Adicción a las drogas: ¿Atenuante o eximente? Aspectos Jurídicos

En España, por desgracia, la tasa de personas que sufren adicción a las drogas es más alta de lo que nos gustaría desear. Y actualmente, este tipo de adicciones tienen una regulación específica de la responsabilidad penal cuando estas personas cometen delitos. Sé que el título de este post es en referencia a la drogadicción, pero esta regulación se puede aplicar igualmente al alcoholismo. Cualquiera de las dos es válida en este campo. La lógica moral puede llevar a pensar, y de hecho soy de las que piensan que debería ser así, que la adicción no debería usarse como una circunstancia modificativa de la responsabilidad en el sentido positivo. Me explico, quiero decir que hay personas que de forma deliberada utilizan estas sustancias para cometer delitos y luego esgrimirlo en un tribunal para salvarse u obtener una reducción de la pena.

Lo cierto es que hay gente con adicciones tan grandes que su consumo es más que irremediable, y estos casos muy tasados y muy concretos sí podrían saltarse mis principios y considerarse como válidos para eximirse de la pena. Pero por desgracia, como con otros temas, hay gente que las utiliza como un medio para cometer delitos impunemente. Hablo con conocimiento de causa, y no pretendo herir sensibilidades de nadie, sino que en nuestra profesión se ven muchas cosas que hacen que cambiemos en ciertos casos nuestra visión de las circunstancias. Cambiar el rasero en situaciones que parecen idénticas no es fácil.

En conclusión, de una manera o de otra, nos guste o no, la regulación de la adicción a las drogas es muy específica, y trataré de transmitiros unas nociones básicas para que los nuevos letrados las tengan en cuenta.

Tomando el testigo de Tamara Huelga, procedo a explicar este punto, en el ámbito penal.

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Las drogadicción en el Derecho Penal Español

Tanto la drogadicción como el alcoholismo, se regulan en dos preceptos del Código Penal, que según el que veamos, será como lo apliquemos. En un caso será como atenuante o eximente incompleta (reducción de la pena), y en otro caso será como una eximente de la responsabilidad penal (absolución).

Eximente Completa

Art. 20.2 Código Penal.- “Están exentos de responsabilidad penal. […] 2º El que al tiempo de cometer la infracción penal se halle en estado de intoxicación plena por el consumo de bebidas alcohólicas, drogas tóxicas, estupefacientes, sustancias psicotrópicas u otras que produzcan efectos análogos, siempre que no haya sido buscado con el propósito de cometerla o no se hubiese previsto o debido prever su comisión, o se halle bajo la influencia de un síndrome de abstinencia, a causa de su dependencia de tales sustancias, que le impida comprender la ilicitud del hecho o actuar conforme a esa comprensión”.

En este precepto, se está hablando de la eximente completa. ¿Qué quiero decir con esto? Básicamente, se procede a la aplicación de la eximente completa, con carácter excepcional (que no siempre), sólo y únicamente en los casos en los que hay una prueba más que suficiente para mantener la presunción de inocencia, es decir, cuando el acusado ha actuado con una profunda perturbación de la conciencia, condicionada y producida por la utilización de dichas sustancias, que excluyen la capacidad de comprender la significación de la acción, estado que requiere su plena acreditación en autos. No sirve esgrimirla en el aire en un intento vano de conseguir una sentencia absolutoria, hay que acreditarlo fehacientemente con documental, informes médicos y demás circunstancias.

Este precepto fue una novedad que introdujo el legislador en el Código Penal de 1995, debido a la confirmación de la gran influencia que la drogodependencia tiene en la delincuencia y con una interpretación jurisprudencial sobre la incidencia de ésta en la capacidad de culpabilidad. A diferencia de la regulación que había con anterioridad, esta novedad presta especial atención al problema del consumo y la dependencia de las drogas aportando una regulación específica sobre la incidencia que sobre la capacidad de culpabilidad tiene el consumo y la dependencia de las drogas, que supone la consagración legal de la práctica jurisprudencial. La doctrina del Tribunal supremo de los tres peldaños se acoge expresamente en la nueva regulación.

La jurisprudencia viene entendiendo que la actual regulación del consumo y de la dependencia de las drogas ha consagrado la teoría de los tres peldaños y formula una serie de requisitos para que se pueda producir dicho tratamiento:

a) Biopatológico.- Esto es, la presencia de un toxicómano, cuya dependencia exige una intoxicación grave y que tenga cierta antigüedad.

b) Psicológico.- Que produzca en el sujeto una afectación de las facultades mentales, indicando que en la atenuante de grave adicción se prescinde de este requisito, pues se parte de una presunción legal de que la grave adicción producirá necesariamente ese comportamiento por el efecto compulsivo que le llevaría a la comisión de esos delitos.

c) Temporal o cronológico.- La afectación psicológica tiene que concurrir en el momento mismo de la comisión delictiva, o actuar el culpable bajo los efectos de la abstinencia, requisito que cabe deducir de la grave adicción, siempre que tal estado no haya sido buscado con el propósito de cometer la infracción delictiva, o no se hubiera previsto o debido prever.

d) Normativo.- Entendido como que la intensidad o influencia en los resortes mentales del sujeto nos llevará a la apreciación de la eximente completa, incompleta o meramente como atenuante de responsabilidad.

Este tipo de eximente requiere para que se aplique, tres elementos que son esenciales.

– Aspecto biológico o psiquiátrico, es decir, un estado de intoxicación en el momento de cometer el delito.

– Componente psicológico, es decir, imposibilidad de comprender el carácter ilícito de su conducta o de actuar conforme a ese conocimiento.

– Requisito negativo, que la intoxicación no haya sido provocada con el propósito de cometer el delito o que el sujeto haya previsto o debido prever que en estado de intoxicación podría cometer un delito.

En conclusión, que el culpable se encuentre intoxicado por las drogas, que por esa intoxicación no conozca el carácter ilícito de lo que hace, y que no haya provocado su intoxicación. Según esos parámetros podríamos estar hablando de una eximente completa y, en consecuencia, una libre absolución.

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Eximente Incompleta

No siempre puede probarse dicha circunstancias, por lo que estaríamos hablando de una eximente incompleta, la cual se trata como una atenuante de la responsabilidad penal, para lo cual habría que ir al segundo precepto.

Art. 21.1ª, en relación al Art. 20.2º del Código Penal.- “Son circunstancias atenuantes. […] 1º Las causas expresadas en el capítulo anterior, cuando no concurrieren todos los requisitos necesarios para eximir de responsabilidad en sus respectivos casos.”

La aplicación de la atenuante por eximente incompleta se ha ido apreciando en los casos en los que se ha podido comprobar la persistencia de las funciones psíquicas del autor, pese a que actuara con limitaciones para el dominio de la voluntad, principalmente en aquellos casos en los que la adicción a las drogas puede asociarse a otras situaciones o enfermedades que influyen en la salud mental del sujeto, también cuando concurre un intenso síndrome de abstinencia; y por último, cuando el tiempo y la continuidad de la adicción llegan incluso a producir un trastorno o deterioro de la personalidad que disminuye de forma notoria la capacidad de control de los impulsos del culpable.

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Atenuante de grave adicción

En otros casos, el carácter atenuador de la pena, que se recoge en el mencionado Artículo 21, esta vez en cuyo apartado 2º, no es suficiente para eximir la responsabilidad, ni siquiera para calificarla de eximente incompleta. El precepto nos dice lo siguiente:

Art. 21.2º del Código Penal.- “Son circunstancias atenuantes. […] 2º La de actuar el culpable a causa de su grave adicción a las sustancias mencionadas en el número 2 del artículo anterior”.

En estos casos se reserva dicho precepto para aquellos casos en los que la perturbación mental del culpable del delito es leve, aplicándose a los toxicómanos con una fuerte dependencia a la droga, pero que no han actuado bajo el síndrome de abstinencia, o cuando este tiene carácter leve, reservándose por analogía la actual atenuante del Artículo 21.7ª, para los supuestos de inexistencia de grave adicción.

Sin embargo, esta atenuante no se aplicará a pesar de que figure en la causa el carácter de habitualidad del consumo de la droga, por no estar debidamente acreditada la constancia de que el sujeto se encuentre bajo la influencia de las drogas, ya que no basta ser drogadicto y cometer el hecho para conseguir la droga para apreciar, sin más y dejándolo en el aire, la disminución de la imputabilidad. Como he dicho anteriormente, el abogado defensor deberá acreditar y probar, ese impulso irrefrenable que justifique la estimación de la circunstancia modificativa de la responsabilidad criminal, ya que afecta al conocimiento y la voluntad del culpable.

Pero es que es más, la jurisprudencia viene sentando la necesidad de que los elementos constitutivos de las circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal han de estar tan acreditados como el mismo hecho integrador del delito, y que la prueba de los hechos impeditivos o atenuatorios de la responsabilidad incumbe a la defensa del acusado.

En este sentido, la Sentencia del Tribunal Supremo de 27 de enero de 2009, nos afirma que para que pueda apreciarse la drogadicción, sea como una circunstancia atenuante, sea como eximente, aún incompleta, “es imprescindible que conste acreditada la concreta e individualizada situación del sujeto en el momento comisivo, tanto en lo concerniente a la adicción a las drogas tóxicas o sustancias estupefacientes, como al periodo de dependencia y singularizada alteración en el momento de los hechos y la influencia que de ello pueda declararse, sobre las facultades intelectivas y volitivas, sin que la simple y genérica expresión narradora de que el acusado era adicto a las drogas, sin mayores especificaciones y detalles, pueda autorizar o configurar circunstancia atenuante de responsabilidad penal en ninguna de sus variadas manifestaciones.

Sintetizando, la adicción a sustancias psicoactivas se define como un estado psíquico y físico determinado por el consumo continuado de droga durante un periodo de tiempo, que se caracteriza por la pérdida del control en el uso de la sustancia. Según determinada doctrina, y demás aspectos legales y médicos, puede identificarse esta situación si en un período de 12 meses, el sujeto ha tenido tres o más síntomas de los siguientes:

– Tolerancia, necesidad de aumentar la dosis para conseguir el efecto deseado.

– El síndrome de abstinencia, es decir, el “mono”.

– Consumo de la sustancia en una cantidad mayor de lo que se pretendía.

– Deseo persistente o esfuerzos infructuosos de controlar o interrumpir el consumo.

– Empleo de mucho tiempo en la obtención de la sustancia.

– Reducción de las actividades sociales, laborales o recreativas debido al consumo de la sustancia.

– Uso de la sustancia pese a ser consciente de los problemas que provoca su consumo.

Para que la adicción tenga efectos atenuantes, el Código Penal exige que concurran dos requisitos: que la adicción sea grave y que la adicción sea la causa del delito. El primer requisito delimita el elemento biológico de la atenuante y el segundo hace referencia al elemento psicológico.

La gravedad de la adicción viene determinada por el cuadro clínico que presenta la adicción. Hay doctrina que delimita la gravedad en función del número de síntomas, y otros a la clase de sustancia consumida.

El código exige, además de que la adicción sea grave, que ésta sea la causa del delito. Esta exigencia alude a la necesaria conexión de la resolución antijurídica y la adicción. Es preciso que la adicción influya en la capacidad de conocer el carácter ilícito de su conducta o en la capacidad de actuar conforme a ese conocimiento. Como hemos indicado, la necesidad irrefrenable de consumir droga influye en el aspecto volitivo de la resolución antijurídica, de manera que el sujeto tiene mermada su capacidad para determinar su voluntad, dado que el proceso de motivación que conduce a la resolución antijurídica viene fuertemente influenciado por esa necesidad de consumir droga. Esto significaría que el delito se haya cometida para procurarse la droga o para consumirla.

En el primer caso, se trata de supuestos donde el adicto realiza el delito para conseguir dinero con el que adquirir la droga o trafica con droga para procurarse sus propias dosis. También es de aplicación cuando la vinculación causal del delito con la droga es indirecta, se elude la prisión o detención para poder seguir consumiendo o se mata a una persona para tener acceso a la droga. No basta que el sujeto sea un adicto, sino que exige que el culpable cometa el delito debido a la fuerte adicción que padece. Esto no ocurre cuando el drogodependiente comete un delito de violación, pero eso, amigos míos, lo explicaré en otro post.

Espero que os haya gustado este post. Esperamos, tanto Tamara como yo, que tengáis una feliz Semana Santa, que disfrutéis, y que los que aprovechéis como nosotras para adelantar trabajo en los primeros días laborales, os sea leve a todos. Continuaremos publicando para que nos sigáis leyendo.

Un beso a todos, y ¡Feliz semana santa!

MS

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Competencia Desleal en la Abogacía. Los gigantes de los Macrobufetes.

Buenas tardes a todos,

¡Feliz día de Andalucía! En primer lugar nos disculpamos por la tardanza en escribir de nuevo, pero el lanzamiento de la nueva imagen corporativa y la carga descomunal de trabajo de las dos sedes nos lo han impedido. Esta quincena quiero manifestar mi indignación, porque sí, me siento denigrada por la situación que ocurre día a día, y cada vez a peor, en el gremio de la abogacía. El código deontológico y el Estatuto General de la Abogacía Española tiene su aplicación a nivel estatal, y a todos y cada uno de los profesionales que se encuentren habilitados en algún colegio de abogados de nuestro país. Sin embargo, parece que para ciertas entidades no es viable, y mucho menos encuadrable, para conseguir sus objetivos. Todos sabéis de qué hablo. Macrobufetes que se anuncian en las emisoras de radio, en canales de televisión, con una publicidad más que plenamente engañosa y, por supuesto, por medio de una competencia desleal que denigra a los demás profesionales que con total honestidad y honradez, se labran su futuro y consiguen su pan.

Este post es una crítica y análisis a las conductas que faltan a la ética profesional de los Letrados. Vamos allá.

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Deslealtad al Cliente.

Cuando nos dirigimos a nuestro Código Deontológico, debemos analizar en primer lugar, el Artículo 4.1 del mismo, cuando nos dispone lo siguiente:

La relación entre el cliente y su abogado se fundamenta en la confianza y exige de éste una conducta profesional íntegra, que sea honrada, leal, veraz y diligente”.

¿Por qué me refiero a éste Artículo? Veréis, hace unos días (que es lo que más me ha quemado la sangre a la hora de decidir escribir este post), me llega un cliente al Despacho y me comenta que han intentado “venderle la moto” en una filial de un macrodespacho muy conocido, situado en un centro comercial de Sevilla. El cliente, entró por curiosidad a preguntar un tema de herencia en la que no estaban de acuerdo los herederos, y que debía meter el asunto en el Juzgado. Como persona que no conoce el ámbito legal de un proceso, se dispuso a preguntar y asesorarse en lo que ellos creen profesionales.

Os cuento la situación tal y como fue, porque el cliente grabó la conversación, a la vista de que ya tenía muchos rumores sobre estas prácticas. El cliente llega, y le atiende una persona, que se identifica con nombres y apellidos, como abogado becario. Evidentemente, lo primero que hago a la hora de verificar, es meter los datos de esta persona en el Censo de Letrados de la Abogacía Española. ¿Respuesta? Con evidencia notoria, “no se han encontrado datos sobre su búsqueda”.

Aquí es donde entra la primera falta, que es una conducta profesional honrada, leal, veraz y diligente. Una persona puede ser licenciada en Derecho, con todos los respetos, como lo soy yo, como lo es mi compañera y socia, o como lo puede ser cualquiera de los Letrados con los que colaboro y trabajo. Pero eso no me da facultad para asesorar diligentemente a un cliente en una temática tan específica y farragosa como es el Derecho de Sucesiones. Todos estudiamos la carrera, nos especializamos con másters y cursos de especialidades, valga la redundancia, pero lo que nos da el carácter de “profesional del Derecho”, y “abogado”, es la habilitación en un Colegio Profesional, que conlleva el pago de unas tasas (algunas mensuales, y otras trimestrales, como es mi caso), y unas cotizaciones a la Seguridad Social, (bien por el Régimen de Autónomos, o a través de Mutualidades).

Ya aquí el cliente se pone tenso, pero lo disimula, y explica su caso. Un caso que tiene bastantes flecos que llevan muchos riesgos si se mete en un Juzgado en estas condiciones, como es reclamar unos gastos que se han hecho sobre una finca integrante de una masa hereditaria, sin que el cliente pueda acreditar dichos pagos. En esta sucursal, la supuesta letrada le comenta que “no se preocupe, que no hay ningún riesgo, en este Despacho tenemos los mejores profesionales”. Ningún abogado digno de su nombre, jamás puede dar garantías plenas sobre un caso, por muy claro que esté. Y por supuesto, debe ser plenamente honrado y leal para explicar los riesgos de cada caso concreto. En este caso, la herencia objeto en cuestión era puntillosa, porque el cliente quería reclamar unos gastos de 6000’00 euros, en una masa hereditaria con valor de 650.000’00 €.

Dichos gastos no estaban acreditados ni podían acreditarse, porque estaban todos a nombre del fallecido, por lo tanto era muy improbable sostener ese derecho de crédito en un Juzgado sin un solo Justificante bancario, ni siquiera un mísero recibo, que pudiera acreditar dichos pagos. Evidentemente, el letrado debe avisar y prevenir al cliente, de que por reclamar seis mil euros en un inventario de la masa hereditaria, se puede enfrentar a unas costas de más del doble, y más si el Juzgador aprecia temeridad o mala fe. Cuando el cliente afirmó la temeridad y la mala fe, la supuesta letrada volvió a insistir en la misma frase, como una lección aprendida: “no se preocupe, que no hay ningún riesgo, en este Despacho tenemos los mejores profesionales”.

La Ley es igual para todos, y si el Juez estima condenar en costas, lo hará estando defendido el cliente tanto por una letrada como yo (que trabajo sola y en mi casa), como con un letrado del macrobufete con más imagen pública (que no prestigio), del país.

Esa la primera.

.-*-.-*-.

Si nos vamos más adelante, que es lo que más me quema, nos encontramos con el Artículo 7.2.c) del Código Deontológico, en el cual nos establece lo siguiente:

Se entiende que vulnera el presente Código Deontológico, aquella publicidad que comporte, entre otros supuestos:

Prometer la obtención de resultados que no dependan exclusivamente de la actividad del abogado que se publicita”.

Voy a explicar esto porque los Letrados sí me entienden, pero los ciudadanos no. El resultado final de un proceso judicial no depende en exclusiva del Abogado. Depende, como bien se sabe, de lo que determine su señoría en Sentencia. Evidentemente el resultado puede estar influenciado levemente (porque la mayoría de las veces no nos hacen caso a ninguna de las partes), por la pericia del letrado, pero no depende en exclusiva de él. El Letrado que diga lo contrario miente. Y lo digo a boca llena.

Como letrada que lleva cuatro años de ejercicio, y seis en el sector (porque trabajé de pasante, y sin cobrar, aprendiendo como una esponja), jamás doy garantías sobre un caso como si el resultado dependiera única y exclusivamente de mí misma, pues mi integridad y mi honradez vale mucho más que captar a un cliente y venderle la moto. Cualquier letrado puede tener un mal día y no defenderlo con el arrojo suficiente, o puede que incluso el contrario se luzca más, o puede que el caso en sí no tenga las posibilidades que se pretenden según el lado en el que estemos. Jamás hay que dar garantías, porque entonces estaríamos engañando al cliente, que cabe recordar, aunque a los letrados que trabajamos solos y vivimos día tras día con amor a esta profesión, que esos clientes a los que se están engañando son los que nos dan de comer.

Muchas veces, la pretensión del cliente no tiene por qué ir por la vía que éste desea, nuestro trabajo es buscar la mejor solución, aunque ésta no sea acorde a la pretensión real del cliente. Nuestro deber está en informar y asesorar sobre todo lo que pueda conllevar el proceso, eso incluye las ventajas, y los riesgos o inconvenientes a los que pueda enfrentarse tanto el letrado que asume la dirección técnica, como el propio cliente.

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Publicidad y Honorarios Desleales

Volvemos al Artículo 7 del Código Deontológico, ésta vez en su apartado 1, cuando nos dice y establece claramente lo siguiente:

El abogado podrá realizar publicidad, que sea digna, leal y veraz, de sus servicios profesionales, con absoluto respeto a la dignidad de las personas, a la legislación existente sobre dichas materias, sobre defensa de la competencia y competencia desleal, ajustándose en cualquier caso a las normas deontológicas recogidas en el presente Código y las que, en su caso, dicte el Consejo Autonómico y el Colegio en cuyo ámbito territorial actúe”.

También debemos recurrir al Artículo 15, cuando nos dice que “El abogado tiene derecho a percibir retribución u honorarios por su actuación profesional, así como el reintegro de los gastos que se le hayan causado. La cuantía y régimen de los honorarios será libremente convenida entre el cliente y el abogado con respeto a las normas deontológicas y sobre competencia desleal”.

¿A qué me refiero con ésto? A la publicidad y a los precios que estos Macrobufetes hacen. Los Letrados tenemos un baremo orientador de honorarios, que muchas veces es un disparate pedir tal cantidad de dinero a un cliente en situaciones económicas precarias, y más en estos tiempos donde el paro azota a la mayoría del país. Pero otra cosa muy diferente es tirar los precios de una manera tan descomunal, precios contra los que letrados como nosotros que soportamos tanto nuestros gastos profesionales como personales, no podemos competir.

Un proceso judicial, ya sea de Divorcio, Herencias, o de cualquier otra índole, conlleva un trabajo del letrado, no sólo en el Juzgado, sino también en el Despacho redactando demandas, convenios, cuadernos particionales, haciendo llamadas… No se puede denigrar nuestro trabajo de ésta manera. Estos precios hacen que clientes potenciales acudan a estos macrobufetes y, sin ánimo de ofender, hablan con supuestos letrados que luego finalmente no llevarán su caso, sino que lo harán los letrados de la central, los cuales a su vez mandan sustitutos al Juzgado. Es decir, que nosotros, los que sí nos rompemos la cabeza estudiando un caso, subrayando, estudiando, leyendo, y buscando la jurisprudencia, nos vemos en la tesitura de que a quien tenemos delante en sala es un letrado sustituto que no se ha empapado el caso como nosotros. Pero claro, es un letrado de un macrobufete el que firma la demanda. Luego los tantos, las flores, y los galones, se los cuelgan los firmantes de las demandas, sin pensar en los demás.

En Mateos y Huelga Abogados, jamás actuamos así. Sólo, en algunos casos muy tasados, y casi nos apresuramos a decir que es por tener dos señalamientos el mismo día, enviamos a un compañero a sustituirnos, y nunca enviamos a cualquiera. Siempre nos solemos cubrir entre Tamara Huelga y yo. El cliente nos conoce a las dos, nos ve la cara, sabe los progresos que hacemos en su caso y, siempre trata directamente con nosotros. Los tantos y los galones nos los ganamos nosotras, que somos las que preparamos los casos. Aquí, coloquialmente hablando, nos partimos la cara para preparar un caso acorde a la honestidad y a nuestra diligencia profesional. Además, hacemos mil malabares para cuadrar agendas, tanto dentro como fuera del Juzgado.

Eso es otro punto, los letrados de la central de estos macrobufetes tampoco se sientan a empaparse a un caso, para eso tienen a becarios y pasantes que les dan las notas de juicio, conclusiones, argumentaciones y todo, para que ellos solo tengan que revisarlo y firmarlo.

¿Acaso esto no es una denigración no sólo hacia el cliente, sino hacia los propios compañeros? Por suerte, una servidora duerme tranquila todas las noches, aunque acabe exhausta y cansada, pero mis honorarios, aparte de ser dignos, me los gano yo, no los gana nadie para mí.

Los casos que hay en este despacho no son carpetas apiladas en una estantería, son personas, con una vida, con una historia, y lo más importante, con un problema que depositan en nuestras manos. Por eso, como letrada y como persona, me indigno ante estas conductas que lo único que hacen es denigrar una profesión muy digna y muy honrada. Siempre hay garbanzos negros en la olla, pero siempre son los menos. En nosotros está defender nuestra profesión, acorde a nuestras reglas, que están escritas en piedra, y en condiciones de igualdad para todos.

Espero que os haya gustado este post. Y por supuesto, no olvides compartir en tus redes sociales. Tamara, te paso el testigo.

¡Hasta la próxima!

M

¡Zafarrancho en el Despacho!

¡Buenos días!

Hemos comenzado el mes con muchísimos cambios, y no podíamos dejar de comentároslo en nuestro blog.

Ha habido un zafarrancho monumental que estábamos ansiosas de llevar a cabo, y que por fin, en un huequito, hemos podido ponerlo en práctica.

Mateos Selma Abogados y Abogados H han decidido fusionarse y crear una firma que comenzó pisando fuerte hace algún tiempo, pero ahora ya ha cobrado vida. Mateos y Huelga Abogados.

Una firma completamente moderna, sencilla, reforzada, y caracterizada por los principios de profesionalidad, humildad, sencillez y empatía.

Nuestro logotipo nuevo es una prueba del trabajo por igual que ambas letradas hemos ido manteniendo, para reforzar los principios básicos del trabajo en equipo en esta profesión, que hoy en día es más que necesario. La confianza ciega que hay la una en la otra es más que suficiente para crear algo que es únicamente nuestro, y que os presentamos con muchísima ilusión.

No nos queda otra que seguir trabajando, ¡arreando!

El Equipo de MyH.

La Homofobia como Delito de Odio

Volvemos a la carga, como cada quincena, venimos a comentar un tema nuevo. Esta vez, tomaré como base un artículo que leí el otro día, escrito por mi querido amigo, periodista, Adrián Verano, en la plataforma “magcedonia”, en el cual hablaba sobre una situación que había ocurrido en la última gala de “Operación Triunfo”. No soy de ver la televisión, pero cuando leí el artículo me resultó interesante. Incluso, ambos, comentamos el tema llegando a la misma conclusión de desaprobación.

Os dejo el enlace para que podáis leer este maravilloso artículo: http://magcedonia.com/conchita-wurst-la-negacion-del-genero/

Os haré un resumen sobre lo ocurrido. Conchita Wurst había sido invitada a la gala de “Operación Triunfo”. Al no hablar español, evidentemente, se precisa de un traductor tanto para ella, como para traducir a los demás lo que ella decía. Pues bien, a todas las mujeres las traducía una mujer, como es lógico; sin embargo, a Conchita la tradujo un hombre. Eso se consideró una negación del género de su personaje, femenino, independientemente de que más allá de la máscara del personaje, haya un hombre que lo encarne.

Comentando este tema con una alumna de la carrera que suele escribirme por la página de Facebook, finalmente me formuló una pregunta que me hizo reflexionar: “María, ¿la actitud hacia Conchita Wurst puede ser considerada homófoba, y en consecuencia, un delito de odio?”. Dicha pregunta me ha hecho reflexionar durante todo el fin de semana, dándole vueltas y más vueltas. Como letrada penalista, he llegado a mis propias conclusiones. Intentaré transmitirlas de la mejor manera posible.

Vamos allá.

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La homofobia como delito de odio.

Para poder llegar a estas conclusiones hemos de saber primero, qué es un delito de odio. Dicha definición, se encuentra recogida en el Artículo 510 del Código Penal, dentro del capítulo de De los delitos cometidos con ocasión del ejercicio de los derechos fundamentales y de las libertades públicas garantizados por la Constitución.

En dicho precepto, se dispone lo siguiente:

1. Serán castigados con una pena de prisión de uno a cuatro años y multa de seis a doce meses:

a) Quienes públicamente fomenten, promuevan o inciten directa o indirectamente al odio, hostilidad, discriminación o violencia contra un grupo, una parte del mismo o contra una persona determinada por razón de su pertenencia a aquél, por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión o creencias, situación familiar, la pertenencia de sus miembros a una etnia, raza o nación, su origen nacional, su sexo, orientación o identidad sexual, por razones de género, enfermedad o discapacidad.

Hay más apartados, pero para este caso, me centraré absolutamente en el apartado a), el cual habla de fomentar, promover, incitar al odio, discriminación o violencia contra un grupo. A fin de cuentas, el artículo que comento está relacionado con él más de lo que se piensa. Fomentar e incitar al odio, no sólo se puede hacer de forma directa, también de forma indirecta. La actitud del sujeto activo de este delito no sólo se limita a hacer manifestaciones en las que expresen su “inquietud”, “desaprobación”, “odio”, hacia ciertos grupos, ya sea por índoles racistas o de cualquier otro tipo. Podemos tener un ejemplo cuando se realizan manifestaciones o conductas de animadversión hacia personas que son de diferentes etnias, como los gitanos, árabes, o asiáticos (los cuales son dignos de respeto como cualquier otra raza). Seamos del grupo que seamos, la maldad la hay en todas partes, ya seamos gitanos, árabes, chinos, etc.

También se considera delito de odio a la conducta que incite al odio a diferentes grupos, como ocurre con este artículo, contra los homosexuales, transexuales, etc.

En el asunto que nos ocupa, se puede considerar una conducta indirecta que incita al odio, o más bien a la animadversión ante personas homosexuales. La negación de género, como se hizo en el acto donde Conchita Wurst, se debió haber utilizado a un intérprete femenino para la traducción de sus palabras. Sin embargo, se utilizó un intérprete masculino para la realización de ésta traducción.

Sí, es cierto, normalmente las conductas directas como insultos, injurias, agresiones verbales o físicas contra la integridad, el honor, o la propia imagen de los integrantes de estos grupos, son más fáciles de identificar como delitos de odio. No obstante, utilizar medios que produzcan una negación de género como ha sido en esta ocasión, puede encuadrarse como una incitación indirecta al odio hacia los homosexuales.

Los delitos de odio pueden verse agravados por la agravante genérica de discriminación recogida en del artículo 22.4, esto es, consistente en la comisión de un delito “por motivos racistas, antisemitas u otra clase de discriminación referente a la ideología, religión o creencias de la víctima, la etnia, raza o nación a la que pertenezca, su sexo, orientación o identidad sexual, razones de género, la enfermedad que padezca o su discapacidad”.

Homofobia

Como siempre, y no me canso de decirlo, nuestro legislador ha seguido omitiendo en la última reforma la discriminación por la condición social o la pobreza de una persona (fenómeno también conocido como aporofobia), lo cual ha sido fuertemente criticado por las organizaciones que trabajan con personas sin techo, y más habida cuenta de los numerosos casos en los que estas personas son víctimas de graves agresiones. Esto es un comentario que siempre hago cuando tengo oportunidad, porque como letrada, conozco la Ley, y también he de reconocer, que en la mayoría de los casos no es perfecta, ni lo será, mientras haya intereses económicos pendientes de que siga siendo imperfecta.

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Reflexiones

La condición sexual de una persona, independientemente de otros criterios que en otros post he podido analizar y poner de manifiesto, no es motivo para negar dicha condición, y mucho menos realizar conductas que pudieran incitar al odio, la violencia, animadversión, y demás aspectos negativos, constitutivos a día de hoy, delito en nuestra legislación penal. Elementos típicos que son desconocidos para mucha gente, pero que están ahí. Como nuestro Ordenamiento Jurídico tiene un principio fundamental, que consiste en que “el desconocimiento de la Ley no exime de su cumplimiento”, aquí es claramente aplicable.

Personas que realizan lo que creen que es “libertad de expresión”, no provocan sino la incitación al odio y la violencia. Incluso una simple publicación en una red social, puede incluso perder la condición de conducta indirecta, ya que se hace con publicidad, y se comparte, y se comenta. Por lo tanto, incita en mayor grado al odio y la violencia hacia diferentes grupos, más comúnmente hacia los homosexuales, que estamos hartos de ver noticias de <<palizas y agresiones al grito de “maricones de mierda”>> o cosas así, y luego no se saben las consecuencias jurídicas que hay detrás de esto. Nadie conoce los juicios, las fases de instrucción, nada más allá de la noticia que se ve, y que luego cae en el olvido.

Lo de Conchita Wurst ha sido una negación de género, aunque parece ser de forma inofensiva o incluso se puede atribuir (por la dirección de la gala), como una equivocación, o falta de personal (cosa que no me creo). Si dejamos que este tipo de conductas sigan ocurriendo, lo ocurrido con esta artista, se quedará en pañales con lo que podemos desencadenar, directamente los que las realizan, e indirectamente los que nos callamos.

Espero que os haya gustado este artículo, y esperamos que os vayan gustando los cambios que veréis próximamente. Hemos evolucionado, y gracias a vosotros.

De corazón, en nombre de Mateos Selma Abogados, gracias por todo.

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MS.

Empezando a ser abogado. Consejos prácticos para jóvenes letrados

¡Primer post del 2018! Esta quincena, nuestra titular, María Mateos Selma ilustra a los jóvenes letrados que empiezan a ejercer la profesión, y que se encuentran perdidos ante qué hacer para prosperar y conseguir avanzar en el mundo de la abogacía. Consejos sencillos, humildes y honrados. ¿A qué esperas? ¡Sigue leyendo!

Hace dos semanas, tras el post en el que publiqué sobre los beneficios de tener el despacho en casa (si no lo has leído, léelo aquí), me hicieron varias preguntas por correo electrónico, y una de ellas me llegó al corazón. Un compañero de Murcia, que llevaba cuatro meses colegiado, me hizo la siguiente pregunta: “Estoy recién colegiado y no sé qué hacer para captar clientes y avanzar, ¿cómo lo hiciste?”. Bueno, espero que este compañero resolviera sus dudas ante la conversación telefónica que tuvimos, y el cual tiene toda mi atención y todo mi apoyo. Sin embargo, creo que no debo quedarme ahí, así que con toda la pasión que tengo por la profesión, voy a daros cinco consejos prácticos para avanzar y comenzar. Espero que os sirvan, ¡vamos allá!

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1.- Nunca quedarte con las dudas, pregunta a un compañero.

A la hora de que se te presente un caso, sea el que sea, puede que lo veas claro desde un primer momento. Desde luego, la mayoría de las veces puede parecer así, pero nunca hay que precipitarse. De hecho yo, tras cuatro años de ejercicio, todavía pregunto dudas y muestro mi enfoque de los casos a compañeros cuando lo necesito. ¿Por qué? Porque puede ser que estemos equivocados o que nuestro enfoque no sea correcto del todo.

A día de hoy, hay muchos grupos de compañeros (entre los que me incluyo), donde preguntamos dudas y nos asesoramos mutuamente. Aunque sea por cosas banales o que pueden parecer absurdas. Pero, cuando empiezas, no siempre se sabe todo. De hecho, ya puedas llevar treinta años de ejercicio que siempre tendrás dudas ante un caso. Nunca desaproveches la oportunidad de conocer a compañeros a la hora de consultar. Te dará oportunidades e incluso colaboraciones en algunos casos que ni siquiera esperabas.

Todos nos hacemos con nuestro “oráculo”, que suele ser un compañero al que siempre acudimos, con más experiencia y tablas. Yo, a día de hoy, tengo dos. Lucha y busca hasta que encuentres el tuyo. Lo cual, no quiere decir que sean estos compañeros los que te ayuden siempre. Como todo ser humano, no suelen tocarlo todo, lo cual hace que en su función de “oráculo”, nos remitan a compañeros que sí podrán ayudarnos. La red de contactos entre compañeros es una tela de araña que, bien tejida, no se desmorona con facilidad.

En conclusión, nunca des nada por sentado, preguntar y consultar implica inteligencia. Así que no te cortes, ¡adelante!

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2.- Nunca esperes a que te lluevan los clientes.

Si no te promocionas por alguna vía, jamás te lloverán los clientes, simplemente te quedarás con el boca a boca de los familiares y amigos. Os cuento mi experiencia.

Antes de tener el despacho físico, comencé abriendo la página de facebook del Despacho. Solía compartir noticias de actualidad y dejaba mis datos siempre. Nada como las redes sociales para darte a conocer. Eso para empezar. En aquel momento no existía ni este blog.

A la hora de la verdad, me fui haciendo con una pequeña carterita de clientes a través de Facebook y el boca a boca (que suele ayudar bastante al principio), hasta que en marzo de 2016 decidí tirarme a la piscina y abrir mi propio despacho en casa. A partir de aquí, tenía que actuar con cautela, pues los gastos me comían, como a todo el mundo que empieza.

Hay que contemplar los directorios de abogados. El que más utilizo yo, es el directorio “ElAbogado.com”. Pagas por los clientes que te entren, y tú pones la cantidad. A partir de ahí, he ido adquiriendo clientes al despacho, clientes de todo tipo, con recursos o sin recursos, particulares o empresas, y para todos los temas.

No descartes nunca cualquier opción para captar clientes, y tampoco esperes sentado en el despacho a que el teléfono suene. El abogado que no se mueve no consigue nada. El que se mueve, y además ven que se mueve, es quien consigue prosperar.

Además de ésto, cuando se tenga oportunidad, invertir en libros, monografías y mementos para el Despacho. Es un dinero bien invertido que nos enriquecerá en formación para prestar un buen servicio.

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3.- Con el cliente hay que ser siempre fiel y leal.

No somos personas que buscan “enriquecerse” a costa del cliente. Es cierto que comemos, que tenemos esa mala costumbre. Algunos tienen hijos (no es mi caso todavía), y tenemos que velar por ellos. Yo pongo el mismo ejemplo: ¿Qué se prefiere, un billete de 50 o 5 de 10? Parece lo mismo, pero en realidad no lo es.

Un cliente que te da un billete de 50, no es lo mismo que cinco clientes que te dan un billete de 10. El que te da el billete grande, es una posibilidad de que te mande más clientes, ocurrirá o no. Sin embargo, los cinco clientes que te den el billete pequeño, son más posibilidades de que algunos de ellos te manden clientes recomendándote.

Intentar siempre poner facilidades de pago a los clientes es lo mejor. Os explico, porque el cliente que quiere pagar, pagará, otra cosa es la forma y la flexibilidad que se le de. Aprendí durante estos cuatro años que darle facilidades de pago a un cliente, es trabajo asegurado. A día de hoy, que hay muchísimas personas que se resienten con la crisis económica, los clientes que quieren pagar, pero no pueden de una vez, es comprensible. Lo normal es tener corazón. He visto de todo entre compañeros, todo lícito claro está. Tanto los que no aceptan pagos fraccionados, sino todo de un tirón o en las fases correspondientes, como compañeros que aceptan pagos fraccionados y que hacen que el cliente se quede más tranquilo.

Otra cosa, es que al cliente siempre hay que tenerlo entre paños. Es decir, hay que hacerle ver que el letrado está trabajando en su caso. Hay que presentarle siempre los escritos que hagamos, a veces antes de enviarlo (sería lo mejor), pero cuando no se puede coordinar el plazo con la cita del cliente, no hay más remedio, pero siempre es conveniente presentarle los escritos que hagamos. Da igual que el cliente no entienda la jerga profesional, pero de esta manera le haremos entender que estamos trabajando en su caso, haciendo que se quede más contento con nuestro hacer profesional.

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4.- Nunca dar al cliente garantías de algo que no depende finalmente de nosotros.

Os lo resumo: nunca le digáis al cliente que el pleito está ganado (aunque lo esté). Este despacho siempre le dice al cliente lo mismo: al final no decidimos nosotros, decide S.sª.

¿Por qué? Porque luego vienen los llantos, quejas, y reclamaciones. Y con toda la razón del mundo. Si al cliente se le dice que el pleito está ganado, dando unas garantías que no dependen de nosotros, no se preparará para una circunstancia imprevista.

Poco más tengo que decir aquí, hay que darle esperanzas si las hay, pero nunca jamás decirle tajantemente “esto está ganado”. Porque, finalmente, no depende de nosotros, sino de S.sª.

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5.- No empequeñecerse a la hora de encarar un proceso.

No hay absolutamente nada que no esté en los libros. Todo, absolutamente, está en ellos. Nunca digamos que no a un caso. No nos agobiemos. Miremos las bases de datos de jurisprudencia y los libros. Siempre hay cuestiones que tenemos dudas y que podemos resolver a través de ellos.

No solo nos basta internet, hay que formarse a través de los materiales de las editoriales, poco a poco hazte con una buena biblioteca, ya sea digital o física. Personalmente, a la hora de trabajar y estudiar un caso, siempre trabajo mejor con papel. Los mementos son los mejores materiales con los que trabajar. Nunca utilicéis la fórmula de copiar y pegar, primero porque no es sano, y segundo porque puede provocar disparates garrafales que pueden provocar que perdamos un pleito por no leer lo que copiamos y pegamos.

Espero que os haya gustado y, a los nuevos letrados, no os achiquéis ante nada ni ante nadie. Por supuesto, estoy a vuestra disposición para lo que necesitéis. Espero ser vuestro oráculo, con mis limitaciones de conocimientos, como todos tenemos. Nadie lo sabe todo. Y quien diga lo contrario miente. Siempre ten un buen cuaderno al lado para tomar nota cuando pidas ayuda, tanto a un compañero como a un libro.

No olvides compartir en tus redes sociales.

Un beso a todos y ¡feliz inicio de año!

MS

El Despacho en Casa del Abogado: ¿Compasión o conciliación?

Esta quincena, dándole el relevo a Abogados H, nuestra titular, María Mateos Selma, nos habla desde su propia experiencia de tener el despacho profesional en casa. Una experiencia especial, dado que tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Más lo primero que lo segundo. Vamos allá.

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Hace casi cuatro años que me colegié como abogada, y trabajaba en un despacho profesional de pasante, aprendiendo y absorbiendo como una esponja cada una de las enseñanzas que mi mentor me fue transmitiendo. Desde 2012, al hacer mis prácticas de la carrera me encontré con un mundo completamente diferente al que había visto sobre el papel de los libros. Comencé con mucha ilusión, y aprendí diligentemente a asumir la dirección técnica de un caso. Dos años después, en julio de 2014, me colegié en Cádiz como Letrada, y a día de hoy continúo trabajando con mucha ilusión.

Pero, yendo al grano, en febrero de 2016 tuve que abandonar el despacho donde trabajaba, y me vinieron muchas incertidumbres a la cabeza. ¿Qué hago ahora? ¿Dónde me busco una oficina? ¿Qué alquiler puedo permitirme con lo poco que se empieza ganando? Me daba la circunstancia de que me había comprado mi casa junto con mi pareja dos meses antes, y fue él junto con mis padres quienes me abrieron la puerta a la visión actual: monta el despacho en casa.

Al principio fue un poco impactante, y lleno de incertidumbres, porque no sabes cómo te va a ir. A partir de ahí, empiezan los primeros flecos. Estructurar la casa para ver dónde pones el despacho; qué mobiliario poner, porque aunque parezca mentira, el mobiliario forma parte de la armonía del despacho; qué tipo de material se necesita. Cuando se empieza, como fue mi caso, mis ahorros eran limitados y tuve que tirar de mobiliario que estaba en casa de mis padres, el cual todavía sigue aquí, junto con más que fui ampliando.

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Empecé, un 28 de marzo de 2016, a las 9 de la mañana, abriendo las puertas con mucha ilusión. Comencé con un pequeño portátil, y sin impresora cabe mencionar, pero poco a poco se fue ampliando la maquinaria y toda la parafernalia propia de un despacho profesional. Por aquel entonces, no vivía en este piso donde me encuentro escribiendo este post, pero tenía muy claro que no pensaba irme de aquí en mucho tiempo. Mi despacho se encuentra en un barrio obrero en El Puerto de Santa María, un despacho humilde y sobre todo con muchas ganas de avanzar. Poco a poco, en el barrio me fueron acogiendo, tanto que a día de hoy acuden a mí con mucho cariño, aunque sea para preguntarme cosas banales que para los clientes son un mundo, pero que para mí es fácil de resolver. Entran nerviosos, inquietos, y se van tranquilos.

De hecho, lo que me ha motivado a escribir este post, ha sido en este puente, cuando una vecina del barrio me llamó el jueves desesperada, con un problema enorme (para ella), y que si podía atenderla cinco minutos. No pude negarme, porque le debo mucho a mi barrio, que me ha dado una acogida inmensa desde que llegué. Cuando llegó a casa, tras resolverle la duda que tenía, terminamos la conversación en la puerta con estas palabras “¡qué alegría que estés aquí! ¡no te vayas nunca!”.

Esas palabras me hicieron reflexionar y me dieron respuesta a las preguntas que me he hecho muchas veces. La primera, ¿estoy haciendo lo correcto? Encuentro la respuesta es que sí, porque aparte de que eres vecina, eres la abogada del barrio. Y de hecho, a través de multitud de vecinos y de pequeñas consultas, me han recomendado a numerosos clientes que a día de hoy cuentan con mis servicios. Sé que igual te pasa cuando estás en una oficina, pero cuando estás en casa, te abordan muchos por la zona, porque te ven en el súper, en la farmacia, en la cafetería, etc. Saben dónde tienes la oficina, y saben a dónde tienes que ir.

Hay compañeros con los que tengo una conversación sobre cómo nos va el despacho, y alguno siempre te contesta (los que principalmente están mejor situados por lo que sea, porque tengan pasta, porque vean la profesión como un modo de sacar dinero a espuertas, etc.), “¿en tu casa? Por favor, ¿tan mal estás como no poder permitirte una oficina?”, o “ejercer en tu casa genera compasión”.

¿Compasión? Disculpad, pero no me considero digna de compasión por tener mi despacho profesional en mi casa. Os explico por qué (sobre todo a los nuevos letrados que no saben qué hacer).

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Primero, sólo pagas una sola cuota. Me explico, ya sea hipoteca o alquiler, pagas una sola cuota por las dos cosas. Si se tiene una oficina aparte, pagas el alquiler de la oficina, y luego los gastos de tu casa (alquiler, hipoteca o lo que tengas). Sólo pagas unos suministros, es decir, igual que solo pagas un lugar, también pagas una factura de luz, una factura de agua, etc. A simple vista ya tienes ahí un adelanto de un ahorro económico brutal.

Segundo, concilias mejor la vida familiar y profesional. Tú marcas tu horario, tú marcas tus normas, y tú te pones tus pausas y tus tiempos. Cuando se está en una oficina, como ha sido mi caso cuando trabajaba antes de montar mi propio despacho, normalmente se tiene horario de mañana o de tarde. El de tarde suele ser un poco más tranquilo, pero quieras que no, es tiempo también de trabajo. En casa también, si te lo propones, pero tiene sus particularidades. En una oficina tienes dos opciones, o bien te vas a casa a comer y luego al despacho otra vez, o bien te quedas y comes allí y no te da tiempo a descansar con tranquilidad. Estando en casa, puedes parar para comer y puedes echarte una siesta si quieres, porque básicamente solo tienes que pasar de una habitación a otra. Y si tienes pareja o familia, ya se nos pone más fácil. Hombre, se pueden tener días complicados en los que no salgas del despacho en todo el día, pero eso da igual dónde estés.

Eso sí, separar el tiempo de trabajo con el personal es lo más complicado, pero todo se consigue. Yo llevo dos años casi con el despacho en casa y la verdad es lo mejor que he podido hacer. No genera ni compasión, ni debilidad, ni lástima, etc. De hecho, ahora en estos tiempos que se acercan tan fríos, no tienes que salir a pasar frío para ir a la oficina. También, si tienes mucho trabajo atrasado, puedes quedarte hasta la noche y terminar el trabajo si se puede y luego irte a la cama. Son sensaciones y experiencias que sólo pueden vivirse por quien tiene el despacho en casa, como yo.

El día que sea madre y tenga “enanitos pintores” por la casa no sé si tendré la misma opinión, pero desde luego, cuando se trabaja a puerta cerrada en casa, se puede trabajar mejor en casa teniendo el despacho que en una oficina.

Esta quincena ha sido un post de reflexión, para todos los compañeros, los nuevos y los veteranos, que tenemos el despacho en casa, y con toda la ilusión del mundo podemos competir con grandes despachos en fríos edificios. Todo ello, desde la tranquilidad de la habitación de nuestra casa que destinamos al despacho. Así que espero que os haya gustado y, como siempre, no olvides compartir en tus redes sociales.

Un saludo a todos ^^

MS

¡Un año de aventuras!

Buenos días a todos.

No solemos escribir los sábados pero me da mucha alegría compartir con vosotros que hoy, dos de diciembre, se cumple un año de la creación de nuestro blog.

Aquel dos de diciembre de 2016, nos encontrabamos tomando un café, y tras poner el árbol de navidad en la sala de espera, quisimos dar un paso mas sobre todo lo que habíamos hecho hasta la fecha. Con mucha ilusión decidimos, con mucho frío y cansancio del día, crear el blog de “Mateos Selma Abogados”.

Durante este primer año, Tamara y yo, hemos conseguido mucho mas de nuestras expectativas. Cada semana nos calentabamos la cabeza para saber de qué escribir, porque nos lo tomamos muy en serio.

Materias muy diversas han pasado por nuestro blog. Posts penales, laborales, civiles, hasta bancarios. E incluso comentarios de resoluciones de gran interés.

Nos sentimos muy orgullosas, honradas, y felices de haber cumplido este primer aniversario que nos ha traído muchas aventuras y muchos momentos que nos dan fuerza para seguir adelante… A pesar de los impedimentos que nos surgen y seguirán surgiendo. 

Gracias por vuestra fidelidad y por vuestra confianza y cariño. 

¡Feliz puente!

Maria y Tamara

Equipo de Mateos Selma Abogados

¿Redes Sociales, o el “boca a boca”? Visibilidad en las redes

Esta quincena estrenamos colaboradora. Maria Jose Andrade, Directora de Mujeres Valientes ha querido poner su granito de arena en nuestro blog para ilustrarnos sobre la importancia de las redes sociales para darnos visibilidad.

“No hace mucho hablaba con un amigo sobre la conveniencia de tener presencia digital. Él, dueño de un restaurante, afirmaba con orgullo y quizá con un poco de prepotencia, que “a mi no me hace falta, para nada, estar en redes sociales porque, total, mi restaurante se conoce y recomienda sin necesidad de tener un Facebook, un Twitter o un Instagram… Además, todo el mundo habla muy bien de mi… ¿Quién necesita que nadie le conozca a través de estas malditas redes?”

Tenía razón, todo el mundo habla muy bien de él y no hace mucho tiempo tal vez bastara las recomendaciones que hacíamos entre amigos y conocidos en las redes sociales de antaño: los corrillos y pandillas; pero lo de antes ya no es suficiente.
Como siempre que teníamos esta conversación entramos en bucle y discutimos hasta que le hice ver que no sólo se trata de tener un perfil, sino de cuidar tu prestigio y reputación en la red; algo que es mucho más importante… Así que, y como dice el refrán: “para muestra un botón”, hicimos una prueba con mi nombre y con el suyo. Yo dirijo la revista digital Mujeres Valientes y aunque datos personales míos aparecen pocos en internet (las notas de la asignatura de Diagramación y un antiguo vídeo que grabé para el Laboratorio de Investigación de Periodismo II de la Facultad de Comunicación de Sevilla) sí son numerosos los artículos y entrevistas que están firmados por mí. En cuanto a él, fue poner el nombre de su negocio en el buscador de Google y sí, efectivamente, eran muchos los halagos a su restaurante pero no se salvaba de críticas feroces: a la carta, al servicio o a algo que le había sentado mal a alguien.
Lo cierto es que no se lo esperaba y es que él dio por hecho que el no tener ningún perfil de los distintos medios sociales, protegía su intimidad ¡QUÉ ILUSO!
Esta es la realidad; una realidad que aunque no guste no nos hace invisibles e impermeable; y es que aunque tú no quieras participar de las nuevas tecnologías, la ola digital nos arrastra a todos… Así que ¿por qué no nos aliamos con el “enemigo”?
Igual que ocurre con este restaurante también pasa con muchas otras pequeñas empresas y negocios, y es que ya nadie puede escapar de la gran red de redes; ni siquiera los despachos de abogados por lo que ya son muchos los que se han “doblegado” a tener sus perfiles y han encargado su propio plan de medios y contratado a profesionales que les puedan aconsejar en la forma de comunicar y dirigirse a sus potenciales clientes.
Otros muchos siguen en la inopia y pensando que no lo necesitan porque sigue funcionando el “boca/oido” de toda la vida pero aún están a tiempo de subirse al tren de esta revolución. Una revolución digital de la que nadie puede escapar y que hay que aprovechar en nuestro propio beneficio; ya que llegará el momento en el que la forma de hacer negocio habrá cambiado y la comunicación deberá estar presente porque no es sólo cuestión de noticias y periódicos.
El mundo es ancho y ajeno, como el título de la novela del escritor peruano, Ciro Alegría, pero también es público. Nada ni nadie puede parar el hecho de que formemos parte de una era digital que algunos odian, ni tampoco a que todos seamos conocidos sin el educado apretón de manos, pero tenemos que reconocer que estamos viviendo un momento histórico, que si se aprovecha, puede ser el mejor”.
Mª José Andrade
Directora Mujeres Valientes
Esperamos que os haya gustado esta entrada y, como siempre, no olvides compartir en tus redes sociales.
Hasta la próxima.

¿Guardias y Asistencias? Consejos para Nuevos Letrados

Esta quincena, nuestra titular, María Mateos Selma, nos habla y da ciertas pautas a los nuevos letrados que con el paso de los meses van incorporándose al turno de oficio y, algunos sí y otros no, comienzan a estar de guardia de asistencia a detenidos tanto en las dependencias policiales como judiciales. Este post va destinado a dar ciertos consejos a letrados para que no tengan problemas ni impedimentos durante las guardias. No soy una experta, pero sí he pasado los primeros tragos como para prevenir a los recién incorporados. Todos, tarde o temprano, pasamos por algún momento de incertidumbre, así que más o menos, tened en cuenta estos consejos. Vamos allá.

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1.- Comienzo y fin de las guardias.

La guardia comienza a las 0.00 del día en concreto, y termina a las 23.59 horas de ese mismo día. Esto lo comento, aunque pueda parecer algo absurdo, porque un compañero que tuvo su primera guardia después que yo, encendió el teléfono a las 9.00 de la mañana y entendió que eran veinticuatro horas a contar desde ahí.

Es un error normal, y menos cuando bien no se atreven a preguntar por vergüenza. Gracias a compañeros que bien nos ayudan a los nuevos, no me da vergüenza ni reparo en preguntar. Todos hemos sido novatos y todos hemos tenido miedo, dudas, inquietudes, tanto del procedimiento como de nuestra capacidad para nosotros mismos.

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2.- Tiempo para acudir.

Una vez comenzada la guardia, pueden llamarnos en cualquier momento. Lo que ocurre, es que depende de las dependencias que te llamen, será bien por la mañana, por la tarde, o incluso por la noche.

Hablo desde El Puerto de Santa María. Aquí, la Policía Nacional te puede llamar por la mañana o por la tarde, dado que las asistencias en comisaría se pueden realizar a cualquier hora del día. Solo que, cuando se llega cierta hora por la tarde, más o menos las ocho, los compañeros de la Policía Nacional suelen dejar detenidos en calabozos a los detenidos hasta el día siguiente que no pase a disposición judicial. No nos engañemos, aunque el Juzgado esté de guardia, por la tarde no suelen hacerse declaraciones ante S.sª.

Esto, evidentemente, si no es un asunto urgente como un delito de homicidio, violencia de género o un asesinato en toda regla. Aquí evidentemente el Juez instructor que esté de guardia será quien asuma de inmediato la asistencia y la declaración del investigado.

Por otra parte, el Juzgado, suele requerir por las mañanas normalmente. En estos supuestos tenemos a investigados que acuden al Juzgado por medio de citación, o que son trasladados desde prisión para que sean oídos ante S.sª. Por las tardes, por lo dicho con anterioridad, no suelen llamar.

Por último, la Guardia Civil, puede llamar en cualquier momento del día. Al menos aquí, en mi localidad, no tienen calabozos, así que no podemos demorarnos en acudir sea la hora que sea.

En los tres casos, tenemos tres horas para acudir a la asistencia del detenido, según Ley. No obstante, en los casos de la Guardia Civil sí es recomendable acudir de inmediato ante la inexistencia de calabozos.

En mi primera guardia, cuando me llamaron de comisaría a las nueve y media de la mañana, tardé quince minutos en llegar. Esta actitud es la correcta según mi criterio, por el motivo de que hay que darle al detenido las mejores garantías posibles. Cuando se llega, para indignación por mi parte, me encuentro con que los compañeros de la policía se han marchado a desayunar porque, están acostumbrados, a que los letrados de guardia suelen tardar una hora o dos en llegar.

Sé que hay tres horas para acudir, pero precisamente porque podemos estar en alguna situación personal o profesional que requiera más tiempo para acudir, pero lo correcto es acudir cuanto antes, y no tomarlo por costumbre. Cada uno tiene sus circunstancias, no pretendo ofender a nadie, pero por las costumbres de unos cuantos, pagamos el resto… y ni siquiera los letrados, los pocos detenidos.

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3.- El Colegio de Abogados siempre es el que llama, y siempre al móvil.

En los listados del censo general de letrados, siempre aparece nuestra dirección profesional, el fijo de la oficina, el fax y el teléfono móvil. Tened clara la idea de que la llamada para la asistencia siempre vendrá desde el Colegio de Abogados, y por supuesto, siempre al móvil. A nadie se le ocurre llamar a un letrado a las cuatro de la mañana al fijo de la oficina. Al menos pensando que el Letrado tiene vida y no vive veinticuatro horas sobre veinticuatro en la oficina.

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4.- Comprobar en la asistencia, antes de la declaración en dependencias policiales, que se cumplen todas las condiciones del Artículo 520 de la LECrim.

Es decir, los derechos básicos del detenido con todas las garantías:

– Que hable español, y si no lo habla, que se le facilite un intérprete.

– Que no sea necesario que lo asista el médico forense. En caso de que presente indicios de agresión o de cualquier tipo de lesión, es importantísimo que se le examine por parte del médico forense.

– Que haya tenido derecho a una llamada. A quién haya llamado nos da igual, que haya tenido derecho a su llamada y la misma se haya efectuado correctamente.

– Que, previo a la declaración, se nos haya permitido ver el atestado policial. No solo para rellenar los datos del parte de guardia, sino para poder comprobar y leer los hechos denunciados y por los que se ha detenido a nuestro cliente.

– Que, también previo a la declaración, podamos tener una entrevista previa con nuestro cliente para poder tener una cognición de su versión y poder asesorarlo sobre su declaración.

Siempre nos preguntarán lo mismo “¿qué hago? ¿declaro? ¿no declaro?”, nosotros no podemos imponer a un cliente que no declare en comisaría, sino que por el contrario podemos asesorar. En mi humilde opinión, pienso que lo mejor para un detenido es que declaren solo y exclusivamente ante la Autoridad Judicial, es decir, en el Juzgado, ante S.sª.

Además de todos estos derechos, cabe decir que es imprescindible, que el cliente nos firme la solicitud de justicia gratuita para poder enviarla al Colegio de Abogados a fin de que podamos continuar de oficio su asunto.

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5.- Cuidado con las inhibiciones a los Juzgados especiales de Violencia.

Me explico. Normalmente, cuando se hace una asistencia en comisaría y en el Juzgado, deben ponernos el sello en el parte de guardia a fin de corroborar que la asistencia se ha hecho correctamente.

Es decir, nos llaman de comisaría, y luego pasamos al Juzgado. Aunque sea el mismo cliente, son dos asistencias. En consecuencia, tenemos que poner dos veces los datos, y nos tienen que sellar la policía y el juzgado de guardia. Dos sellos por detenido. A menos, que quienes nos llamen sean directamente los del Juzgado para un preso, o una citación de un investigado no detenido. En estos casos, habrá de ser un sello solamente.

Únicamente hay un supuesto especial. Ante delitos de violencia de género o doméstica hay que tener cuidado. Aquí en El Puerto de Santa María, hay cinco Juzgados. El competente para conocer de los asuntos de violencia de género o doméstica, es el cuatro.

Os pongo el ejemplo de mi primera guardia. Tuve que asistir a un detenido por violencia doméstica. El Juzgado que estaba de guardia era el Instrucción 5 de El Puerto, por lo tanto, no era el especializado en estos asuntos. Lo asistí en comisaría, y lo asistí en el número cinco. Sin embargo, a pesar de tener mis dos sellitos, viene la complicación. Ya sea el detenido enviado a prisión, o puesto en libertad, se envían los autos al Juzgado especializado para que sea citado inmediatamente al día siguiente. Aquí, en este asunto, nuestra guardia no termina. ¿Por qué? Porque tenemos que asistirlo también ante el Juzgado, que será quien enjuicie sus diligencias, ya sean previas, urgentes, delito leve, etc. ¿Qué ocurre? Que los compañeros suelen olvidar que esta asistencia también tiene que tener un sello en el parte de guardia.

Al entregar los letrados el parte de asistencia al día siguiente sin contar con esta tercera asistencia, ocurre que las Comisiones de Justicia Gratuita entienden que no son necesarios tres letrados de guardia en el Partido Judicial. La situación de El Puerto de Santa María, es que los días entre semana somos tres de guardia, pero generalmente asistimos los dos primeros. Y, para mayor inri, aunque en el calendario de guardia aparezcan dos letrados, siempre está solo el designado en primer lugar por el Colegio. Prueba de ello, es que mi primera guardia fue un sábado, y tuve que afrontarla sola, a pesar de haber dos letrados en el calendario. No es una crítica al Colegio, ni mucho menos, es a las Comisiones de Justicia Gratuita que, por recortar gastos, nos dejan a los Letrados con toda la carga de trabajo que podríamos hacer perfectamente tres. Hay compañeros que han tenido en un sábado hasta ocho asistencias. Es agotador.

¿De qué forma podemos solventarlo? Pues con los famosos sellitos, así las comisiones de justicia gratuita ven movimiento por parte de los letrados y que se necesitan refuerzos, es decir, volver a tener más letrados que tengan más guardias. No es en beneficio propio, sino de los detenidos y clientes.

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6.- Cuidado con los nervios y los fallos de lógica.

A un detenido que venga que prisión para que sea oído en declaración, jamás se le deben dar los documentos grapados ni entregarle ningún objeto que puedan utilizar para cualquier tipo de cuestión, ya sea autolesión, o intento de fuga. Jamás, hay que darle a un detenido una tarjeta profesional. Si el detenido nos pide nuestro teléfono para seguir en contacto con el letrado con el caso, le apuntamos nuestro nombre y nuestro teléfono. Aunque nuestro primer impulso sea darles una tarjeta por tiempo, para no tener que ponernos a apuntar, dicho gesto, por inocuo que pueda parecer, a efectos deontológicos, se considera un ofrecimiento de servicios como letrados. Completamente incompatible con nuestro código, y va contra la Ley.

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7.- No dilatéis en entregar los partes de guardia.

Aquí en Andalucía, tenemos un mes para entregar los partes de guardia. Pero evidentemente no es recomendable tardar tanto tiempo. Lo ideal, es presentar el parte de guardia al siguiente día hábil, junto con las solicitudes de Justicia gratuita de los detenidos que hayamos asistido. Así, la cobraremos antes. Si se tarda más de un mes, aunque hayas tenido cuarenta asistencias, la guardia no te será abonada, y por consiguiente, los asuntos tampoco.

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8.- ¡Nada de miedo!

Si estáis aturdidos y tenéis algún tipo de duda durante la asistencia, o los momentos previos a la misma en el Juzgado, y tenéis algún compañero penalista en el mismo, no dudéis en acudir a él y preguntar cuantas dudas tengáis, a fin de que la declaración y la asistencia se lleve con todas las garantías que recoge nuestra Constitución.

Espero que os haya gustado este post. Con toda nuestra ilusión y nuestras ganas de seguir avanzando en nuestro camino profesional. No olvides compartir en tus redes sociales.

¡Hasta la próxima!

MS

¿Costas al banco? Consejos para abogados

Esta quincena, nuestra titular, María Mateos Selma, nos ilustra sobre qué hacer ante las recientes sentencias del Juzgado especializado de cláusulas abusivas en Cádiz, así como aconsejar a los nuevos letrados sobre qué hacer ante este tipo de casos a la hora de presentar una demanda.

Recientemente el Juzgado de Primera Instancia nº2 Bis de Cádiz ha dictado Sentencias favorables a nuestros Despachos profesionales, quienes conjuntamente formulamos una demanda bastante bien constituida en la que nos aseguramos la condena en costas aunque el consumidor no recuperara todos los gastos de formalización de la hipoteca.

Este post, es un poco un consejo a los compañeros que están recién colegiados, y que están un poco perdidos en este campo. En cierto momento, la incertidumbre de las cláusulas suelo y los gastos de formalización, además del IRPH y demás clausulado abusivo, nos ha llevado muchas veces a calentarnos la cabeza para ver qué camino es el mejor para el cliente.

Cierto es, que ante una estimación parcial no es preceptiva la condena en costas, al amparo del Artículo 394 de la LEC, pero sí es cierto que existe algo que los clientes desconocen, y es la estimación sustancial. Vamos a intentar explicar en qué consiste esta clase de estimación.

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Supuestos ante los que nos podemos encontrar en un proceso civil.-

Podemos encontrarnos ante cuatro casos, tres de ellos son muy conocidos tanto por compañeros como por algún que otro cliente que ha leído alguna vez los preceptos legales.

En primer lugar, nos encontramos con la estimación íntegra de la demanda. En este supuesto, es cuando el Juzgador entiende que con la carga probatoria existente en el procedimiento, ya sea documental y se haya resuelto en Audiencia Previa, o bien por medio de testifical, pericial, y demás variedad de prueba que tiene que practicarse en el acto de Juicio, nos da lo que pedimos. Pongamos un ejemplo.

Un contrato de compraventa, digamos que firman ambas partes y luego se descubre que hay vicios en el mismo. El comprador, generalmente, es quien insta la acción de resolución, o nulidad en algunos casos. Con acreditar simplemente la condición de vicio y que quede bien probada, es suficiente para el Juzgador nos estime íntegramente la demanda, y en consecuencia, condene en costas a la contraparte. Este supuesto es el que más se encuadra en el Artículo 394 de la LEC, y puede ocurrir tanto en el caso del demandante, como en el del demandado (desestimación íntegra).

En segundo lugar, nos encontramos, como hemos dicho con anterioridad, ante lo que los compañeros llamamos desestimación íntegra, que en pocas palabras viene a ser que el demandante pierda en todos los aspectos el caso que inició. Suele darse bastante, sobre todo cuando no hay suficiente prueba como para poder pasar el filtro de la carga de la prueba. Conviene recordar, que en todos los procesos civiles, salvo supuestos tasados en la Ley, la carga de la prueba le corresponde siempre a la parte actora, es decir, quien ejercita la demanda.

En estos casos, la condena en costas se revierte al ser el actor quien ve perdidos y desestimadas sus pretensiones por parte del Juzgador, y es quien, a pesar de haber iniciado el procedimiento, es quien tiene que abonar las costas propias, y las del contrario.

En tercer lugar, nos encontramos con lo que generalmente suele ocurrir, es lo que denominamos la estimación parcial de la demanda, y esto es, cuando al ejercitar una acción, sea la que sea, el Juzgador no nos lo da todo. Pongamos un ejemplo que seguro que conocéis.

Antes de que el gobierno dictara el Real Decreto 1/2017, los clientes que decidían ir a Juicio por las cláusulas suelo, solían ir asesorados por los compañeros. Casi todos, entre los que me incluyo yo misma, ejercitaba acción de nulidad y de reclamación de cantidad. ¿Qué ocurre en este caso? Se ejercitan dos acciones, y no una; por una parte, la acción que consiste en la declaración de la cláusula por abusiva; y por otra, la acción por la que se reclaman cantidades indebidamente cobradas.

El Juzgador solía estimar parcialmente las demandas, sobre todo a la hora de condenar a la devolución de cantidades, sobre todo después de la Sentencia del Tribunal Supremo en la cual se dictaminaba que se devolviera todo lo cobrado desde el 9 de mayo de 2013. En estos casos lo que había era una declaración de nulidad de la cláusula, y una devolución parcial de las cantidades indebidamente cobradas.

Por tanto, en estos casos, las costas eran declaradas para ambas partes, es decir, no había pronunciamiento expreso sobre condena en costas, por lo que cada parte debía abonar las suyas propias.

Hasta aquí los supuestos clásicos que nos solemos encontrar. Voy a dedicar un apartado completo a lo que se denomina estimación sustancial, porque aprovecharé para asesorar a compañeros para el enfoque más beneficioso para las demandas.

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ESTIMACION SUSTANCIAL

Desde que salió la famosa Sentencia del Tribunal Supremo de 23 de diciembre de 2015, muchos han sido los despachos que han conseguido estimaciones parciales donde se ha devuelto toda la cantidad, a excepción del polémico Impuesto de Actos Jurídicos Documentados. Este Despacho sigue estudiando y luchando por obtener una sentencia condenatoria en las cantidades indebidamente cobradas por este concepto. Mientras tanto, seguimos enfocando las demandas acorde a la correcta protección del consumidor.

La estimación sustancial de la demanda consiste en que el Juzgador nos da lo que pedimos, pero las consecuencias derivadas de la acción no son estimadas completamente. Os explico con un ejemplo.

Se presenta demanda en ejercicio de acción de nulidad de la cláusula de gastos de formalización, única y exclusivamente, puesto que la devolución de las cantidades suponen una consecuencia derivada de la declaración de nulidad de la cláusula. No hay que pedirlo, va implícito.

El cliente reclama los gastos de notaría, registro de la propiedad, actos jurídicos documentados, gestoría y tasación (en algunos casos).

El Juzgador dicta sentencia en virtud de la cual declara nula la cláusula financiera de gastos de formalización, y por tanto, en consecuencia, devuelve las cantidades indebidamente cobradas al consumidor, a excepción del Impuesto de Actos Jurídicos Documentados.

Aquí hemos de detenernos un poco a explicar.

La acción ejercitada en este caso, es decir, lo que pedimos, es que la cláusula financiera sea declarada nula y se tenga por no puesta. No ejercitamos más acciones, no pedimos nada más. Lo que sí aclaramos es que reclamamos las cantidades cobradas indebidamente como una consecuencia derivada. En palabras sencillas, la declaración de nulidad de una cláusula que conllevaba un desembolso por parte del consumidor (o de cualquier ciudadano), provoca que al tener por no puesta esa cláusula, no deberían haberse abonado dichas cantidades, por lo que en consecuencia la nulidad lleva implícita la devolución. No van por separado, sino que van de la mano.

El Juzgador, al ver que lo que pedimos es una nulidad de la cláusula, nos la da. Otra cosa es que nos lo devuelva todo, pero lo que pedimos, nos lo da. Esto es lo que denominamos como la estimación sustancial, la cual conlleva también implícitamente el pago de las costas procesales. ¿Por qué? Porque como bien he dicho con anterioridad, la devolución de las cantidades no es algo que pedimos, sino que va de la mano de la declaración de nulidad de la cláusula (sea la que sea, ya sea suelo, gastos, IRPH, etc.).

El Juzgado de Primera Instancia nº2 Bis de Cádiz está fallando en este tipo de casos de esta manera, cuando el abogado solicita solamente la nulidad de la cláusula. Si ejercita dos acciones conjuntamente (nulidad y reclamación), nos encontraremos con que el Juzgador le estimará parcialmente la demanda y la entidad financiera no será condenada en costas.

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CONSEJOS PARA LETRADOS

Ante esta situación, muestro una serie de pautas a los nuevos abogados que se encuentran perdidos ante esta maraña de casos y no saben cómo enfocar la demanda:

  • En todo tipo de procedimientos ante entidades financieras por clausulado abusivo, siempre hay que pedir la nulidad de la cláusula, y enfocar y defender la devolución de cantidades como una consecuencia inherente a la nulidad. Es decir, sólo ejercitar una acción, la de nulidad. Esta acción es la que prosperará íntegramente.

  • La cuantía de estos procedimientos siempre es indeterminada. El motivo es fácil, si lo que se solicita es una nulidad de la cláusula, hay que tener presente que la nulidad no es un concepto jurídico que se pueda cuantificar, por lo tanto la nulidad siempre lleva implícita que la cuantía del procedimiento sea indeterminada.

  • La cuantía de devolución no tiene por qué coincidir con la del procedimiento, es decir, al no reclamar cantidades, no hay que fijar la cuantía en lo que se va a pedir que se devuelva. La cuantía puede determinarse perfectamente en ejecución de sentencia si la entidad financiera no cumple con el fallo del Juzgador.

  • Que todo quede visto para Sentencia en la Audiencia Previa, a menos que sea estrictamente necesario. Si se lleva informe pericial (a efectos de cláusulas suelo), aportadlo como documental y que la cuantía se determine en ejecución de Sentencia. De esta manera, no habrá necesidad de señalar juicio.

  • Nunca pidáis el interrogatorio de parte (Representante legal de la Entidad Financiera). Esto es un error muy común, dado que se pretende llevar a quien vaya a declarar a “cogerlo en un renuncio”. Esto no es viable y suele enfadar mucho a los Jueces, porque en la mayoría de los casos, el representante legal de la entidad financiera en cada caso no tiene por qué ser el mismo que estaba en el momento de la firma del préstamo hipotecario, por lo tanto, mucha luz no aportará al procedimiento.

  • La condición de consumidor (esto es bastante común alegarlo por parte de la entidad) es inherente al objeto del préstamo hipotecario. Si el préstamo se hizo con la finalidad de la compra de una vivienda, siempre será un contrato suscrito por consumidores. No recomiendo presentar una demanda en reclamación de clausulado abusivo cuyo objeto fue un préstamo con una finalidad mercantil. No entréis al trapo de la entidad financiera cuando cuestione la profesión de vuestro cliente. A menos que tenga una asesoría jurídica, o sea broker de bolsa, claro está.

  • Alegad que la cláusula de gastos induce a error al consumidor cuando se hace un desglose de gastos. Porque puede llevar al consumidor a entender que el banco se hace cargo de algunos, y esto no es verdad.

  • Fijáos si existe la oferta vinculante. Al consumidor no se le explica que hay dos bloques de gastos, de hecho ni siquiera ven las facturas hasta pasados unos meses, cuando ya su tramitación está hecha.

  • Igual que en una compraventa los gastos van por ley con un reparto entre comprador y vendedor, siempre se puede pactar que sea una parte la que corra con todos los gastos. Es decir, os pongo el ejemplo de la plusvalía, que siempre obligatoriamente se le gira al propietario que transmite la vivienda. Esto puede revertirse, en virtud del Artículo 1255 del Código Civil, puesto que las partes pueden pactar en cuestión de clausulado de contratos lo que estimen conveniente. Esto en los gastos de formalización también puede hacerse así, pero evidentemente al banco no le interesa este principio, y por ello actúan de mala fe.

  • Un último consejo, las entidades bancarias buscan con las negativas en las reclamaciones extrajudiciales ganar tiempo. Tienen hasta la puerta de sala para ofrecer un acuerdo al consumidor. Si el banco ha respondido negativamente, o simplemente no ha contestado, al ofrecer un acuerdo en la puerta de sala está incurriendo en temeridad y mala fe. El motivo es claro, lo mismo que se le está solicitando en demanda, se ha solicitado previamente en reclamación extrajudicial. Mi consejo, que pidáis en sala temeridad y mala fe. Si no en este procedimiento principal, reclamadlas después, puesto que la mala fe de la entidad bancaria es más que evidente en estos casos, tanto en gastos de formalización como en cláusulas suelo y demás.

Bueno, esto ha sido todo por esta quincena, espero que os haya gustado y no olvides compartir en tus redes sociales.

¡Hasta la siguiente quincena!

MS.