque aparte de que eres vecina, eres la abogada del barrio. Y de hecho, a través de multitud de vecinos y de pequeñas consultas, me han recomendado a numerosos clientes que a día de hoy cuentan con mis servicios. Sé que igual te pasa cuando estás en una oficina, pero cuando estás en casa, te abordan muchos por la zona, porque te ven en el súper, en la farmacia, en la cafetería, etc. Saben dónde tienes la oficina, y saben a dónde tienes que ir.

Hay compañeros con los que tengo una conversación sobre cómo nos va el despacho, y alguno siempre te contesta (los que principalmente están mejor situados por lo que sea, porque tengan pasta, porque vean la profesión como un modo de sacar dinero a espuertas, etc.), “¿en tu casa? Por favor, ¿tan mal estás como no poder permitirte una oficina?”, o “ejercer en tu casa genera compasión”.

¿Compasión? Disculpad, pero no me considero digna de compasión por tener mi despacho profesional en mi casa. Os explico por qué (sobre todo a los nuevos letrados que no saben qué hacer).

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Primero, sólo pagas una sola cuota. Me explico, ya sea hipoteca o alquiler, pagas una sola cuota por las dos cosas. Si se tiene una oficina aparte, pagas el alquiler de la oficina, y luego los gastos de tu casa (alquiler, hipoteca o lo que tengas). Sólo pagas unos suministros, es decir, igual que solo pagas un lugar, también pagas una factura de luz, una factura de agua, etc. A simple vista ya tienes ahí un adelanto de un ahorro económico brutal.

Segundo, concilias mejor la vida familiar y profesional. Tú marcas tu horario, tú marcas tus normas, y tú te pones tus pausas y tus tiempos. Cuando se está en una oficina, como ha sido mi caso cuando trabajaba antes de montar mi propio despacho, normalmente se tiene horario de mañana o de tarde. El de tarde suele ser un poco más tranquilo, pero quieras que no, es tiempo también de trabajo. En casa también, si te lo propones, pero tiene sus particularidades. En una oficina tienes dos opciones, o bien te vas a casa a comer y luego al despacho otra vez, o bien te quedas y comes allí y no te da tiempo a descansar con tranquilidad. Estando en casa, puedes parar para comer y puedes echarte una siesta si quieres, porque básicamente solo tienes que pasar de una habitación a otra. Y si tienes pareja o familia, ya se nos pone más fácil. Hombre, se pueden tener días complicados en los que no salgas del despacho en todo el día, pero eso da igual dónde estés.

Eso sí, separar el tiempo de trabajo con el personal es lo más complicado, pero todo se consigue. Yo llevo dos años casi con el despacho en casa y la verdad es lo mejor que he podido hacer. No genera ni compasión, ni debilidad, ni lástima, etc. De hecho, ahora en estos tiempos que se acercan tan fríos, no tienes que salir a pasar frío para ir a la oficina. También, si tienes mucho trabajo atrasado, puedes quedarte hasta la noche y terminar el trabajo si se puede y luego irte a la cama. Son sensaciones y experiencias que sólo pueden vivirse por quien tiene el despacho en casa, como yo.

El día que sea madre y tenga “enanitos pintores” por la casa no sé si tendré la misma opinión, pero desde luego, cuando se trabaja a puerta cerrada en casa, se puede trabajar mejor en casa teniendo el despacho que en una oficina.

Esta quincena ha sido un post de reflexión, para todos los compañeros, los nuevos y los veteranos, que tenemos el despacho en casa, y con toda la ilusión del mundo podemos competir con grandes despachos en fríos edificios. Todo ello, desde la tranquilidad de la habitación de nuestra casa que destinamos al despacho. Así que espero que os haya gustado y, como siempre, no olvides compartir en tus redes sociales.

Un saludo a todos ^^

MS

¡Un año de aventuras!

Buenos días a todos.

No solemos escribir los sábados pero me da mucha alegría compartir con vosotros que hoy, dos de diciembre, se cumple un año de la creación de nuestro blog.

Aquel dos de diciembre de 2016, nos encontrabamos tomando un café, y tras poner el árbol de navidad en la sala de espera, quisimos dar un paso mas sobre todo lo que habíamos hecho hasta la fecha. Con mucha ilusión decidimos, con mucho frío y cansancio del día, crear el blog de “Mateos Selma Abogados”.

Durante este primer año, Tamara y yo, hemos conseguido mucho mas de nuestras expectativas. Cada semana nos calentabamos la cabeza para saber de qué escribir, porque nos lo tomamos muy en serio.

Materias muy diversas han pasado por nuestro blog. Posts penales, laborales, civiles, hasta bancarios. E incluso comentarios de resoluciones de gran interés.

Nos sentimos muy orgullosas, honradas, y felices de haber cumplido este primer aniversario que nos ha traído muchas aventuras y muchos momentos que nos dan fuerza para seguir adelante… A pesar de los impedimentos que nos surgen y seguirán surgiendo. 

Gracias por vuestra fidelidad y por vuestra confianza y cariño. 

¡Feliz puente!

Maria y Tamara

Equipo de Mateos Selma Abogados

¿Redes Sociales, o el “boca a boca”? Visibilidad en las redes

Esta quincena estrenamos colaboradora. Maria Jose Andrade, Directora de Mujeres Valientes ha querido poner su granito de arena en nuestro blog para ilustrarnos sobre la importancia de las redes sociales para darnos visibilidad.

“No hace mucho hablaba con un amigo sobre la conveniencia de tener presencia digital. Él, dueño de un restaurante, afirmaba con orgullo y quizá con un poco de prepotencia, que “a mi no me hace falta, para nada, estar en redes sociales porque, total, mi restaurante se conoce y recomienda sin necesidad de tener un Facebook, un Twitter o un Instagram… Además, todo el mundo habla muy bien de mi… ¿Quién necesita que nadie le conozca a través de estas malditas redes?”

Tenía razón, todo el mundo habla muy bien de él y no hace mucho tiempo tal vez bastara las recomendaciones que hacíamos entre amigos y conocidos en las redes sociales de antaño: los corrillos y pandillas; pero lo de antes ya no es suficiente.
Como siempre que teníamos esta conversación entramos en bucle y discutimos hasta que le hice ver que no sólo se trata de tener un perfil, sino de cuidar tu prestigio y reputación en la red; algo que es mucho más importante… Así que, y como dice el refrán: “para muestra un botón”, hicimos una prueba con mi nombre y con el suyo. Yo dirijo la revista digital Mujeres Valientes y aunque datos personales míos aparecen pocos en internet (las notas de la asignatura de Diagramación y un antiguo vídeo que grabé para el Laboratorio de Investigación de Periodismo II de la Facultad de Comunicación de Sevilla) sí son numerosos los artículos y entrevistas que están firmados por mí. En cuanto a él, fue poner el nombre de su negocio en el buscador de Google y sí, efectivamente, eran muchos los halagos a su restaurante pero no se salvaba de críticas feroces: a la carta, al servicio o a algo que le había sentado mal a alguien.
Lo cierto es que no se lo esperaba y es que él dio por hecho que el no tener ningún perfil de los distintos medios sociales, protegía su intimidad ¡QUÉ ILUSO!
Esta es la realidad; una realidad que aunque no guste no nos hace invisibles e impermeable; y es que aunque tú no quieras participar de las nuevas tecnologías, la ola digital nos arrastra a todos… Así que ¿por qué no nos aliamos con el “enemigo”?
Igual que ocurre con este restaurante también pasa con muchas otras pequeñas empresas y negocios, y es que ya nadie puede escapar de la gran red de redes; ni siquiera los despachos de abogados por lo que ya son muchos los que se han “doblegado” a tener sus perfiles y han encargado su propio plan de medios y contratado a profesionales que les puedan aconsejar en la forma de comunicar y dirigirse a sus potenciales clientes.
Otros muchos siguen en la inopia y pensando que no lo necesitan porque sigue funcionando el “boca/oido” de toda la vida pero aún están a tiempo de subirse al tren de esta revolución. Una revolución digital de la que nadie puede escapar y que hay que aprovechar en nuestro propio beneficio; ya que llegará el momento en el que la forma de hacer negocio habrá cambiado y la comunicación deberá estar presente porque no es sólo cuestión de noticias y periódicos.
El mundo es ancho y ajeno, como el título de la novela del escritor peruano, Ciro Alegría, pero también es público. Nada ni nadie puede parar el hecho de que formemos parte de una era digital que algunos odian, ni tampoco a que todos seamos conocidos sin el educado apretón de manos, pero tenemos que reconocer que estamos viviendo un momento histórico, que si se aprovecha, puede ser el mejor”.
Mª José Andrade
Directora Mujeres Valientes
Esperamos que os haya gustado esta entrada y, como siempre, no olvides compartir en tus redes sociales.
Hasta la próxima.